Empresarios pymes bonaerenses, preocupados por el empleo, los sueldos y la cadena de pagos

Las empresas que pueden funcionar tienen problemas de abastecimiento y caída en los ingresos. Y las que no pueden abrir no saben cómo seguir adelante. Historias y testimonios de los empresarios bonaerenses.

Problemas de empleo, dificultades para pagar salarios, impuestos, cargas sociales y costos operativos, falta de crédito bancario y prohibición para desarrollar la actividad o caída de las ventas. Ese es el panorama que enfrentan las pymes bonaerenses, que también tienen serias dudas de lo que pasará “el día después” de la cuarentena por el coronavirus.

El aislamiento social que empezó a regir el 20 de marzo pasado generó un fuerte impacto en casi todas las pymes, pero mucho más profundo en las que no son consideradas “servicios esenciales” que no operan, ni producen ni pueden facturar. Por eso, desde distintas cámaras y federaciones explicaron que enfrentan un escenario muy complejo, con virtual corte de la cadena de pagos, una alta preocupación por el pago de salarios y por cómo recuperarán las ventas. Además, proyectan que este mes se profundizará la parálisis de la actividad que, creen, se mantendrá por mucho más tiempo.

Según reveló una encuesta realizada entre más de 750 empresas de comercio, industria, servicios y turismo del Área Metropolitana de Buenos Aires, sólo el 40,3% de las pymes pudo pagar en tiempo y forma los salarios de sus empleados correspondientes a marzo. Es decir, seis de cada diez pymes del área relevada no logróhacerlo. Cerca del 55% de las pymes argentinas no tienen actividad por las medidas sanitarias impuestas en el país, mientras que de ese porcentaje sólo el 16% puede pagar salarios y gastos fijos de abril sin el apoyo del Estado, según el último informe de la Fundación Observatorio PyME (FOP). En tanto, “un 24% de las empresas no podrá enfrentar dichos gastos de abril, ni siquiera con dicha asistencia, por lo cual deberán endeudarse o aumentar el aporte de capital propio a la actividad”.

Según el informe, “un 6% de las MiPyMEs está actualmente considerando abandonar la actividad”, lo que representa a unas 35.000 empresas con una dotación de 190.000 trabajadores. El Observatorio evaluó que en total “están en riesgo 415.000 puestos de trabajo adicionales”, si “parte de las empresas que no pueden afrontar las erogaciones de abril no consigue endeudarse o aumentar el aporte de capital”.

Aún con los beneficios fiscales implementados por el decreto 332, señaló la Fundación, “la disminución de la presión fiscal sigue siendo la intervención preferida por las MiPyMEs”, con foco en las “moratorias nacionales y provinciales y la disminución hasta el 95% de lascontribuciones patronales o su postergación”. (Debemos señalar que esto último ya ha sido otorgado por la AFIP).

“El crédito bancario como instrumento es relativamente más valorado por las empresas medianas que por las pequeñas y micro, vistos los problemas operativos/burocráticos que impone el sistema bancario”, concluyó el informe.

TESTIMONIOS

La situación de las pymes bonaerenses es delicada, como en todo el país. Así lo confirmó el Presidente de la Cámara Económica de Coronel Rosales, Daniel Acuña, quien explicó que “el comercio viene muy golpeado en los últimos años, porque le subió el costo operativo y las ventas cayeron. Con el coronavirus, el 70% no puede abrir sus puertas. Así como estamos necesitamos urgente una línea de crédito a tasa 0 para ponernos de pie, y prórrogas de impuestos. Además, hay que tener en cuenta que el día que se levante la cuarentena la gente no va a salir corriendo a comprar, va a tener miedo, va a ser cauta y va a costar que se reactive el consumo. También nos preocupa que las multinacionales formadoras de precios hayan aumentado tanto la mercadería, como arroz, harina, huevos, lácteos, y también que una empresa láctea nacional desde octubre no para de subir los precios. En la zona nuestro aporte fue dar un descuento del 10% a los que compran con tarjeta alimentaria,pero el Gobierno no ayuda al comercio chico”.

Guillermo Siro, industrial marroquinero y presidente de CEPBA, explicó que “la situación difiere entre los sectores que están habilitados para trabajar y los que no. En farmacias, almacenes, panaderías, que tienen locales al público y trabajan, el impacto negativo es menor que en aquellos sectores que no pueden producir ni vender. Para los que pueden abrir, igual cayeron las ventas, hay problemas con proveedores y se incrementaron costos fijos por normas de seguridad. Para los que no pueden abrir, no pueden pagar sueldos, alquileres o cubrir cheques. La apertura del clearing y la falta de acción de los bancos en cuanto a no permitir venta de cheques o cheques en caución para cubrir los que estaban entrando llevó a que muchos cheques fueran rechazados. Si a eso le sumamos la decisión unilateral de los bancos de limitar el descubierto y que nos den créditos al 24% sólo para pagar sueldos, eso lleva al 70% del comercio y la industria a una situación sumamente grave.

Las pymes tienen problemas de inactividad, de logística, de inasistencia de trabajadores, costos fijos, falta de ingresos y corte en la cadena de pagos. Apoyamos la cuarentena y las medidas del Gobierno, pero si los bancos matan a la gallina de los huevos de oro, que somos los que producimos, cuando pasemos esto no sé con quién van a operar”.

Julio Álvarez, presidente de la Cámara de farmacias bonaerenses, contó que “nuestro sector está haciendo un gran esfuerzo para brindar el mejor servicio dentro de lasl imitaciones de esta cuarentena. No contamos con todo el personal porque algunos se encuentran con patologías prevalentes, o por cuestiones de edad, pero brindamos el servicio como de costumbre. No tenemos faltantes de medicamentos, pero sí notamos una caída en las ventas del orden del 50%”.

Cristian Wertmüller, vicepresidente de CEPBA, sostiene que “en una crisis como esta se le pide a los emprendedores que se reconviertan, ahí empiezan los problemas, porque no van a poder hacerlo si no hay una asistencia técnica directa. En 2001 existía lo que quedaba del IDEB y sirvieron de un primer frontón para las pymes, porque los empresarios recurrieron a ellos para orientación y contención. Hoy eso no pasa, hace falta generar desarrollo local y ayudar a los emprendedores”.

Para Norberto Fermani, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Ópticas, “nuestra situación es caótica porque esta industria atiende a unos 4.500 comercios que son cuentapropistas con no más de 3 empleados cada uno, que son las ópticas. Hoy no pueden abrir y son comercios que se financian con cheques diferidos y al no hacer caja diaria para cubrir esos cheques, ni afrontar las obligaciones fiscales o el pago de sueldos, están subsistiendo con los pocos ahorros que algunos pueden tener. Tuvimos un nivel de rechazo de cheques del 50 al 60% y nos llaman desesperados para queno se depositen los cheques. Estamos a la espera de alguna medida que permita mantener las fuentes de trabajo, porque si no podemos pagar los sueldos esto va a empeorar. Los bancos nos quitaron todos los descubiertos y a las pymes que no están consideradas servicios esenciales nos clasifican como insolventes. Comprendemos la situación sanitaria, pero va a haber que tomar medidas de fondo, como que nos otorguen créditos a tasa cero para no cortar la cadena de pagos”.

Carlos Heraldo, de la Cámara empresaria de laboratorios Pymes, explicó que “nosotros corremos el riesgo de estar circulando, con una alta posibilidad de contagio y esto nos lleva a situaciones difíciles de enfrentar.Trabajamos con una dotación mínima, que es un tercio de la habitual, y la distribución se complica a farmacias y droguerías, pero también para tomar pedidos y la logística en la producción. A veces nos faltan insumos y packaging. Creemos que como otros sectores comerciales e industrias están muy golpeados, la situación va a empeorar y probablemente traerá crisis de empleo. Hay productos que aumentan en forma desmedida y esto va a afectar el consumo. La industria vive del consumo interno, y por eso vamos a necesitar mucho apoyo con créditos a largo plazo. Tenemos que cortar el ingreso de productos importados para fomentar la industria nacional. Si el sector pyme genera el 75% del empleo no hay dudas que hay que ayudarlo para fortalecer el mercado interno”.

 

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