Peirano, Salvarezza, Franchi y Kornblihtt, nombres para el Ministerio de Ciencia y Tecnología

Uno de los referentes mencionados en esta nota dijo a propósito en Twitter: «Más que la danza de nombres, se logró un equipo con una visión clara, con la experiencia para resolver los problemas que dejan y con la vocación para impulsar nuevos vectores de desarrollo. Y no son 4 o 10 personas… es toda una comunidad de pie!». Vale. Pero creemos que la consideración de estos nombres indica -sin delimitar- un criterio.

La nota también estimuló una observación: «La ciencia argentina no es solamente el CONICET!». Nadie ha dicho eso. En una sociedad tan influida por los medios como la nuestra, es natural que se forme esa impresión. Pero en AgendAR tenemos claro, y en toda nuestra trayectoria lo hemos sostenido, si la ciencia y la tecnología no se incorporan a la producción, quedan como un lujo vulnerable de la sociedad.

«La danza de candidatos para sentarse al frente de las políticas de ciencia en el próximo gobierno está a pleno. Y tiene dos particularidades: por un lado Alberto Fernández ya anunció que la actual Secretaría de Ciencia -el rango elegido para esa repartición por el gobierno saliente- volverá a ser Ministerio. Pero además, este sector tiene la particularidad de ofrecer un atractivo «premio consuelo» para otro candidato: ser presidente del Conicet, una de las reparticiones públicas más prestigiosas.

Los candidatos a ocupar estos roles son media docena, más algún posible «tapado» y algunos son propuestos -y defendidos- desde el Instituto Patria mientras que otros son asiduos al «bunker» de la calle México o alguno de sus Think Tanks afines.

Los nombres que se mencionan:

Alberto Kornblihtt es, reconocido por ambos lados de la grieta, como uno de los científicos más destacados. No solo por sus investigaciones en genética y biología o por sus reconocimientos académicos internacionales. También se hizo famoso por su compromiso en los debates, como el del aborto, que atraviesan a la sociedad. Y ha sido un vocero constante en la defensa del papel de la ciencia en el desarrollo político-económico. Dirige el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (Conicet-UBA) y hace pocas semanas asumió un puesto en el directorio del Conicet, lugar al que llegó elegido por el voto de una amplia mayoría de sus pares.

Fernando Peirano es economista, profesor en las Universidad de Quilmes y de la UBA y también tiene experiencia administrativa ya que fue subsecretario de Política Científica entre 2011 y 2015. Integrante del llamado «Grupo Callao», es -desde hace meses- el encargado de recopilar y ordenar las ideas y propuestas de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Frente de Todos.

También se menciona al doctor en bioquímica Roberto Salvarezza, actual diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y que acumuló millas y experiencia en política científica en su cargo de presidente del CONICET entre los años 2012 y el 2015.

Desde hace algunos días se menciona otro posible candidato, tanto por referentes del actual oficialismo como de los aún hoy opositores: el sociólogo Daniel Filmus, ex ministro de educación y ciencia con Nestor Kirchner.

A este primer pelotón se le suman otros dos nombres posibles con mayores posibilidades para presidir el Conicet: la doctora Ana Franchi y el físico Juan Pablo Paz. La primera es doctora en Ciencias Químicas y dirige el Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos. Y el segundo es un físico de renombre internacional, experto en computación cuántica. Ambos tienen una fuerte y larga militancia en temas relacionados con políticas CyT.

Otro nombre que suena en estos día es el de Fernando Stefani, investigador del Conicet, profesor de física en la UBA, experto en Bionanociencias y autor de numerosos white papers sobre el estado de la ciencia local y global y su influencia en el desarrollo económico.

Los planes:

Más allá de quien los implemente los ejes que la gestión de Alberto Fernández llevaría adelante en esta área pasan por mayor presupuesto, reformular la estructura administrativa e incluir a los investigadores argentinos en las actividades cotidianas del Estado. «Debemos recomponer, en el menor tiempo posible, el poder adquisitivo de los salarios de los investigadores que -en estos años- cayeron alrededor de un 30 %», resumió Peirano.

La cantidad de científicos ingresantes a la carrera es otro tema histórico. «En principio nos parece bien la cifra que publicó el directorio del Conicet donde se menciona que sería deseable que -en el próximo periodo- sumar 650″. Y otros ministerios deberían hacer investigación con presupuesto propio: Transporte, Energía, Medio Ambiente y Salud».

Algo interesante que propone Peirano es crear empresas especializas en soluciones tecnológicas bajo un modelo similar al de INVAP. «Podríamos armar nuevos «INVAP» dedicados a la biotecnología, energías alternativas, producción de medicamentose la Inteligencia Artificial y el Big Data, entre otros».