Lagunas y embalses argentinos: contaminados por cianobacterias

Playa "Las Palmeras", en la zona del Embalse de Salto Grande. Foto: Facundo Bordet

En las últimas semanas de enero, las aguas de las playas de Montevideo se vieron surcadas por áreas verdosas. Por ello en todos los balnearios flameó la bandera de riesgo sanitario, que implica prohibición del baño. Es que habían sido invadidas por floraciones de cianobacterias, un grupo de bacterias capaces de hacer fotosíntesis y, también, de producir toxinas que, si ingresan en un organismo, pueden afectar el hígado y el sistema nervioso e, incluso, causar la muerte, tanto en seres humanos como en animales.

En Argentina es grave la situación en la que se encuentran las lagunas y embalses de los que se obtiene agua para consumo humano. Así lo evidencia un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

“La floración de cianobacterias potencialmente tóxicas es uno de los grandes problemas en todo el mundo y también en nuestro país, porque afecta la calidad de las aguas”, sostiene Inés O’Farrell, docente en Exactas UBA e investigadora del CONICET.

“Los datos muestran que el estado ambiental en Argentina es gravísimo, pues el 74,5% de los sistemas acuáticos estudiados llegaron a contar más de 100 mil células por mililitro, lo cual excede ampliamente los niveles de alerta más altos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para aguas de consumo humano y recreación”, advierte.

Los investigadores aplicaron una serie de técnicas estadísticas (metaanálisis) a partir de informes técnicos publicados y de investigaciones inéditas propias, que contienen datos del período 1945-2015 acerca de 122 cuerpos de agua de la Argentina. El trabajo fue publicado en la revista Harmful Algae.

LAS PROVINCIAS MÁS CONTAMINADAS
Las áreas que mostraron los niveles más altos de bacterias son, principalmente, los sistemas acuáticos de Chaco y Formosa, el sur de Santa Fe, algunas lagunas bonaerenses, los embalses de la provincia de Córdoba, y el embalse de Salto Grande, en el río Uruguay, Entre Ríos.

Las zonas que estuvieron libres de floraciones fueron la Puna y la Patagonia andina.

Lo cierto es que la presencia de cianotoxinas en el agua aumenta considerablemente los costos de potabilización, porque los métodos habituales no logran eliminarlas, y es necesario el empleo de carbón activado y otros compuestos químicos.

LAS CIANOBACTERIAS
Durante mucho tiempo, las cianobacterias fueron denominadas algas microscópicas, o algas verdeazuladas, en virtud de su coloración debido a la presencia de clorofila, lo que les da la capacidad para hacer fotosíntesis.

“Las cianobacterias son las heroínas de la evolución: fueron las primeras que aportaron oxígeno a la atmósfera, pues fueron las primeras en hacer fotosíntesis. Pero, en la actualidad, pasaron a ser las villanas”, afirma O’Farrell.

El calentamiento global las favorece, porque su tasa óptima de crecimiento se da a mayores temperaturas. También se ven beneficiadas con el uso de fertilizantes, pesticidas y herbicidas, que contienen fósforo. Además, dado que necesitan aguas tranquilas, la construcción de embalses ayuda a su acumulación.

“Este es un problema ambiental que se incrementa en todo el mundo y en la Argentina recién comienza a ser percibido. De hecho, recientemente en Salto Grande una persona bebió agua que contenía cianotoxinas y estuvo al borde del trasplante hepático”, apunta O’Farrell, y agrega: “En Brasil, por ejemplo, la empresa de aguas está obligada a medir tres tipos de toxinas que producen estas cianobacterias”.

Teniendo en cuenta que en la Argentina no existe regulación sobre las toxinas de cianobacterias, la investigadora espera que la información obtenida funcione como un alerta, por ello envió el trabajo a la Secretaría de Ambiente y, próximamente, los datos relevados estarán disponibles en la Web GIS de Calidad de Agua de esa Secretaría.

PROBLEMA ACTUAL
La situación es grave: “Hay regiones en el país con déficits hídricos, por ejemplo el Chaco, donde se han creado lagunas artificiales para el consumo humano y animal, y en su mayor parte están afectadas”, advierte la investigadora, y completa: “La comunidad no lo sabe, y los productores ven que se les mueren las vacas, pero no tienen idea de la causa”.

Y considera importante la prevención, que implica evitar que la gente ingrese a bañarse cuando las aguas se encuentran invadidas por cianobacterias. En el caso del ganado,“si el productor ve que el agua está verde, que ponga un alambrado y no deje que las vacas vayan a tomar agua”, sugiere.

Por otra parte, advierte: “Para la provisión de agua potable, esto es mucho más grave que la presencia de metales pesados, por ello nuestra idea es lograr que se midan varias toxinas, porque son distintas las especies presentes, y cada una produce una toxina diferente”.

Los investigadores advierten que en el futuro este problema ambiental y sanitario se acelerará debido a diferentes factores, como la construcción de cuerpos de agua artificiales en las regiones semiáridas; la agricultura intensa, que se sostiene con el uso de fertilizantes y herbicidas que contienen fósforo, y las largas sequías debido al calentamiento global y la deforestación en las regiones del norte de la Argentina.

“Teniendo en cuenta que las distintas especies cuentan con diversas estrategias de supervivencia, las medidas para asegurar las fuentes de agua potable y los sitios de baño, tanto para humanos como para animales, deberían tener en cuenta las características ecológicas de cada especie”, concluye O’Farrell.

Las principales especies halladas fueron Microcystis aeruginosa, Dolichospermum spiroides, Dolichospermum circinale, Raphidiopsis mediterranea y Cylindros permopsis raciborskii. Estas se encontraban formando floraciones de una sola especie, o de varias.