Alberto Fernández dispondrá aumento inmediato para jubilados y trabajadores con sueldo cercano al mínimo

Es conocimiento general que el nuevo presidente planea enfrentar las penurias de los sectores más vulnerables de la población, y la caída del consumo como motor de la economía, con medidas inmediatas. Ya se anticiparon algunas, en el contexto del plan contra el hambre. Ahora, el periodista Carlos Burgueño, que mostró contar con buena información recientemente, detalla una decisión inminente:

«Lo denominan en el equipo del presidente electo, informalmente, el “plan de los 100 mil millones” de pesos. Ese sería, aproximadamente, el dinero que el próximo gobierno de Alberto Fernández quiere volcar al mercado interno en los primeros meses de gestión, para reactivar la economía. El destinatario de esos desembolsos serán jubilados, trabajadores públicos y privados con salarios cercanos al mínimo de $ 18.875 y beneficiarios de planes sociales.

El criterio es claro: se trata de un público sin capacidad de ahorro y se descarta que cualquier peso extra que perciban se destinará al consumo. Para el resto de los trabajadores se esperará a que sean las negociaciones paritarias las que determinen los incrementos salariales.

En paralelo habrá políticas de contención de los precios, se mantendrán los beneficios impositivos al IVA, se profundizarán los planes Ahora 12 y Ahora 18 y la ya anunciada tarjeta social para los beneficiarios de los planes activos. El origen del dinero para financiar este programa de aumento de la base monetaria es simple.

Habrá incrementos de impuestos (retenciones y bienes personales pican en punta). También habrá emisión monetaria lo que representa una seria amenaza inflacionaria. Ante esto la respuesta del próximo oficialismo es simple. Se considera que todo dependerá de la confianza que se le tenga al plan de los primeros tres o cuatro meses de gestión de Alberto Fernández. Si se considera que hay confianza en que la situación económica mejorará, se espera que los productores de bienes de consumo masivo a los cuales está destinado el plan, aumentarán sus líneas de producción hasta abastecer el incremento esperado en la demanda interna que se potenciará con los pesos que se volcarán al mercado. Si, por el contrario, los fabricantes de alimentos, bebidas y bienes de consumo masivo (entre otros), creen que los pesos aumentarán la demanda, pero que se tratará de un efecto efímero e inflacionario, mantendrán los actuales niveles de producción, liquidarán stock existente y se replegarán ante el posible estallido monetario.

En otras palabras, todo dependerá de la confianza que los fabricantes tengan ante el nuevo plan. Según fuentes del futuro oficialismo, será el propio Alberto Fernández el que se pondrá al hombro un primer momento de contactos directos con los principales productores locales; para que confíen y se vuelquen por la primera opción. Esto es, aumentar el ritmo de producción de sus plantas».

En AgendAR, creemos que, al ser la inflación multicausal, la confianza que puedan tener los fabricantes de bienes de consumo es sólo un factor más. Importante, pero no suficiente. El nuevo gobierno deberá esforzarse en lograr y mantener un superávit fiscal primario. Y después de 4 años de ajustes mal repartidos e ineficaces, la realidad pone un límite a recortes en el gasto público.

Esto significa que impuestos más altos que los previstos van a ser necesarios. No lo van a recibir con alegría los sectores medios y altos de la población, pero una inflación aún más descontrolada que la actual sería peor.