“Las selfies de hoy son el control policial de mañana”

(Este reportaje del periódico catalán La Vanguardia al profesor Adam Harvey, del CCCB: Centre de Cultura Contemporània de Barcelona nos alarma un poco, ahora que proliferan las cámaras que vigilan todos los lugares públicos. Ya saben: un pesimista es un optimista bien informado).

¿Debe preocuparme ser identificado por una cámara?

Debe preocuparse más, por si le confunden con otra persona al identificarle con reconocimiento facial computerizado.

¿Por qué?

Porque el reconocimiento facial computerizado sólo detecta similitudes faciales entre millones de caras. Por tanto, no es 100% fiable.

¿Pero cuán fiable es?

Digamos que, por ejemplo, la matrícula de un coche lo identifica de forma absoluta, pero el reconocimiento facial computerizado no identifica una identidad personal de forma absoluta.

Muchos sistemas de identificación también tienen un margen de error.

Y yo he aplicado la ingeniería inversa al reconocimiento facial para averiguar que, al identificar una persona, sólo acierta en el 99,999% de las ocasiones.

¿Y eso no le parece fiable?

Hablamos de multitudes en un semáforo; de todo un estadio de fútbol; de la entera población de un Estado: piense que ese 0,001% en que se equivoca el reconocimiento facial si es al reconocer un millón de personas, sería errar en 10.

Y para esas 10 sería un error absoluto.

Y si el reconocimiento facial se hace a 10 millones de personas, hablamos de 100 posibles errores. Lo importante, al constatar esa inexactitud, es que el reconocimiento facial no sirve para identificar a todos los seres humanos.

¿Y serviría como prueba en un juicio?

La tecnología forense no es mi especialidad, pero sé que la identificación por el ADN es más fiable. Pronto tendremos legislación sobre la biométrica, pero, por ahora, un juez necesita más pruebas, además del reconocimiento facial.

Podría identificarme, en cualquier caso, quien no quiero cuando no quiero.

Existe la posibilidad, además, de que tomen la foto de usted y la amplíen hasta poder identificarle por el iris, que es más fiable incluso que el reconocimiento facial.

No nos asuste más todavía.

Pues esa es la tendencia biométrica: lo que llamamos biométrica multimodelo.

¿Cómo funciona?

Para reforzar la fiabilidad de la identificación por inteligencia artificial, el reconocimiento facial se puede completar a distancia con otras medidas biométricas e incluso con sensores que midan frecuencia cardíaca y respiratoria.

Tampoco suena tranquilizador.

Google ha estado ofreciendo tarjetas de regalo de 5 dólares a quien se dejara tomar medidas biométricas en calle.

¿Y la gente accede?

Demuestra lo desesperados que están por intentar apropiarse de miles de imágenes para hacer más efectivo su reconocimiento facial computerizado y su inteligencia artificial, que les daría un poder enorme. Pero su pregunta es muy europea.

¿Por qué?

Porque los americanos confían más en las empresas, incluidas las grandes corporaciones, que en el Estado y, en cambio, los europeos confían más en sus estados que en las empresas privadas. Por eso no hay una reacción pública masiva aún contra la recolección masiva de nuestros rostros.

¿Cómo logran incrementar sus bancos de datos con millones de caras?

¿Se ha preguntado por qué la selfie es una tendencia cultural? ¿Por qué Instagram, Facebook y otras plataformas con fotos son tan populares? ¿Por qué nos regalan la experiencia de ser fotografiado y almacenar las fotos?

¿…?

Las grandes plataformas consiguen millones de caras gamificando (convirtiendo en un juego divertido) las fotos que colgamos en ese tipo de aplicaciones. Lo investigo e intento denunciarlo ante la opinión pública en la prensa y también con obras de arte que nos hagan reflexionar.

¿Qué me recomienda para evitarlo?

Sus divertidas selfies de hoy son las que nutrirán de datos la inteligencia artificial del control policial del mañana. O de otro país. Por eso me contactó una agencia norteamericana de tres letras.

¿Ha visto los sistemas de reconocimiento facial de los aeropuertos españoles?

No quiero opinar sobre ellos, porque no los conozco en profundidad, pero creo que comparan la foto de usted en el momento en que quiere cruzar el control con la de su pasaporte.

Tal vez ese sistema sea tan fiable como cualquier policía de fronteras humano.

En cualquier caso, el reconocimiento computerizado abre una interesante discusión sobre nuestra identidad.

De esas tenemos de sobras por aquí.

Yo estudio el ubuntuismo de Desmond Tutu: una persona sólo es a través de las demás.

Muhammad Ali lo dijo en Harvard: “Yo… nosotros”, y le aplaudieron a rabiar.

Yo sólo soy porque nosotros somos.

¿Seremos identificados en todo lugar?

Si no obligamos a legislar sobre el derecho a no ser reconocido, no tendremos privacidad. Y arrebatárnosla cada vez es más fácil y barato. Hoy cualquiera monta un sistema de reconocimiento facial computerizado por 100 dólares con una cámara y una computadora.