La cuarentena argentina no interrumpió el desmonte de bosques nativos

A un ritmo de 210 hectáreas por día entre el 15 de marzo y el 31 de julio de este año se deforestaron 29.229 hectáreas de bosque nativo en Santiago del Estero (12.488), Salta (7755), Formosa (5294) y Chaco (3692).
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Mediante la comparación de imágenes satelitales, se muestra que el desmonte no se detuvo durante la cuarentena. En el norte argentino, en solo cuatro meses y medio, se perdió el equivalente casi a una ciudad de Buenos Aires y media.
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Según un informe presentado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, entre 1998 y 2018 se deforestaron 6,5 millones de hectáreas de bosques nativos en la Argentina.

«Principalmente fue para cultivar soja en los primeros años y ahora ha crecido mucho el desmonte por ganadería.

Se empezó a deforestar en los años 90 fuerte porque era muy rentable: la tierra es muy barata en esas provincias», asegura Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, en relación con la actividad en Salta, Chaco, Formosa y Santiago del Estero.

Estas cuatro provincias concentran el 80% de los desmontes registrados a nivel nacional y representan el segundo foco de deforestación más importante en América del Sur, después del Amazonas, para la expansión de la frontera agropecuaria.

Sobre lo ocurrido este año el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Juan Cabandié, afirmó: «Es un problema serio. Hay que reflexionar al respecto porque no vamos a llegar a los objetivos 2030″.

El 15% de la emisión de gases efecto invernadero de la Argentina son provenientes de la deforestación según un informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable

«Estamos sacrificando bosques nativos y lo que nos brindan en pos de un desarrollo que es mentira y no llega. En el último tiempo se han abandonado más de 2 millones de hectáreas desmontadas y usadas para la agricultura. Esto demuestra que se desmontan tierras para usar para ganadería y agricultura que no tienen condiciones necesarias para desarrollar estas actividades», alertó Manuel Jaramillo, director de Fundación Vida Silvestre.

Los bosques nativos están protegidos en la Argentina por la ley 26.331 de «Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos» sancionada en 2007. Esta obliga a las provincias a hacer un Ordenamiento Territorial de sus Áreas Boscosas (OBTN), a través de un proceso en el cual se categoriza los posibles usos de sus bosques. La deforestación solo está permitida en las «zonas verdes», que son los sectores de bajo valor de conservación. Sin embargo, la falta de controles, el incumplimiento de la ley y el bajo precio de las multas a infractores, atentan contra la preservación de estos ecosistemas.

Un informe de la Fundación Ambiental Recursos Naturales (FARN) y la Fundación Vida Silvestre reveló que el 50% de las tierras deforestadas en 2018 estaban clasificadas como zonas donde el desmonte está prohibido. «Evidentemente, debemos hacer modificaciones en la ley 26.331», aseguró Cabandié.

¿Qué pasa cuando se tala un bosque?

Los bosques nativos son fundamentales para la conservación del suelo y de calidad del agua y para asegurar la fijación de carbono. Además cumplen una función clave en la regulación hídrica. Sin ellos, aumenta el riesgo las inundaciones en zonas cercanas.

Según fuentes oficiales la Argentina se encuentra dentro de los 30 países que más gases efecto invernadero emiten (0,6 % del total mundial) y un 15% de ellos son provenientes de la deforestación.

VIALa Nación