La empinada curva de contagios registrados en Argentina

Los contagios por coronavirus pegaron un salto y superaron por primera vez ayer 26 de agosto los diez mil casos diarios.

Esto aumentó la preocupación en la reunión que mantuvieron anoche en la Casa Rosada los jefes de Gabinete y los ministros de Salud de los gobiernos nacional, bonaerense y porteño.

El nuevo pico quebró la idea de un «amesetamiento alto», que era lo que venían planteando los funcionarios para justificar las nuevas aperturas. Los ministros hicieron un repaso de los números y quedaron en seguir este jueves atentamente la evolución de los contagios y la ocupación de camas para decidir el viernes cómo seguir. Coincidieron en que el cronograma de flexibilizaciones debía ser repensado.

El parte sanitario que se conoció ayer a la tarde rompió las proyecciones de los últimos días que marcaban una baja en el crecimiento de los casos en el AMBA, al tiempo que comenzaban a expandirse en las zonas donde hasta ahora no se habían registrado contagios.

Fueron 10.550 casos en todo el país, 6.628 correspondientes a la provincia de Buenos Aires y 1.568 en la Capital Federal. Santa Fe (381 casos), Córdoba (355), Mendoza (276), Jujuy (236) y Río Negro (235) también mostraron números altos.

El encuentro ya pautado en Gobierno entre Santiago Cafiero, Ginés González García, Carlos Bianco, Daniel Gollán, Felipe Miguel y Fernán Quirós, tomó de repente un nuevo giro y obligó a analizar muy en detalle el nuevo cuadro.

No tomaron ninguna decisión y quedaron en esperar un día más para saber si la cifra era la muestra de un ascenso en la curva o se trató sólo de la mala noticia de un día. Los funcionarios explican que como los laboratorios trabajan a tope para procesar la gran cantidad de test que les envían, muchas veces ocurre que se generan problemas en la fluidez de las cargas y por eso se dan saltos en los números de un día para el otro. Por eso convinieron esperar a hoy para tener una idea más acabada de la situación real. El otro dato al que nunca le quitan el ojo es a la ocupación de camas que se mantiene en un aceptable 66,7% para el AMBA y un 58,1% para todo el país.

Si se confirman, los números de ayer vienen a desbaratar los argumentos de los últimos días. En especial, la postura flexibilizadora de la gestión porteña que repiten que desde hace varias semanas registran un número similar de casos por lo que el índice de duplicación está por debajo de 1. Ayer hubo casi el doble de lo habitual. Se registró récord también en Provincia, en el interior bonaerense y en el resto del país. Como suele decir el propio presidente Alberto Fernández, a mayor movilidad se produce un mayor número de contagios y esto es lo que se constató ayer. De esta forma el pico se sigue corriendo para adelante.

El récord se registra en un contexto en el que el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta vuelve a mostrarse como adalid de las aperturas. El ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, adelantó su veto a la propuesta de que miles de alumnos porteños que no tienen acceso a la conectividad vuelvan a las aulas de manera presencial. En un chat con vecinos, Rodríguez Larreta también adelantó su idea de habilitar a partir del lunes que restaurantes y bares funcionen con mesas al aire libre. La propuesta incluiría el servicio de atención de mozos, una determinada disposición de las mesas para garantizar el distanciamiento físico y algún tipo de «demarcación del espacio público» para evitar las aglomeraciones como la que ocurrió días atrás en dos cervecerías de Recoleta.

Como es habitual en estas instancias, será una jornada de actividades dedicadas a analizar la pandemia. El gobernador Axel Kicillof se reunirá con su equipo de asesores y con los intendentes del GBA de manera virtual. Ayer tuvo un encuentro con los jefes comunales de los municipios de otras zonas bonaerenses que por estos días están comenzando a padecer los problemas derivados de los contagios. «Estamos en un momento bisagra de la pandemia, en el que el Gran Buenos Aires está atravesando una fase de relativa estabilidad y, por el contrario, en el interior de la Provincia se empieza a vislumbrar una fase de crecimiento moderado de los casos de Covid», analizó Kicillof en videoconferencia.

En ese sentido, el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak, consideró «preocupante» el aumento de contagios tanto en el interior de la provincia como en el interior del país. Kreplak advirtió que el dato es «peligroso» porque no es lo mismo el sistema de salud en el área metropolitana –más allá de la cantidad de habitantes– que en el interior del distrito, donde «hay menos capacidad», explicó.

Después de la reunión con los infectólogos en Olivos, Alberto Fernández tiene agendado por la tarde un encuentro virtual con los gobernadores para analizar la situación sanitaria de las provincias. Ayer, sólo Formosa, Catamarca y Misiones no registraron contagios. Y, por ejemplo, San Juan, que había reiniciado las clases en las zonas rurales dado que no tenían casos desde hacía meses, sumó ayer 36 enfermos.

Terminadas todos las reuniones, Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta volverán a encontrarse para definir el anuncio del viernes. En las tres gestiones sostienen que es imposible imaginar una vuelta atrás en la apertura de las actividades dada la complicada situación social y económica. Pero sí analizarán en detalle la posibilidad de más permisos, en especial los que signifiquen un peligro de reunión de personas.

Observación de AgendAR:

Este resumen de Fernando Cibeira es completo y lúcido. Pero comparte el enfoque -que es el de la mayoría de los medios, oficialistas y opositores- que ponen en énfasis en las medidas oficiales.

Así, unos hablan de la «cuarentena más larga del mundo», y los otros responsabilizan a quienes promueven aperturas. O a gestos de irresponsabilidad impulsados por la política.

Pero lo que puede advertir cualquiera que salga a las calles de la Capital y el Gran Buenos Aires en un auto, o cuente con un dron, es que el movimiento de personas y vehículos es apenas menor al que se advertía a comienzos de marzo, antes que empezara la cuarentena. Una «apertura» informal que se va ampliando desde cumplidos los primeros 60 días de la cuarentena.

(La imagen que ilustra esta nota es una que habíamos usado ayer, en el texto de un artículo sobre un modelo matemático de los contagios en nuestro país; es de este fin de semana, de una calle en Caballito, uno de los barrios de la Capital con el R0 más alto).

Cualquier medida que se adopte, en el Área Metropolitana en particular pero no sólo ahí, debe tomar en cuenta el humor social. O los gobernantes, el Poder Ejecutivo y los gobiernos subnacionales, deben preguntarse si están dispuestos y tienen los recursos para imponerlas. Tal vez Frau Merkel pueda asesorarlos.