La cancillería y comercio exterior

Por los conceptos sobre el Mercosur, los tratados comerciales que se están negociando y el acordado con la Union Europea, y, en general, sobre el rol del Estado en las exportaciones y la necesidad de un capitalismo moderno, nos parece importante reproducir este reportaje al al secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme.

En las últimas semanas se ve a la Cancillería mostrando sus planes exportadores ¿Cuáles son?

En realidad ya los estamos ejecutando. Es el presidente de la nación quien en su momento lo resolvió, cuando devolvió a la Cancillería los atributos del Comercio Exterior, que había perdido unos años antes. Las empresas son las que exportan y el Gobierno, el Estado, lo que hace es una tarea de apoyo, de inteligencia comercial, de acuerdos y tratados para facilitar el comercio, y todo lo que tiene que ver con la estructuración jurídica y las garantías para que las empresas puedan exportar con la mayor eficiencia. Empezamos a trabajar en enero, reconstituyendo equipos, instalándolos en la Cancillería. Se incorporaron cuadros técnicos, en la Cancillería hay equipos profesionales muy calificados. Se tomó posesión de la Agencia de Inversiones y del comercio internacional, que era la vieja Fundación Exportar. Ordenamos ciertos problemas de orden de deudas que heredamos de la fundación, de la Agencia.

¿Podría ser más explícito? ¿Deudas en qué?

Heredamos un orden de deudas de 500 millones de pesos de la gestión anterior. Deudas locales de proveedores, proveedores en el extranjero, proveedores que habían organizado stands, campañas de difusión tanto aquí como afuera. Y después nos cruzó la pandemia, apenas iniciamos el recorrido, a principios de marzo. Después tuvimos la primera reunión de la presidencia pro tempore del Mercosur en Paraguay. Allí planteamos que teníamos un tema central en nuestra agenda, que era la normalización de la deuda que había planteado el presidente, y que en función de eso queríamos que comprendan que no podíamos avanzar al ritmo acelerado que ellos proponían y que teníamos que darle prioridad a la deuda.

Allí se empiezan a dar los primeros cortocircuitos comerciales con los socios…

No fue un cortocircuito. Nosotros planteamos nuestras diferencias. Cuando ellos insistieron en el mes de abril en que tenían prisa y que nos estaban armando una agenda de reuniones con Corea, con Singapur, muy apretada, planteamos la diferencia de manera más enfática, y eso fue interpretado como que nos íbamos de la mesa de negociaciones, cuando nosotros nunca nos retiramos de ningún lado. Está mi discurso grabado.

¿El Gobierno se opuso a las negociaciones del Mercosur por acuerdos de libre comercio con Corea del Sur, Canadá, Líbano, Singapur. Luego volvió a las conversaciones pero aún con diferencias ¿En qué estado de negociación están?

El nivel de prudencia que pedimos nosotros se fue imponiendo por la verdad de los hechos, por la realidad. Las razones que nosotros expusimos sobre el tema de Corea son lo suficientemente fuertes para que haya venido el embajador coreano aquí a plantearnos que ellos van a reconsiderar la propuesta que habían hecho. Una propuesta donde estaban un conjunto de productos que la Argentina vende dentro de su lista negativa. Entonces, no es así. Nosotros no podemos hacer un convenio de libre comercio con Corea para venderle maíz. Esa es la verdad. Y abrir para que te vendan lavarropas Samsung, heladeras Samsung, televisores Samsung, autos. No puede ser así. Nosotros tenemos una evaluación de cómo es el ida y vuelta de ese convenio. Nosotros recibimos una carta de la Confederación de la Industria de Brasil, pidiéndonos que detengamos la marcha del convenio con Corea.

¿Argentina va a avanzar con esos acuerdos o no?

Estamos en todas las mesas de negociaciones del Mercosur, para avanzar al ritmo que nosotros consideramos que se puede avanzar. Queremos ver qué ofrecen las otras partes, estamos haciendo los estudios de impacto que nunca se habían hecho. En ningún lugar del mundo se sienta uno a negociar un acuerdo de libre comercio si no hacés un estudio de impacto, de cuáles son los sectores que ganan y cuáles los que pierden. No hay un solo paper en la cancillería argentina… ¿En qué estado está la negociación Mercosur Unión Europea? El presidente frances Emmanuel Macron le bajó el pulgar Nosotros estamos negociando y terminando la revisión legal del lado del Mercosur.

Usted remarca el impacto de la pandemia. ¿Qué otros temas afectó?

La pandemia afectó las exportaciones en general, pero el sector agro alimentario es el que menos sufrió eso. En la Argentina tenemos unas cadenas productivas muy bien estructuradas en el sector agro alimentario, desde la biotecnología y las semillas, pasando por los insumos químicos, por la maquinaria, por todo lo que es trabajo post cosecha, que está totalmente articulado y es totalmente nuestro, con un sector muy consolidado desde el punto de vista productivo, y eso permitió que tengamos un flujo de exportaciones superior al de los primeros cinco meses del año. A pesar de que han bajado los precios de algunos productos en el mercado mundial y a pesar de que ha habido dificultades logísticas. Tenemos en estos meses 45 millones de toneladas exportadas, que son 15.400 millones de dólares.

¿Cuál es el plan exportador que han presentado al momento?

Al momento hicimos una investigación de oportunidades de mercados en el sector agro alimentario en toda la estructura de embajadas y consulados que tiene la Argentina. Hemos identificado en 61 países oportunidades de negocio, en el marco de la pandemia, para 241 productos. La semana pasada lo presentó el canciller. Además se ha creado un Consejo Público Privado de Promoción de Exportaciones, que se va a constituir el miércoles. Nosotros pensamos que tenemos que ordenar la oferta exportadora en función de sectores productivos. La Argentina no tiene un vector único de exportación. Es muy importante diferenciar lo que es el mundo productivo de la Argentina, sobre todo en el sector agro alimentario, y en algunos rubros industriales y de servicios, del mundo financiero y de la especulación, y la economía de la renta.

En su momento Macri salió como un hombre de libre comercio, cuando el mundo parecía cerrarse, y hoy, el Gobierno se muestra proteccionista.

No es una cuestión de ni abrirse ni cerrarse. Creemos que la Argentina tiene que estar conectada al mundo. La conexión es de ida y vuelta. Y creemos que en esa conexión con el mundo tenemos que conectarnos a flujos de inversión, a flujos de tecnología y de innovación, y obviamente al conjunto de los mercados. Y tenemos que tener un sentido práctico, que cuando vemos que algunos modos de comercio, para decirlo de alguna manera, pueden afectar sustancialmente algunos sectores que para nosotros son provisorios, tenemos que defender puntualmente ciertos sectores, pero creo que este es un tema activo. Queremos desarrollar un capitalismo moderno, tenemos empresarios para generar un capitalismo competitivo que pueda ganar un espacio en las cadenas globales de valor, que no quiere decir ser parte de la cola de esa cadena, sino ganar un espacio y competir en el marco de esa producción que tiene valor en el mundo.

Pero el empresariado argentino arrastra problemas estructurales, costos logísticos e impositivos, y sin acceso a créditos locales, lo que se refleja en la crisis de la cerealera Vicentín, atrapada con deudas en el exterior

Hay un mundo empresario dinámico, inversor, que paga salarios, que innova, que invierte y que, por supuesto, se queja, con razón, de déficit de infraestructura y logística que tiene la Argentina, eso es cierto. Hay otro mundo empresario, que maneja, yo diría, el sector financiero, que no apuesta a la inversión, que no apuesta a la innovación, que no apuesta a crear empleo. Ahora, parece mentira, pero la ideología los une a todos. Ahora, cuando vos hablás en términos concretos con el mundo empresario dinámico, encontrás muchísimos puntos de contacto con lo que yo estoy pensando, con lo que piensa nuestro canciller, con lo que piensa nuestro ministro de economía, con lo que piensa nuestro ministro de desarrollo productivo, muchísimos puntos de contacto. Ahora, desde el punto de vista ideológico, te encontrás con un liberalismo anacrónico, antiguo, que no tiene nada que ver con el mundo de hoy. Por Vicentín habló el presidente y creo que está claro.