El primer viñedo santafesino, a 113 kilómetros de Rosario

No, no se frote los ojos creyendo que leyó mal el título. En plena pampa húmeda, allí donde la soja es la reina indiscutida de los cultivos, un grupo de emprendedores se animó a dar forma al que será el primer viñedo de la provincia de Santa Fe.
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Aunque por ahora se trata de una iniciativa más recreativa que de índole comercial, se trata de antecedente que sin dudas quedará como un hito histórico para una región que ubica a la vid en el supermercado antes que en la propia tierra.
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El centro de la historia ocurre en la zona rural de Arteaga, ubicada en el cruce de las rutas 15 y 92, a 113 kilómetros de Rosario. Sus escasos 88 metros de altura sobre el nivel del mar no impidieron a Luciano Palasesi soñar con tener el primer vino made in Santa Fe.
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Palasesi es un productor agropecuario que desde hace unos años rescató una vieja receta de la abuela y creó «Doña Elba», un emprendimiento vinculado al segmento de los chacinados. Sus salames -que vende tanto en locales comerciales como en su propio restaurante ubicado al costado de la ruta- fueron, de hecho, la conexión con el vino.
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«Me encontraba en Córdoba en una exposición cuando hablando con algunos amigos conocimos a Matías Prieto, un especialista en enología que asesora grandes empresas y se copó mucho con lo que le contamos sobre todo el asunto de Doña Elba. Al poco tiempo pasó por el restaurante, vio el campo y nos convenció de plantar un viñedo», contó en diálogo con Agrofy News Palasesi, quien vive todo el proceso de manera «divertida y entre amigos».
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El viñedo de Arteaga ya obtuvo una pre calificación de las autoridades nacionales y en estas semanas continúa con los trámites para su registración oficial. De obtener luz verde, se convertiría en el primero de Santa Fe (anteriormente hubo otras experiencias en la provincia, pero no concretaron ese paso burocrático).
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La explotación vitivinícola ocupa una superficie pequeña, casi experimental: 1 hectárea. En total se sembraron 3.567 plantas a través del sistema Gobelet (similar al que se usa en la región de Burdeaux, Francia), que darán lugar a varietales de Malbec y Cabernet Sauvignon.
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«El viñedo tiene un potencial de entre 10 y 15 mil litros. La idea es hacer unos 3.200 litros, que quedarán en barricas y se comercializarán en nuestro restaurante. Por ahora no tenemos en mente embotellarlo y venderlo afuera, pero no lo descartamos para el futuro», explica Palasesi.
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El arteaguense cuenta entusiasmado del proceso, en el que fue fundamental cada una de las visitas de Matías Prieto, que fue y vino de su Mendoza natal unas siete veces. Él fue quien asesoró a los productores locales en lo que refiere al sembrado, control de plagas y en lo que a futuro será la producción del vino.
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Según señala Palasesi, su localidad posee una altura suficiente para otorgar una buena producción: «Si bien parece poco, acá por ejemplo no hemos tenido inundaciones, y llueve bastante. Los suelos son fértiles y tenemos buenas expectativas», agrega.
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Es cierto que hace tiempo que la producción vitivinícola hace rato que dejó de ser materia exclusiva de las provincias cuyanas. Las principales bodegas han explorado otras tierras: hasta en la zona de Bahía Blanca, ciudad costera del sur de Buenos Aires, se instalaron viñedos.
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Será entonces la Chacra de la Elba -tal el nombre del restaurante, ubicado en el kilómetro 63 de la ruta 92- donde se disfruten los sabrosos resultados del primer viñedo santafesino. Hay quienes afirman que no hay picada completa sin un buen vino: será cuestión de confirmarlo.
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