Los tests rápidos creados por científicos argentinos ya se distribuyen en hospitales públicos

Equipos de la Universidad de San Martín y de la Universidad de Quilmes desarrollaron el nuevo test

De tres tests de diagnóstico rápido de coronavirus, creados y desarrollados por científicos argentinos, dos acaban de empezar a distribuirse en hospitales públicos para acelerar el diagnóstico de la enfermedad, y el tercero (en realidad, el primero en recibir la venia del ANMAT) ya se usa masivamente. Son pasos necesarios, porque se están registrando demoras de varios días para el hisopado de posibles contagiados en varias zonas del AMBA.

Vale destacar el papel clave de empresas privadas argentinas, como Chemtest S.A., formada por un grupo de científicos de la Universidad de San Martín.

Los tests son el Neokit-Covid19 (un PCR que detecta genes virales) y el ELA- CHEMSTRIP (detector de anticuerpos). Ambos permiten obtener resultados en menos de dos horas y a menor costo.

En el caso del Neokit-Covid19, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, junto con científicos y científicas del Instituto de Ciencia y Tecnología Dr. César Milstein, entregaron y capacitaron a las autoridades de hospitales provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires para la implementación de estos tests.

Las determinaciones fueron entregadas también a las autoridades de los hospitales San Juan de Dios y Rossi de La Plata; el Centro de diagnóstico de Exactas de la Universidad Nacional de La Plata; el Hospital Fiorito de Avellaneda; el Hospital Petrona V. de Cordero de San Fernando; el Hospital Abete de Malvinas Argentinas y el Hospital Muñiz en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En tanto, en relación al segundo test, el ELA-CHEMSTRIP, a través de una acción coordinada entra las Universidades Naciones de San Martín y de Quilmes y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, se entregaron determinaciones a los hospitales: Mariano y Luciano de la Vega de Moreno; San juan de Dios de La Plata; Luisa Cravenna de Gandulfo de Lomas de Zamora; Presidente Perón de Avellaneda; Néstor Carlos Kirchner de Escobar.

Los tests de anticuerpos se complementan con los genéticos. Los primeros se hacen en sangre y detectan dos tipos de reacción inmunológica del enfermo contra el virus: la primera y más inespecífica, de anticuerpos M o IgM, y la segunda, mejor dirigida y más sostenida, la de anticuerpos G o IgG. Pero hay pacientes que cursan la enfermedad sin expresar anticuerpos de ningún tipo, e incluso algunos de ellos se curan usando únicamente la «inmunidad celular», mediada por linfocitos T de tipo CD4 y CD8.

Por esa causa, el estándar de oro de la detección es el test PCR, indiferente a la reacción inmunológica del paciente, pero que dice si hay o no genes virales en la sangre. Los PCR se hacen con hisopados nasales y faringeos. Al comienzo de la pandemia, los PCR eran muy caros (U$ 30 a U$ 50 cada uno), importados, y de logística compleja (mucho traslado de hisopos a laboratorios de alto equipamiento). El proceso mismo de laboratorio tomaba no menos de un día de trabajo experto. En ese cuadro, el Neokit-Covid-19 es una novedad disruptiva: es más barato en personal (no exige técnicos de laboratorio), se hace a pie de cama o en una carpa improvisada en un sitio público, y da el resultado en menos de dos horas.

Por otra parte, el “COVIDAR IgG”, un tercer desarrollo argentino liderado por científicos del Instituto Leloir y del CONICET, es de tipo ELISA y detecta anticuerpos. Fue cronológicamente el primer desarrollo diagnóstico local aprobado por las autoridades regulatorias. A diferencia de buena parte de los importados con que hubo que arreglarse hasta mayo, tiene alta sensibilidad y alta especificidad, lo que evita falsos positivos y falsos negativos. Son tests cuantitativos: miden también la intensidad de expresión de IgG. Se los usa para controlar la transmisión en los barrios y el cuidado del personal de la salud. Estos ELISA argentinos ya fueron distribuidos en forma gratuita a hospitales y centros de salud públicos y privados de todo el país.

Hoy los COVIDAR IgG se emplean también para medir la presencia de anticuerpos en plasma de pacientes recuperados de Covid-19 que hayan accedido a donar sangre. Este plasma ha servido ya para tratar casos críticos de la enfermedad, y está salvando a gente en las terapias intensivas. Ya se usó más de 100.000 veces, y es de alta fiabilidad, se asegura en los hospitales.

La herramienta tiene diversas aplicaciones: diagnóstico no definitorio (complementario al PCR); monitoreo de pacientes infectados para evaluar la respuesta inmunológica, determinación del estado inmunológico del personal de la salud, cuantificación de anticuerpos en muestras de pacientes convalecientes y análisis de la evolución de la pandemia a nivel poblacional.

La Argentina es el único país de la región que produce sus propios equipos de diagnóstico, adaptados a las cepas virales circulantes en el Cono Sur. Ya se están desplegando en todo el país. Paso siguiente: la exportación.