La polémica en el sector nuclear. Otra voz desde la Planta Industrial de Agua Pesada

Cristián Salas, delegado de Producción ATE-PIAP, nos hizo llegar este comunicado. Y nos pareció apropiado publicarlo al lado del que, en otro formato, nos envió otro gremialista, Pablo Sosa, con un enfoque aparentemente  opuesto en cuanto a las candidaturas a Presidente de la CNEA.

AgendAR cree que esta misma discusión se está dando en el seno de toda la comunidad nuclear argentina. Sucede que el gremialismo nuestro tiene una tradición de discutir en voz alta.

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INDUSTRICIDIO NUCLEAR, NUNCA MÁS

Durante el gobierno de Mauricio Macri la PIAP sufrió la situación más angustiante que recuerden los trabajadores de nuestra planta.

El subsecretario de asuntos nucleares Julián Gadano y el directorio de ENSI S.E. (empresa operadora) anunciaron 20 años de producción continua, pero nos encontramos con un 2018 donde a partir de marzo empezamos a cobrar los sueldos en forma diferida con atrasos de hasta 25 días la primer cuota.

Nos vimos obligados a defender nuestros salarios arriba de la ruta 22, frente al ingreso a planta. Y empezamos una gran lucha pidiendo que se concrete la cuarta central nuclear, para producir el agua pesada de la misma.

Pero la decisión de Macri fue que no se produciría D2O, por lo que el Directorio y el subsecretario Gadano empezaron una campaña de desprestigio y difamación.

Quisieron instalar que se podía comprar agua pesada fuera del país, y a un valor 40% menor que el nuestro; y que la tecnología de tipo CANDU era obsoleta, que se compraría un reactor nuclear a los chinos, con uranio enriquecido y solo con el 20% de participación de parte de Argentina.

El directorio de ENSI llevo adelante la política macrista de destrucción del sector nuclear dentro de la planta. Y a los pagos tardíos y diferidos en 2018, le sumó el despido de todos los compañeros del comedor en julio, reducción de transporte a planta y un plan de reducción del personal a través de retiros voluntarios. Esto llevo a que la PIAP redujera el personal de 450 a 87 trabajadores.

Fueron 2 años enteros de incertidumbre, sin saber si cerraría la planta, si cobraríamos todo el sueldo, si nos echarían, si encontraríamos compañeros la próxima vez que entrásemos al lugar de trabajo. Con el cambio de gobierno se abrió una nueva esperanza.

Porque queremos una argentina cada vez más libre, más tecnológica e independiente, capaz de desarrollar el futuro de la mano de los trabajadores, con obreros y profesionales comprometidos con el pueblo.

Por nuestra experiencia, sufrimiento y lucha repudiamos la posibilidad de que los mismos funcionarios que llevaron adelante la política de desguace, vaciamiento y destrucción en el sector nuclear durante el gobierno de Macri sean quienes ahora dirijan la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Cristian Salas, delegado de Producción ATE-PIAP

Arroyito, Neuquén 8 de Mayo de 2020