Coronavirus en Argentina: el invierno de nuestro descontento

Los sectores de la sociedad argentina que se expresan en los medios gráficos, la TV, o las redes sociales se muestran en estos días preocupados, angustiados y/o furiosos. Con razón; las cifras de contagios y fallecimientos crecen todas las semanas.

Ahora, como son las voces de la sociedad argentina que se hacen oír, es casi inevitable que estén divididas por la «grieta» entre quienes apoyan al gobierno actual y quienes lo detestan.

Para conservar cierto equilibrio (no «objetividad»: en temas humanos y sociales, ese animal no existe), publicamos un diagnóstico duro sobre la situación actual y las medidas que llevaron a ella que subió a las redes sociales Daniel Feierstein, sociólogo y doctor en Ciencias Sociales, investigador del CONICET y profesor en la UBA y en UNTREF, y que se puede contar entre quienes apoyan a este gobierno. A continuación agregamos algunas observaciones de AgendAR.

ooooo

1) Sin tomar en cuenta los comportamientos sociales, las muertes siguen subiendo. Ahora entramos a una etapa «animista» de explicación del COVID. Pero los picos no llegan solos. Sale hilo a ver si se entiende, ya q falta un buen tiempo hasta la vacuna.

2) China aplicó cuarentena estricta y logró cortar el ciclo de propagación del virus en Wuhan. Italia y España necesitaron más muertos para cumplirla, lo que Roberto Etchenique bautizó como «inmunidad de cagazo». Argentina está en una situación que no se parece a ninguna de esas.

3) La cuarentena temprana argentina ralentizó la propagación y evitó miles de muertes de abril a julio pero su cumplimiento «relativo» no logró nunca revertir la curva de contagios en AMBA o llevar el R a menos de 1. Subió más lento, pero siempre siguió subiendo.

4) La eficacia de las cuarentenas no radica en su extensión en el tiempo sino en la baja drástica de la circulación por un ciclo de vida del virus (3-4 semanas). Eso no se logró nunca en AMBA, ni siquiera en marzo, pero de abril en adelante la circulación cada vez fue mayor.

5) No es cierto que tengamos la cuarentena más larga ni más estricta del mundo. Al contrario, los niveles de circulación en Argentina son los más altos de la región. Eso explica que nuestra tasa de duplicación de muertes también sea la más alta,

6) La importancia del ciclo de 3 semanas se comprendió aquí recién en julio, pero el intento del 1 al 17 en AMBA fue absolutamente fallido, por el boicot permanente de medios y sectores políticos, la pésima comunicación y el nulo cumplimiento.

7) Como resultado de eso, las curvas siguieron creciendo, siendo que ya no conocemos el número de casos diarios por el altísimo nivel de positividad, pero la tasa de duplicación de muertes cada 20 días nos colocó en el top 25 de muertes a nivel mundial… y subiendo.

8) Aun los países con más muertos y picos altísimos se ha logrado distanciar la tasa de duplicación, siendo que en USA es hoy de 91 días, en Brasil de 46 y en México de 44. España e Italia más de 100 pero nosotros seguimos sin lograr subir de 20 días.

9) Para entender ese dato y lo que significa «crecimiento exponencial», con la misma tasa tendríamos 10.000 muertes el 1/9, 20.000 el 22/9, 40.000 el 13/10 y 80.000 el 3/11. Pero parece no haber preocupación porque «el pico ya llega y va a bajar».

10) Sin embargo, en ningún país del mundo el pico llegó y bajó solo. Llegó producto de la presión estatal (China), trazabilidad (Corea) o cagazo (España, Italia, NYC). Fue el cambio de comportamientos sociales lo que logró crear el pico y bajar el nivel de propagación y contagio.

11) Pero los comportamientos sociales dependen de las representaciones. Cambiamos nuestro comportamiento cuando consideramos, por ejemplo, que nuestra vida y la de nuestros seres queridos puede estar en peligro o que resulta más importante que el confort, el hastío o el ejercicio.

12) Por el contrario, en Argentina circula un discurso de post-pandemia, donde lo que prima es la sensación de que «lo peor ya pasó» y que es hora de movilizarnos, justo en el momento en que tendríamos que guardarnos tres semanas para intentar generar el pico y bajarloñ

13) Es por eso que vamos acomodándonos con rapidez en el top de muertes, pero con la sensación de que «somos los mejores», a diferencia de lo que pasó en Italia o España, lo cual augura semanas difíciles si continúa el nivel de movilidad actual.

14) Las alternativas son difíciles ya que no da la sensación de que exista viabilidad política para una nueva cuarentena intermitente de 3 semanas y el último intento (1 al 17 de julio) fracasó estrepitosamente no logrando bajar la movilidad ni los contagios.

15) Por otro lado, la apelación a la responsabilidad individual cae en saco roto ante la percepción de que «lo peor ya pasó» y queda apenas como discurso de ocasión sin efecto en los comportamientos.

16) El efecto que se comienza a dar en Argentina es una naturalización de la muerte que solo podemos observar en USA y Brasil, con resultados tremendos (la continuidad de 1000 muertes diarias o más a lo largo de varios meses).

17) ¿Estamos dispuestos a aceptar ese resultado? Si la respuesta es no, se requiere por una vez la necesidad de comprender que los comportamientos son sociales y variables y dependen de las representaciones colectivas.

18) Sin quebrar el anonimato y naturalización de las muertes, sin revertir el clima de pospandemia y aperturas (y el consiguiente aumento de la circulación), nos esperan meses muy duros hasta la llegada de la vacuna.

ooooo

Observaciones de AgendAR:

Creemos que estas opiniones de Feierstein muestran que no sólo epidemiólogos y sanitaristas pueden aportar conclusiones válidas. En particular, creemos que lo que dice sobre «el anonimato y naturalización de las muertes» se profundamente relevante. Los medios, y también la comunicación oficial, han alejado las tragedias concretas, las víctimas. Salvo para ellas y sus familias.

Sabemos de números y de catástrofes en países lejanos, pero vemos muy poco de lo que está pasando en Jujuy, o en hospitales en la C.A.B.A. El gobernador de Buenos Aires, Kicillof, acertó ayer cuando habló de la angustia que produce una sala de hospital. Pero las mismas precauciones nos alejan de esa realidad.

Eso sí, también pensamos que el autor, como sociólogo -como a la mayoría de los que somos profesionales con ingresos más o menos regulares- puede resultar difícil aprehender la necesidad de romper la cuarentena que mueve a muchísimos, más allá de las representaciones colectivas. La necesidad de ganarse la vida. El apoyo del Estado es bienvenido, pero no alcanza.

Además, hay que tener en cuenta la diferencia entre una cuarentena estricta, como la del primer mes, y una cuarentena total, que es imposible. ¿Quién distribuye los alimentos, las medicinas, el combustible,…?

Algunas sugerencias hemos hecho en AgendAR, pero hace falta dejar claro que no creemos tener «soluciones». No las hay. Pero si la cuarentena estricta es inviable ahora, el aislamiento social es posible, y necesario. Los gobiernos -porque creer que el gobierno nacional puede imponerlo por sí en todo el país es una fantasía- pueden hacer mucho por imponerlo, si hay una política inteligente.