China abandona paulatinamente el efectivo y adopta el dinero digital

(El analista Jorge Castro -ya lo hemos observado otras veces- se deja llevar por un entusiasmo acrítico por la economía estadounidense y la innovación china. Pero no podemos negar que acerca datos apabullantes):

«China tiene 890 millones de usuarios del sistema de pagos por Internet, que realizaron transacciones por U$S 17 billones en 2017, el doble que el año anterior; y los que adquirieron bienes a través de las plataformas digitales fueron 577 millones en 2019, que serían 700 millones en 2022.

Más de 90% de los pagos por internet se realizan a través de 2 compañías: Alibaba y Tencent. La primera introdujo su sistema de pagos – Alipay – en 2003, y lo utilizaron 100 millones de usuarios en los primeros cinco años. De pronto, en los primeros dos meses de 2009, se incorporaron otros 20 millones, hasta alcanzar un total de 700 millones en diciembre de 2019.

Tencent es la principal empresa de juegos digitales de China; e introdujo su sistema de pagos on line – Tenpay – en 2005; a la que sumó la aplicación de mensajes WeChat en 2011, para fusionar a las dos en WeChatPay con 900 millones de clientes el año pasado.

Los costos del servicio tienden a la gratuidad: declinan a medida que aumentan los usuarios, exactamente lo contrario de lo que ocurre con la acumulación orgánica del capitalismo en la fase industrial, donde la tasa de retorno forzosamente se reduce en tanto se eleva la inversión de capital.

China experimenta hoy un boom de consumo de magnitud global (U$S 7.9 billones en 2019); y en más de la tercera parte se realiza sin recurrir al dinero en efectivo para cancelar obligaciones. A éste ritmo, los pagos digitales cubrirían más de los dos tercios del consumo en 2030.

Dos factores nítidos impulsan éste cambio histórico: la población china es la más bancarizada del mundo (79% del total dispone de cuentas o cajas de ahorro); y más de 80% de los usuarios de Internet utilizan smartphones como mecanismo de intercomunicación (eran sólo 29% los que reunían esta condición en 2013).

Desde sus equipos de Internet móvil (smartphones), los usuarios de la República Popular realizan – Alipay y WeChatPay mediante – inversiones y adquisiciones de todo tipo, al tiempo que pagan impuestos, taxis, restaurantes y supermercados, entre otros.

Los usuarios pagan entre 0.6% y 1% por cada transacción; y a medida que aumenta su número, el precio del servicio se derrumba (si superan los 100 mensuales, se abona 0.1% por unidad, prácticamente gratis).

China, la segunda economía del mundo, (U$S 13.9 billones/15% del PBI global) se ha convertido en un país que deja de lado el dinero en efectivo (cash) en sus transacciones. Así, en los últimos 4 años, cayó más de 13% el circulante en relación al producto, que sería 30% en 2025. Es una tendencia que se orienta nítidamente hacia su desaparición.

La productividad en el capitalismo surge de la competencia cruzada con la especialización; y las plataformas digitales de Tencent/Alibaba les permiten a las pymes chinas acceder de inmediato a éste camino de intensificación, con costos mínimos que tienden a desaparecer.

Las aldeas rurales más pobres de China se incorporan así a la economía digital más avanzada del mundo, junto con la norteamericana, y que hoy abarca 40% del PBI, que sería 70% en 2030.»