«Tierras raras»: un arma en la guerra comercial entre los EE.UU. y China. Y un posible recurso argentino.

«Tierras raras» es el nombre que se le da a un grupo de 17 minerales, escasos en la corteza terrestre y/o de difícil separación, que hoy se utilizan en autos híbridos, pantallas de plasma, lentes, celulares, gafas de visión nocturna, láseres, fibra óptica, turbinas eólicas y rayos x. Es natural que, con una frase típica de la publicidad, se diga que son «los minerales del futuro».

En realidad, están muy en el presente. Entre otros motivos, porque la República Popular China hoy produce el 70% de estos minerales. Y el 80% de los que importan los Estados Unidos. Lo que hace que sean una herramienta importante en su conflicto comercial con los EE.UU. China fue nuevamente el principal productor en 2018, con 120.000 toneladas, a gran distancia de Australia (20.000), Estados Unidos (15.000), Birmania (5.000) y Rusia (2.600).

El cuadro es más complejo todavía, porque, naturalmente, cada uno de estos elementos «raros» está en una situación distinta. El gigante asiático es un productor casi monopólico de itrio (99%), galio (94%), magnesio metal (87%), tungsteno (82%), bismuto (80%) y elementos de tierras raras (80 por ciento).

EE.UU. depende casi por completo de las importaciones de 14 minerales de los incluidos entre las «tierras raras». Y tiene más de 75% de importación y depende de otros 10 minerales críticos: antimonio, barita, bauxita, bismuto, potasa, renio, teluro, estaño, concentrado de titanio y uranio.

El presidente chino, Xi Jinping decidió recientemente gravar las importaciones de la única mina operativa de tierras raras en Estados Unidos, situada en Mountain Pass (California) y que fuera reabierta por un inversor chino. «Es alucinante. No solo exportan todo, sino que producen fuera. Su posición en el sector viene determinada por una relación de despreocupación medioambiental y control de mercado«, señaló Manuel Regueiro, presidente del Colegio de Geólogos de España.

Xi programó una reciente visita a una de las mayores plantas de procesamiento en China, propiedad de la empresa JL Mag Rare-Earth, que fue publicitada en el diario oficial del Partido Comunista junto con un editorial que era un aviso explícito a Washington: «No digan que no les advertimos».

Una muestra de la importancia que tienen estos 17 elementos para Estados Unidos es que quedaron fuera de las subas de aranceles que Washington dispuso en los últimos meses para las exportaciones provenientes de China.

Las reservas registradas en el mundo se estiman en unos 120 millones de toneladas de tierras raras. El país que más tiene es de nuevo China, con 40 millones. Empatados en la segunda posición se encuentran Vietnam y Brasil con 20 millones. Después le siguen India (6,9 millones), Australia (3,4) y Estados Unidos (1,4 millones). Una explicación mencionada del interés del presidente Trump en adquirir Groenlandia es que en su territorio se encuentran algunos de estos minerales.

Otra región que cuenta con muchas de las «tierras raras» -y un clima más benigno- está cerca nuestro: es la Argentina. Tema de una próxima nota en AgendAR.