¿Está volviendo un «superciclo» para las materias primas?

Corre el rumor en Wall Street de la proximidad de un nuevo superciclo de materias primas. Sus precios suben y suben, en plena pandemia.

En AgendAR hemos dicho que nos parece mal, poco periodístico, abusar de los signos de interrogación en los títulos. Pero si esta vez lo hacemos, es casi como una cábala. Porque nosotros estamos convencidos que sí, que los precios de los «commodities» -y entre ellas, las que Argentina exporta, aunque no sean exactamente «materias primas» porque tienen mucha tecnología y trabajo incorporado- subirán en este año y los siguientes. Pero tenemos cautela en decirlo, porque el desafío para nuestro país es, justamente, administrar bien el eventual «boom». Pero vamos a esta nota de Deutsche Welle, porque el asunto global y abarca los minerales y el petróleo.

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«Una palabra que había caído en desuso en los últimos años vuelve a estar en boga: superciclo.

En el contexto de un aumento de los precios del metal y el petróleo, banqueros y corredores predicen el comienzo de un nuevo superciclo de materias primas. Un ciclo en el cual, entre el boom de los precios y el estallido de la burbuja podría transcurrir un largo período, incluso de varias décadas.

Los precios de las materias primeras se han visto impulsados por las expectativas de una fuerte recuperación pospandemia apoyada por una exitosa campaña de vacunación y programas de estímulo masivos.

«Los mercados financieros parecen estar convencidos que empezamos a ver la luz al final del túnel del COVID-19, estamos en un superciclo de materias primas”, dice Edward Moya, analista de mercados sénior del grupo OANDA. «Con China a la vanguardia de la recuperación económica global, los precios del hierro, el cobre y el crudo podrían subir mucho más a lo largo de este año. En algún momento China pasará la batuta de la recuperación económica a Estados Unidos, que luego llegará a Europa”.

El cobre ha subido un 80% desde sus mínimos de marzo de 2020 hasta llegar a los 8.500 dólares por tonelada, su nivel más alto desde 2012. La demanda de este metal, utilizado en viviendas, fábricas y teléfonos móviles para transmitir la electricidad, se utiliza para medir la salud de la economía. Otros metales, como el hierro y el níquel, también están subiendo en los mercados.

Los precios del petróleo se han subido a esta ola de alzas, pues los corredores esperan que la recuperación que traigan las vacunas logre impulsar la demanda de combustibles. El barril de Brent está en máximos anuales, mientras que el West Texas ha ganado un 260% desde abril.

Un ciclo de auge y colapso

Un superciclo puede definirse como un extenso período de auge de la demanda para un amplio abanico de materias primas que lleva a un aumento de sus precios, seguido por un colapso de la demanda y eventualmente de los precios. De acuerdo con un informe sobre superciclos del Banco de Canadá, suelen «coincidir con períodos de rápida industrialización en la economía global”.

La industrialización de Estados Unidos desde finales del siglo XIX hasta principios del XX y la reconstrucción de posguerra en Europa y Japón, que trajeron una enorme demanda de materias primas, llevaron a superciclos de materias primas que duraron décadas.

Se dice que el siglo pasado abarcó cuatro superciclos. El último habría empezado en 1997, impulsado por el rápido desarrollo económico en China y otros países emergentes como India, Brasil y Rusia.

Ese superciclo estuvo motivado por una rápida industrialización y urbanización, especialmente a medida que China se consolidó como fábrica global y segunda mayor economía tras su adhesión a la Organización Mundial del Comercio. Acabó con el colapso de los precios de las materias primas entre 2015 y 2016, cuando China cerró el grifo del dinero.

El rumor en Wall Street sobre un nuevo superciclo también se manifiesta en internet, especialmente en Estados Unidos, donde se producen el mayor número de transacciones financieras. De acuerdo con los datos de Google Trends, el interés en el término es el más alto desde la crisis financiera global de 2008-2009, que marcó el principio del final del último superciclo de materias primas.

Revolución industrial verde

Los analistas confían en la revolución industrial verde prometida por varios países, entre ellos Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, como parte de sus programas de estímulo pos-COVID.

«Las inversiones en la transición energética serán un impulso masivo y duradero para las materias primas, estimamos que se gastarán al menos 33 billones de euros en los próximos 20 años”, dijo Simon Flowers, analista jefe de la consultora energética Wood Mackenzie. «Es un punto central de los paquetes de estímulo pospandemia y continuará mucho después. La apuesta por economías más verdes estimularía la demanda de cobre y acero para apoyar las infraestructuras de electrificación, así como de aluminio, litio y cobalto para vehículos eléctricos», afirmó.

Analistas de Goldman Sachs señalan que la convulsión del coronavirus, a diferencia de la crisis financiera global, es una «crisis de necesidades sociales”, que necesita una respuesta social que aborde la desigualdad, el cambio climático y el desempleo.

JP Morgan afirma que los precios de las materias primas también se verán reforzados por la debilidad del dólar y un aumento de la inflación. Los inversores tienen a incluir materias primas en sus portafolios de inversiones para protegerlos de los riesgos inflacionarios, pues los precios de las materias primas suelen subir al son de la inflación.

Flowers señaló que los precios del petróleo y el gas se han beneficiado «extrañamente” de la transición verde global.

«El caso del petróleo es extraño porque ha habido mucha infrainversión en petróleo en el último lustro y quizás estemos alcanzando un punto en el que la demanda de petróleo sigue siendo alta porque lo necesitamos para la movilidad, pero no ha habido suficiente inversión”, dijo.

Demasiado pronto para saberlo

Sin embargo, Flowers advirtió de que es demasiado pronto para decir que ha comenzado un superciclo, una postura que apoyan otros muchos analistas de metal, quienes esperan que la recuperación económica china se modere tras el fuerte rebote pospandémico y algunas economías tengan dificultades para reabrir como consecuencia de las mutaciones del coronavirus.

«Pero eso es lo que pasa con los superciclos”. Parecen obvios en retrospectiva pero son mucho más difíciles de ver en el momento”, dijo el columnista de Reuters Andy Home. «¿Estamos a punto de experimentar uno? ¿Ha empezado ya? Todavía no está claro y podría seguir un tiempo sin estarlo”.