Los intereses de las LELIQ ya suman $ 300.000 millones en el semestre

Las Letras de Liquidez (Leliq) del Banco Central nacieron como otro instrumento para regular la liquidez del sistema financiero. Pero en medio del descalabro de las Letras del BCRA (Lebac) tuvieron que cumplir otra función, la de reemplazarlas. Así se pactó con el FMI.

Pero el antibiótico que se eligió para combatir el virus de las Lebac terminó convirtiéndose en una bacilo más fuerte que se retroalimenta. Su dinámica explosiva inquieta a los analistas. Si bien se cree que será un dolor de cabeza para el próximo gobierno, no deja de generar inquietud ahora, mientras las elecciones se aproximan. Es que el stock de Leliq ya supera los $ 1,2 billones (las Lebac alcanzaron ese mismo nivel en la antesala de la crisis del 2018).

Para tener una idea, este monto representa casi el 90% de la base monetaria. O sea, la base casi se duplica tomando en cuenta las Leliq, que no son otra cosa que una emisión monetaria diferida. El mercado y los bancos lo saben. “Dios proveerá”, dicen algunos. Pero sea quien sea el que triunfe en las elecciones las Leliq será un tema a resolver. Muchos sospechan que la solución de este problema será un tipo de bono “compulsivo”, como en los 80 o el Plan Bonex a comienzos de los 90. La otra, trágica, alternativa, es una hiperinflación que licue esa deuda.

Como sea, con tasas de interés que orillan el 60% anual las Leliq se han vuelto monetariamente inestables. El BCRA no paga los intereses, sino que acredita más Leliq a los bancos. Por eso su dinámica explosiva: en lo que va del año los intereses del BCRA ya superan los $ 304.000 millones.

Para comprender estas cifras, señalemos que en todo el 2018 los intereses que pagó el BCRA sumaron menos de $132.000 millones. Es decir que ya en el primer semestre los intereses que paga el BCRA más que se duplicaron respecto a todo el año pasado. Este monto equivale además a todo el gasto estimado en subsidios económicos para este año.

Los bancos hoy tiene un elevado nivel de liquidez en pesos (de más del 64% de los depósitos totales) que está compuesto en un poco menos del 4% en efectivo, 4,5% en el Bono 2020, más de 18% en encajes en el BCRA, 9,5% en Leliq como encajes, y casi 27% en Leliq. El desarme de las Lebac derivó en una suba de los depósitos a plazo fijo que terminó a su vez aumentando las Leliq. Es decir que no hubo ni traslado ni a circulante ni a crédito (el derrumbe del crédito privado es espejo de la fuerte contracción monetaria implementada desde el año pasado).

Puede resumirse esta historia diciendo que el Estado -todos nosotros- está pagando en intereses cerca del triple de lo que se decide inyectar al consumo, en intereses a depositantes en pesos, además de una ganancia para los bancos, para evitar que esos fondos se vuelque a comprar dólares. Hay un elemento de locura en esta lógica.