Macri armará una «mesa chica» con las petroleras

La salida de Javier Iguacel de la Secretaría de Energía fue el segundo cambio en el año en el área clave para el gobierno en materia de precios, impacto fiscal e inversiones. El ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, fue la apuesta inicial para el área. Luego sobrevino el intento de poner “un político con cintura”, por Iguacel, que solo duró seis meses.

Ahora, el periodista Jairo Straccia afirma que Mauricio Macri decidió armar una «mesa chica» a través del nuevo Secretario del área, Gustavo Lopetegui. Será el Presidente, con Lopetegui y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien lidere las conversaciones directamente con los principales referentes de la industria petrolera

En esa mesa, por peso, historia y relevancia en los mercados, se sentarán pocos: Miguel Gutiérrez, titular de YPF y uno de quienes peor se llevaba con Iguacel y Aranguren; Marcos Bulgheroni, el accionista de la mayor petrolera privada, Pan American Energy; y Paolo Rocca, el titular del Grupo Techint, accionista de Tecpetrol, la principal inversora en el yacimiento no convencional de Vaca Muerta. Todos ellos tienen vínculo directo con el Presidente, pero en estos tres años siempre hubo instancias intermedias, que ahora serían salteadas en el vínculo con Lopetegui.

La agenda de temas es ineludible:
1) El precio subsidiado del gas en Vaca Muerta y el monto de los fondos que se utilizarán para sostenerlo. Este 2018, el Gobierno giró US$ 1.000 millones para estimular las inversiones en el área, pero ese monto quedó en la mira de Dujovne y se prometió en el acuerdo con el F.M.I. El Presupuesto 2019 establece bajarlo a US$ 700 millones. Iguacel se oponía y fue uno de los puntos en conflicto, que incluso será puesto sobre la mesa porque también enfrenta a los Rocca con los dueños de PAE, la familia Bulgheroni, uno de los gigantes que sufren el crecimiento de Techint en la producción de gas.

2) El precio del petróleo. Sigue dando vueltas en el Gobierno la idea de implementar algún tipo de precio sostén para el barril de crudo, como el que terminó rigiendo durante el kirchnerismo. Tras una caída del 40% en el precio internacional, las petroleras locales ven caer sus ingresos y prevén despidos. Un precio sostén implicaría validar también surtidores más caros. Justamente del otro lado, el ítem a analizar en la mesa chica es qué pasará con el valor de los combustibles, si llegara o no a haber un precio diferencial, o si se buscara acompañar el descenso de la variante Brent, que llegó a valer US$ 80 y hoy ronda los US$ 55.

Lo que nadie se va a preguntar en esa mesa chica es si hay cartelización en la venta de combustibles.