Desarrollo de técnicos rosarinos: un robot a energía solar, para control de malezas

En un momento donde la aplicación de fitosanitarios presenta grandes cuestionamientos. aparece en el mundo agrotecnológico GBOT. Un desarrollo de origen rosarino: un dispositivo autónomo que realiza el control de malezas sin usar agroquímicos: las quema con un láser y con vapor de agua. Además, la utilización de sensores inteligentes le permite recolectar datos en el campo y generar mapas de precisión.

“Creemos que es posible generar un cambio cualitativo a través del uso consciente de las tecnologías, esto nos motiva a desarrollar productos disruptivos que producirán avances en la agricultura”, señala Juan Ignacio Mandolesi, CEO de Mapplics, una empresa de innovación tecnológica que nació en el año 2007 en la ciudad de Rosario.

¿Cómo surgió la idea de crear GBOT?

“Tenemos muchos clientes del agro y veíamos un grave problema en lo que respecta al control de malezas. A raíz de ello, empezamos a investigar de qué forma podíamos solucionarlo aplicando IoT (Internet de la Cosas).”

“Fue todo un proceso la creación de GBOT. La primera idea que tuvimos fue usar ondas electromagnéticas, eso fue evolucionando, y después de dos años de prueba y error, terminó siendo un robot autónomo para control de malezas sin uso de agroquímicos.»

Si bien GBOT nace como un proyecto de Mapplics, Mandolesi resaltó que hoy se convirtió en un «spin off», al recibir una inversión del Centro de Innovación Tecnológica y Empresarial (Cites) por US$ 500.000.

LAS VENTAJAS DE GBOT
Al ser consultado sobre cómo se controla la maleza, Mandelosi explicó que “el robot funciona con energía solar. Quema la maleza con un rayo láser y con vapor de agua”. En este sentido, cabe aclarar que se utiliza sobre barbecho de cultivos extensivos (oleaginosos y cereales).

Actualmente, tienen un prototipo y para marzo van a tener definido el segundo, mucho más cercano a lo que es un producto. El prototipo que disponen hoy mide 1 x 2 metros, y el que están desarrollando es de 2 x 2 metros, bastante más grande. “Un robot cada 50 hectáreas es más o menos la capacidad de trabajo que estamos estimando”, detalló Mandalesi.

Al referirse a las ventajas del GBOT, comparó: “Es mucho más barato comprar un robot y usarlo que aplicar agroquímicos, dado que en fitosanitarios se gasta entre US$ 100 y US$ 120 por hectárea”. Como segunda virtud, destacó: “En los espacios periurbanos hay restricciones legales y no pueden hacer nada. Podrían utilizar tranquilamente el robot”. En tercer lugar indicó que para funcionar usa la energía solar. Por eso es 100% amigable con el medio ambiente.

Con respecto a la eficiencia y a la performance están haciendo ensayos en cámara de crecimiento y en un campo experimental.

Finalmente, GBOT será como un laboratorio móvil que, aprovechando la ventaja de estar en el mismo lote y en contacto con el suelo y los cultivos, puede recolectar datos a campo como humedad del suelo, presión atmosférica, ph, sanidad, temperatura y compactación de suelo. A partir de esta información de alta calidad crean mapas con aplicación en la agricultura de precisión.