Los despidos en el Hospital Posadas

Carina Almirón, Mirtha Arceri, Luis del Río y Gimena Letieri son parte del personal despedido del Hospital Posadas. (Diego Waldmann)

Los despidos en la administración pública nacional, a los que una parte del público los ha naturalizado como un aspecto más del ajuste de los gastos del Estado que asume necesario, en estos días tomó otro cariz en los medios, más dramático: cuando más de 40 médicos especialistas del conocido Hospital Posadas recibieron telegramas.

La pérdida del empleo es siempre grave para el que lo sufre. En este caso, muchos de los que no son directamente afectados pueden sentir la amenaza, si no a ellos personalmente, a la sociedad en su conjunto.

Entre los desvinculados -afirma el diario Clarín, en general favorable al oficialismo- hay cuatro clínicos, cuatro psiquiatras, tres obstetras, tres cirujanos cardiovasculares infantiles, tres especialistas en hemodinamia, dos neurocirujanos, dos patólogos, un traumatólogo especialista en Columna, un cardiólogo infantil, un otorrino, un neumonólogo, un reumatólogo y una pediatra. Muchos de ellos, dicen los profesionales, resultan vitales para sostener la tarea diaria dentro del Posadas.

Entre las bajas también hay endoscopistas, ecografistas, médicos de diagnóstico por imágenes y especialistas en Terapia Intensiva.

“Son piezas fundamentales. Por esta situación, tenemos sectores sin cobertura, estudios que no podemos hacer y estamos sobrecargados. A eso se suma la angustia por nuestros compañeros con los que trabajábamos desde hace años y el miedo a que nos toque a nosotros”, cuenta una jefa de sector de Clínica Médica del Posadas y advierte que tiene pacientes que están en riesgo por la falta de especialistas: “Por ejemplo, hay una mujer internada a la espera de una cirugía cardiovascular. Se la suspendieron porque despidieron al profesional que debía operarla”. Y afirma que hace unas semanas, en la previa a los despedidos, el director médico renunció luego de que le anunciaran que “se venían las desvinculaciones de profesionales”.

De acuerdo a Luis Lichtensztein, presidente de la Asociación de Profesionales del gremio Cicop Posadas, en enero despidieron a 122 personas, la mayoría se trataba de enfermeros calificados, que cubrían espacios claves como la Terapia Intensiva infantil y de adultos, y Neonatología. “Ellos hablan de no renovación de contratos pero, en realidad, son despidos. Más del 80% de los trabajadores tienen contratos temporales pero los renuevan hace años: en algunos casos, están hace 25 años en el hospital. De un día para el otro, los desvinculan y lo hacen sin indemnización”.

Ayer se conoció la renuncia del Jefe del equipo de Cirugía Cardiovascular Infantil del Hospital Posadas, Christian Kreutzer, y que, en señal de acompañamiento, todo su equipo había tomado la misma determinación. Esto habría ocurrido luego que profesionales de su servicio recibieran el telegrama de despido.

Desde la dirección del hospital y de la secretaria de Regulación y Gestión Sanitaria de Salud de la Nación minimizaron los problemas y afirmaron que “se encuentra garantizada la atención de todos los pacientes”. En declaraciones al periodismo, dijeron que “es posible que se hayan cometido errores importantes. De ser así se van a subsanar“.

En AgendAR entendemos necesario enfocar también situaciones como ésta. Porque la salud pública, como la educación pública, son requisitos necesarios de la producción argentina. Cuando se habla del gasto estatal, y -casi un lugar común- del “exceso de empleo público ineficiente”, parece importante remarcar que nos está faltando personal en el Estado: en la salud, en la educación, en la seguridad. Funciones indelegables en una sociedad civilizada.