La firma Vicentin está siendo investigada en EE.UU. por operaciones de lavado de dinero

Compartimos aquí una nota de investigación importante para una actividad clave de la economía argentina: la comercialización y exportación de cereales. Sus autores son Iván Ruiz, Maia Jastreblansky, Hugo Alconada Mon y el Trust Project, un consorcio internacional de medios de comunicación que ha publicado escándalos de lavado de dinero y evasión fiscal a través de cuentas «offshore».

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«Años antes de que Alberto Fernández intentara expropiar Vicentin, la empresa había estado bajo la lupa de las autoridades de Estados Unidos por movimientos bancarios realizados por su filial en Paraguay. Un reporte bancario de operación sospechosa detalló que Glencore -la gigante suiza investigada en varios casos de corrupción – envió, entre otras transacciones millonarias, varios giros a la agroexportadora argentina por al menos US$ 12,6 millones.

Tras su frustrado intento de expropiación, el Gobierno puso  a trabajar a la AFIP, la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Banco Nación en el caso Vicentin. Los organismos -que ya radicaron varias denuncias judiciales- plantearon distintas hipótesis por presunto lavado, evasión y fraude y pusieron en la mira a esa filial paraguaya. La agroexportadora, que está en concurso preventivo, se defiende en la Justicia de esa embestida oficial y niega esas acusaciones ante la opinión pública.

Pero antes de la disputa en la Argentina, algunos movimientos de fondos de Vicentin Paraguay ya habían estado en la mira de la unidad antilavado de los Estados Unidos FinCEN (Financial Crimes Enforcement Network) por reportes de operaciones sospechosas elaborados en 2015 por el Deutsche Bank. La información se desprende de los 2100 documentos secretos que forman parte de los FinCEN Files , una filtración que BuzzFeed News compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Las alertas en Estados Unidos se encendieron por los antecedentes en casos de corrupción de Glencore, primera comercializadora de materias primas a nivel global y socia de Vicentin en la firma Renova.

El Deutsche Bank emitió dos informes en 2015 tras concluir que la gigante multinacional no había justificado movimientos por cientos de millones de dólares. El primer reporte identificó 773 transacciones de Glencore con decenas de empresas por más de US$ 566 millones entre noviembre de 2013 y abril de 2014. El segundo reporte encontró otras 310 transacciones por más de US$ 259 millones enviadas y recibidas entre mayo y junio de 2015.

Los oficiales de cumplimiento mencionaron a Vicentin Paraguay como receptora de fondos en el primer informe, aunque sin dar precisiones sobre montos ni fechas. Pero en el segundo reporte identificaron un giro específico entre ambas compañías. «El 12 de mayo de 2015 Glencore Grain BV envió una transacción por U$ 12.610.950 a un solo beneficiario, Vicentin Paraguay SA», advirtieron desde el banco.

Consultados, desde Vicentin afirmaron que las operaciones de su subsidiaria paraguaya con Glencore formaron parte de su operatoria comercial habitual. «En 2014 tuvimos transacciones a partir del 12 de marzo cuando se vendieron 16.500 toneladas de soja por U$8 millones. Fue el primero de seis barcos que se exportaron ese año a Glencore y que sumaron 207.000 toneladas de soja, para que ellos la comercializaran en la Unión Europea sin pasar por la Argentina», señalaron desde la agroexportadora.

Con respecto a los U$12,6 millones que Vicentin Paraguay recibió en mayo de 2015 desde la multinacional afirmaron que fue la retribución por un contrato de 33.000 toneladas de soja paraguaya. «Fue embarcada el 3 de mayo de 2015 en el navío NV Ocean Rider, y el cobro fue en una cuenta del Banque Cantonale Vaudoise (BCV) que financiaba en ese momento nuestra operación en Paraguay», detallaron.

Los bancos están obligados a ayudar a las agencias gubernamentales de los Estados Unidos en la prevención de posibles maniobras de lavado de activos y otros delitos. Un reporte de operación sospechosa (SAR, por sus siglas en inglés) no es una acusación, sino una forma de alertar a los reguladores gubernamentales. En algunas ocasiones son elaborados porque alguna de las partes está bajo investigación en algún lugar del mundo.

Las operaciones de Vicentin Paraguay durante los años de las transacciones detectadas por Deutsche Bank tuvieron relación con otro enfrentamiento político: el del kirchnerismo contra el campo.

Banderazos por el intento de expropiación de Vicentin Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

¿Por qué Vicentin había llevado su operatoria a Paraguay? En 2005, la empresa abrió una subsidiaria allí con el objetivo de comprar soja, importarla e industrializarla en Argentina para luego exportar aceite y harina. De ese modo, sacaba provecho del «régimen de admisión temporal para el perfeccionamiento industrial», sistema que permitía importar sin aranceles ni tributos con el fin de agregar valor en el país y exportar en un plazo determinado.

Sin embargo, en 2009 -tras el capítulo de la 125- se derogó ese régimen (bajo la sospecha que se trataba de soja contrabandeada desde Argentina). Entre 2009 y 2016, entonces, Vicentin Paraguay comercializó directamente con los traders multinacionales sin pasar por la casa matriz argentina.

Para el gobierno de Fernández, la actual insolvencia financiera de la agroexportadora resulta sospechosa porque pasó de ser la sexta empresa con mayor facturación del país a declararse súbitamente en cesación de pagos. Tras su intento de expropiación, el Gobierno denunció este año ante la Justicia a Vicentin por presuntas maniobras de «fraude, vaciamiento empresario, fuga de capitales, evasión y lavado».

Según un reciente informe del Banco Nación de 121 páginas, Vicentin Paraguay trianguló buena parte de sus operaciones a través de otra sucursal en Uruguay para evitar el paso de los fondos por la Argentina.

Desde la empresa aseguraron que su sucursal en Paraguay funciona como broker que le compra a productores, acopiadores y cooperativas una soja de muy buena calidad, por las condiciones climáticas de ese país.

Claudio Lozano, el director del Banco Nación que elaboró tres informes sobre la situación financiera de Vicentin, consideró poco creíble el estado de insolvencia de la compañía, porque otras firmas del grupo radicadas en el exterior cuentan con fondos suficientes para solventar las deudas, entre ellas, Vicentin Paraguay.

Para Lozano, Vicentin utilizó su subsidiaria en Paraguay -una pequeña oficina de pocos empleados- porque las exportaciones en ese país están exentas de impuestos. Pero desde la agroexportadora rechazaron de plano esta acusación. Señalaron que en Paraguay se le paga el precio lleno de Chicago al proveedor de soja y que, en cambio, en la Argentina a ese valor se le deducen las retenciones que pagó el pequeño productor.

Vicentin Paraguay fue denunciada por la UIF en Argentina por presuntas maniobras de evasión y lavado de dinero por la venta a Glencore de una porción minoritaria de Renova por aproximadamente US$ 123 millones. No es la primera vez que Glencore enfrenta una acusación judicial: tres años después de esos reportes bancarios en Estados Unidos, la multinacional fue citada por el Departamento de Justicia de ese país por actos de corrupción relacionados con sus actividades en Nigeria, Venezuela y República del Congo.

Otra acusación que formalizó el Gobierno nacional es que Vicentin se valió de la red de sociedades offshore de Glencore para sacar divisas al exterior y lavar dinero.

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(Corresponde señalar que, aunque esta nota estuvo lista por sus autores desde el jueves, recién se le dio repercusión en el medio que la publicaba (La Nación) cuando se pudo acompañar por otra que se refiere a otros actos de lavado de dinero bajo investigación atribuidos a un ex funcionario del gobierno de Néstor Kirchner. Pero eso es previsible, dado como se desenvuelve la política local).