Bolsonaro en Davos

El flamante presidente brasileño ha abandonado el discurso anti globalizador de su campaña. Y como un emperador germano hace mil años fue a Canosa a arrepentirse ante el Papa, el capitán Jair Bolsonaro fue a seducir inversores al Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. Pero mantiene firme su posición anti izquierdas.

En su breve exposición -unos ocho minutos- dijo: «América latina ya no será de izquierda». «No queremos una América bolivariana como hace poco existía en Brasil con gobiernos anteriores. La izquierda no prevalecerá, lo cual es muy bueno no solo para América del Sur sino también para el mundo», dijo ante la élite política y económica del planeta.

Anticipó también que la ciudadanía de los países de la región optará por alternativas de centroderecha en futuros procesos electorales. Dijo que ha estado en contacto con los presidentes de Argentina, Chile y Paraguay, con quienes comparte la visión de una Sudamérica «fuerte».

Invitado especial en la inauguración del foro, Bolsonaro afirmó que cumple este primer viaje internacional con el propósito de mostrar al mundo «el nuevo Brasil que estamos construyendo».

Lo acompañaron el ministro de Economía Paulo Guedes, el canciller Ernesto Araújo y el titular de Justicia, el ex juez anti corrupción Sergio Moro. También integra la comitiva oficial su hijo Eduardo, diputado federal.

En otro tramo de su mensaje -uno que también refleja la adaptación de su discurso de campaña a la ortodoxia global- Bolsonaro aseguró: «El medio ambiente tiene que estar casado con el desarrollo. Pretendemos estar sintonizados con el mundo para disminuir el dióxido de carbono (CO2) en la preservación del medio ambiente».

Según dijo, la agricultura solo ocupa el 9% del territorio nacional y el sector agropecuario un 20%. «El 30% de Brasil son bosques: somos un ejemplo para el mundo».

El ex militar de 63 años enumeró la lista de reformas previstas, y en especial abrir el país al comercio internacional. Hizo especial hincapié en la lucha contra la corrupción (una de sus promesas de campaña) y contra el «sesgo ideológico».

Los medios de su país han divulgado en estos días sospechas de corrupción vinculadas a su hijo mayor, Flávio.