Una inflación mensual de 4,7% y la tormenta perfecta

Según informó el INDEC ayer a la tarde, el Índice de precios al consumidor (IPC) representativo del total de hogares del país registró en marzo una variación de 4,7% con relación a febrero.

Se acumula entonces un 11,8% de inflación en el primer trimestre de 2019.

Los alimentos y bebidas subieron, en promedio, un 6%. El costo de la educación, 17,9% (en marzo comienzan las clases…). Las prendas de vestir y el calzado, 6,6%.

Los índices anuales correspondientes son: Inflación general, 54,7% ( a marzo 2019). En alimentos y bebidas, 64%. En transporte, 67,5%. En salud 56%. En vivienda, 55,8%, En equipamiento y mantenimiento del hogar, 52,9%


Como es inevitable, los consumos imprescindibles, los que no se pueden dejar de comprar, son los que más aumentan. También son los que forman la mayor parte, por muy lejos, de los gastos de los sectores más humildes.

En cualquier caso, los argentinos hemos convivido por mucho tiempo con la inflación. Si hablamos en el título de esta nota de una tormenta perfecta, es por otros dos anuncios de ayer.

La caída del consumo en marzo. Según un relevamiento privado que publica el diario La Nación (no opositor, por cierto), es la mayor baja mensual desde 2002.

Y la decisión del Banco Central, del gobierno, en realidad, de congelar el techo de la banda cambiaria hasta fin de año. Un precio máximo para el dólar de $ 51,45. Después de las experiencias del pasado -incluso en este gobierno- se decide volver a correr el riesgo del atraso cambiario.

Economistas serios -de diversas tendencias- han señalado la imprudencia de congelar precios, especialmente con déficit fiscal y déficit en cuenta corriente. Pero eso es técnico. El cuadro que se presenta ahora es de unas medidas planteadas por lo que se perciben como necesidades políticas, sin plan y sin coherencia.

Para acceder al informe de marzo del INDEC, cliquear aquí.