La cuota de los créditos hipotecarios UVA ya es el triple de un alquiler

Menos operaciones de compra-venta hipotecaria.

El sueño duró poco, dice el periodista Martín Grosz. Los préstamos para vivienda ajustables por inflación, conocidos como “hipotecarios UVA”, permitía que sectores de clase media pudieran penar en comprarse su vivienda.

A partir de 2016 hubo un boom de compras, muchas de inquilinos tentados por la chance de pagar su casa a 20 o 30 años con cuotas muy similares a lo que les costaba alquilar. Pero este año, con la crisis y la inflación, el sueño concluyó. Ahora, en la ciudad de Buenos Aires, para comprar una vivienda chica la cuota es el triple de un alquiler. Y la gran mayoría, en todo el pais, ya no califica para recibir el crédito.

Los números son claros. A mediados de 2017, en pleno auge del sistema UVA, una familia podía lograr que el Banco Nación le preste a 30 años hasta el 80% del valor de un dos ambientes usado de 43 m2 en un barrio porteño medio, si mostraba tener ingresos en blanco por $ 26.400 al mes. Ese préstamo tenía una cuota inicial de $ 6.750, 12% menor a los $ 7.655 que costaba alquilar un inmueble igual.

¿Qué pasa ahora? Para pedir el mismo crédito hay que tener una posición económica cuatro veces mejor. El banco exigirá ganar $ 130 mil al mes, y la cuota arrancará en casi $ 33 mil. Es decir, casi el triple que los $ 11.826 que hoy se paga, en promedio, por alquilar un departamento similar.

Además, a eso se suma que el comprador debe conseguir al menos un 20% del valor, que el banco no le presta. Para la unidad del ejemplo ese ahorro previo, antes de $ 367 mil, se disparó a $ 931 mil. Monto que equivale a 79 alquileres juntos (antes, 48) o a unos 40 sueldos promedio de un trabajador porteño (antes, 21).

Los agentes inmobiliarios creen que la accesibilidad a la vivienda seguirá limitada mientras los vendedores sigan negándose a bajar los precios en dólares de las propiedades. Pero consideran que en 2019, si la economía “rebota”, la inflación se modera y los salarios se recomponen, algo más de gente podría calificar y comprar. Desde el Gobierno y la banca pública, la gran apuesta será lanzar préstamos bancarios que permitan comprar “desde el pozo” accediendo a precios en dólares hasta 30% menores.

Los que piensan en eso, asumen que la buena performance electoral del gobierno en 2017 se debió, en buena parte, a los créditos hipotecarios, los préstamos a los jubilados y los empleos que creaba la obra pública, en 3 distintos sectores de la población. Si en el 2019 no hay nada de eso…