También la Sociedad Rural cuestiona al gobierno

Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina pronunció en Junín de los Andes un discurso muy duro hacia la política oficial: “No necesitamos que nos protejan o nos subsidien; basta con que nos dejen hacer lo que mejor sabemos hacer: que es trabajar y producir. 2018 será amargamente recordado porque perdimos el Ministerio que representa al sector motor del país y por la vuelta de los derechos de exportación. Nos trajo decepción retroceder con mecanismos que sinceramente creíamos largamente superados y que hoy, están causando muchos perjuicios en nuestras economías regionales y en otras actividades”.

Hay que tener presente que la S.R.A. es la más poderosa de las entidades que representan a los productores agrarios, y que hasta hace poco elogiaba al gobierno de Macri. También, que su ex presidente Luis Miguel Etchevehere fue ministro y ahora es secretario de Agroindustria.

Lo cierto es que, pese a que es uno de los pocos sectores que muestra indicadores positivos en medio de esta recesión, Pelegrina pide a los funcionarios que “se pongan a la altura”.

Pelegrina exhibió como ejemplo lo que sucede con la fruticultura y la viticultura “con retenciones del 12% o cuatro pesos por dólar y reintegros reducidos la mitad, le va a ser difícil despegar de la gran crisis que viene arrastrando desde hace más de 6 años”.

Admitió que las exportaciones de peras y manzanas mejoraron durante 2018 un 15% en valor, alcanzando US$ 380 millones, pero “todavía estamos lejos de los 580 millones de dólares que supimos exportar hace 6 años. Y el estancamiento de años no significa solo oportunidades de exportación perdidas: es destrucción de empleo, pobreza, marginalidad, emigración, desarraigo, abandono escolar, destrucción de la cultura del trabajo”.

También se refirió a las tasas de interés (como todos los empresarios): “Hace falta mucha inversión para revertir la crítica situación de deterioro de una economía devastada. Y eso será imposible con las actuales tasas de interés por las nubes, sumado a la asfixiante carga fiscal, que para el caso de la fruta de exportación se multiplicó por tres”.

Así, solicitó que se analice disminuir la carga tributaria ya sea por la eliminación de los derechos de exportación o por otros mecanismos que “puedan garantizar el marco adecuado para que la fruticultura y la viticultura de la región comiencen a revertir su crítica situación”.

Exhortó: “Que las autoridades locales y nacionales estén a la altura de las circunstancias, no solo hoy cuando el agua aún cubre los campos y poblaciones, sino también cuando discurra y deje al descubierto sus terribles secuelas».