Los motivos de Bolsonaro

En AgendAR creemos que Inés Capdevila, editora de Internacionales en La Nación, sobreestima aquí la autonomía y el peso del Brasil de Bolsonaro en la actual coyuntura global. Pero no cabe duda que la relación con Brasil es estratégica para la Argentina. Recomendamos esta columna sobre la motivación del actual gobierno brasileño.

«Esta fue una semana intensa en el frente internacional para Jair Bolsonaro: no tuvo un solo día sin peleas con dirigentes y gobiernos de otros países. El lunes y martes, la victoria de Alberto Fernández en las PASO lo llevó a advertir que la Argentina se convertiría en una nueva Venezuela si efectivamente el Frente de Todos triunfara en las elecciones presidenciales de octubre. El miércoles fue el turno de Angela Merkel, a la que dedicó burlas e irónicos consejos por haber criticado su permisividad con la deforestación del Amazonas. El jueves le tocó a Noruega, por el mismo tema. Y el viernes fue otra vez la ocasión de amenazar a la Argentina: Bolsonaro se alineó con su ministro de Economía, Paulo Guedes, y dijo que si, bajo la conducción de Alberto Fernández el país se cierra, entonces Brasil no dudará en abandonar el Mercosur.

La insistencia con la Argentina oculta algunas razones que van más allá de la ligereza verbal de Bolsonaro para etiquetar a cualquiera que esté a su izquierda o de saber que su repetida injerencia en la campaña argentina con una firme defensa de Macri poco efecto tuvo en el resultado de las PASO. Detrás de las amenazas sobre la Argentina hay razones políticas, económicas y diplomáticas: contener a la izquierda brasileña, echar sombra sobre el Mercosur para imponer términos más aperturistas y reforzar la ofensiva regional para cercar a Maduro.

¿Pueden Lula y el PT resurgir políticamente?

Lula sigue encarcelado por corrupción en el caso del triplex de Guarujá, pero puede ser que no por mucho más tiempo, la Justicia decidirá. Y si bien la última encuesta de Datafolha (de julio) muestra que el 58% de los brasileños cree que su prisión es justa, el 42% piensa exactamente lo contrario. Ese porcentaje no es pequeño, y puede ser una base para que el Partido de los Trabajadores construya su regreso al poder.

«Bolsonaro ataca los resultados electorales porque además que tener a un vecino populista a la vuelta de la esquina, el triunfo de Alberto Fernández (ayuda a) mantener viva la ilusión del regreso al poder de partidos de esa línea en Brasil, la peor pesadilla para Bolsonaro», dice el analista brasileño Alberto Pfeifer.

Por ahora, el PT no aparenta haber recuperado la fuerza operativa y electoral que el Frente de Todos desplegó el domingo pasado. Pero Bolsonaro enfrenta un escenario similar al del presidente Macri: su aprobación es muy baja y, pese a las grandes promesas del gobierno de derecha, la economía brasileña no remonta sino que se encamina a una recesión.

Ese panorama, sumado a la pérdida de voto e influencia de los partidos de centro, puede perfilar la resurrección de la izquierda, por más manchada que esté por cargos de corrupción. Por eso el presidente brasileño no deja oportunidad de agitar fantasmas sobre qué representa la llegada de Fernández a la Casa Rosada. Para alejar esos nubarrones en un contexto de tanta reprobación pública, la salida de Bolsonaro sería revitalizar la economía. Y por eso también la amenaza de copiar a Gran Bretaña y poner en marcha un Brexit propio, el » Braxit» del Mercosur.

¿Puede Brasil salir del Mercorsur?

Chile tiene 26 acuerdos comerciales firmados con unos 50 países y un arancel promedio de 6% para los productos que importa. El Mercosur, en sus casi 30 años, alcanzó cinco tratados, el último con la Unión Europea, hace poco menos de dos meses, y su Arancel Externo Común (AEC) ronda, en promedio, el 12%. Adepto a las amenazas, Bolsonaro y su equipo llegaron al gobierno el año pasado con un ultimátum a sus socios del bloque: o se renegocian a la baja esos aranceles o Brasil, por lejos la economía más grande, se va. En Macri, confiado de que el libre comercio es la salvación de la economía argentina, Bolsonaro encontró voluntad de bajar esas tarifas por lo que, hace unos meses, el Planalto guardó en el cajón su amenaza de «Braxit».

Tuvo que desempolvarla esta semana, un poco para advertirle a Alberto Fernández que, si es presidente, las políticas de Cristina Kirchner de tarifas altas para proteger la industria argentina no tendrá lugar en este Mercosur. Y otro poco para avisar a los sectores brasileños con vínculos con la Argentina que la salida del bloque no es una idea descabellada ni una broma si se forjan nuevos acuerdos de libre comercio con potencias como Estados Unidos.

Como con la advertencia a Fernández, el aviso interno no encontró una audiencia muy predispuesta: las críticas llegaron rápidamente. El comercio entre ambos países está en baja por el pobre desempeño de ambas economías: la corriente de comercio (exportaciones e importaciones) fue de 26.000 millones de dólares en 2018, 13.000 millones menos que en 2011. Sin embargo, ese volumen de comercio es inimaginablemente mayor que el intercambio previo al nacimiento del Mercosur y benefició a ambas economías.

Y pese a que Brasil tiene un PBI cuatro veces mayor que el argentino, su economía no dejaría de sufrir si abandonara el Mercosur. Ya lo sabe hoy el sector automotriz, que pena por el derrumbe de ventas por la recesión argentina. O ya lo temen las panaderías brasileñas, conscientes de que sus precios sufrirían una inflación inmediata: el 50% del trigo que usan para sus productos es importado y proviene, casi en su totalidad, de la Argentina; sin Mercosur, esa importación estaría expuesta a tarifas. Brasil puede efectivamente salir del bloque. Pero para hacerlo, Bolsonaro deberá negociar hacia adentro y afuera de su país, sin éxito asegurado, como las críticas auguran.

¿Cómo acorralar a Maduro sin la Argentina?

El Brasil de Bolsonaro necesita también de un partenaire de peso regional que contribuya a darle legitimidad y aliento diplomático a la misión de cercar al chavismo para detener a la gran tragedia humanitaria de Venezuela. Ese aliado fue, hasta ahora, la Argentina. México también lo era, y los tres -junto con Colombia- mostraban una cohesión inusitada contra Maduro. Pero cuando López Obrador llegó al poder del segundo país más grande de América latina, México optó por salir del grupo y sumarse a las naciones «neutrales» en el tema Venezuela; la grieta regional no hizo más que crecer.

Alberto Fernández esbozó, casi forzosamente, una crítica a Maduro recientemente pero la política que tendrá hacia Venezuela en caso de alcanzar la presidencia es una incógnita. A juzgar por los lazos históricos del kirchnerismo con el chavismo, un gobierno de Fernández bien podría seguir el camino de México, lo que dejaría a Bolsonaro sin el respaldo de los otros dos mayores países de la región en su ambición de terminar con el chavismo».

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Vale señalar que este jueves el candidato a presidente por el FdT, Alberto Fernández, declaró al periodismo “Yo no le voy a contestar más a Bolsonaro porque la unidad con Brasil es mucho más importante que Bolsonaro. Todo el mundo sabe que opinión tengo sobre él, pero me di cuenta que eso puede lastimar el vínculo entre Brasil y Argentina, y eso no puede pasar nunca. Que Bolsonaro diga lo que quiera, las palabras hay que tomarlas como de quién vienen».

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