Jorge Neme: «Argentina tiene una propuesta de reducción del aranceles en el Mercosur»

Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas Internacionales

«Que se doble pero que no se rompa (el Mercosur)», sugiere un portal que es el lema que adoptó el gobierno argentino. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, anunció que nuestro país propondrá una reducción de aranceles en 1193 productos, que son a su vez insumos de distintas actividades.

Jorge Neme dijo que el Mercosur cumplió una etapa y debe discutir cuál va a ser la agenda del futuro, y señaló que «Argentina tiene armada una propuesta de reducción del Arancel Externo Común (AEC) en un conjunto de bienes y productos que apuntan a consolidar la competitividad a través de bajar aranceles en insumos y no en bienes finales».

Neme explicó que la propuesta elaborada por la Cancillería para reducir el AEC en una serie de insumos va a contribuir a mejorar la cadena productiva.

«Tenemos que continuar defendiendo una series de sectores sensibles que tenemos en la economía, defender el empleo, los procesos de agregación de valor, incorporación de tecnologías, y eso lo podemos hacer si entendemos que el mundo no está abierto», ya que «en el marco de la pandemia el mundo tiene más restricciones que antes».

El secretario apuntó que durante la presidencia pro tempore del Mercosur la Argentina va a trabajar para mejorar el AEC en línea con los pilares que mencionó el presidente Alberto Fernández en la Cumbre por los 30 años.

Ellos son «preservar el equilibrio entre los sectores agroindustriales e industrial, corregir las actuales inconsistencias para lograr un mayor estímulo a la agregación de valor, tomando en cuenta la negociación del Mercosur con terceros, y finalmente darnos un tiempo de implementación necesarios para no erosionar nuestras estructuras productivas».

«Tenemos que continuar defendiendo una series de sectores sensibles que tenemos en la economía, defender el empleo, los procesos de agregación de valor»

En referencia al planteo que realizó el presidente uruguayo Lacalle Pou en esa misma Cumbre, Neme remarcó que de la misma manera que el presidente Alberto Fernández y el canciller Felipe Solá tienen una propuesta concreta para reducir el Arancel Externo Común, también hay una posición clara respecto a las negociaciones externas; y pidió ser «cuidadosos en la forma que planteamos los términos».

«Si uno plantea flexibilizar tiene que decir cómo quiere flexibilizar, no se puede plantear que la flexibilización en sí misma contribuye a la competitividad de la región; tampoco abrirse constituye un factor de competitividad».

Neme concluyó diciendo: «El Gobierno anterior hablaba de abrirse al mundo. No se trata de esto. Se trata de estar conectado. La conexión con el mundo supone un ida y vuelta, hay una vía que va y otra que vuelve. La relación tiene que ser recíproca. Abrirse pasivamente supone destruir una parte de nuestro aparato productivo. Es una experiencia que la tuvimos con Martínez de Hoz y con Cavallo, las dos experiencias fueron negativas para nuestro proceso de industrialización».

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Observación de AgendAR

Compartimos los criterios que plantea aquí el secretario Neme, y nos parece bien que Argentina tome la iniciativa, en lugar de limitarse a reaccionar ante planteos ajenos. En esta ocasión, Argentina presentaría un plan para reducir a 0 el Arancel Externo Común en un universo de 1.193 posiciones arancelarias vinculadas a insumos para la producción interna del bloque. Eso equivaldría a una reducción promedio del 10,5% sobre el nivel de protección general.

Pero queremos aprovechar la ocasión para refrescar algunos hechos estratégicos: de nuestros socios en el Mercosur, Paraguay y Uruguay no tienen una base industrial considerable a defender de competidores externos. Si queremos que acompañen nuestras posiciones, debemos entender sus intereses y negociar. Cortesías diplomáticas o discursos sobre la Patria Grande, no alcanzan.

(No tenemos duda que Neme, y por encima de él Fernández y Solá entienden esto. Pero a veces el clima político les impide a los dirigentes tomar decisiones sensatas. El conflicto de las pasteras con Uruguay es un buen ejemplo).

En cualquier caso, el tema central del Mercosur -y su razón de ser- es la relación Brasil-Argentina. La tentación brasileña de «abrirse al mundo» y «cortarse solo» enfrenta problemas, como su presidente Bolsonaro. Pero Argentina debe tener claro los intereses permanentes del Brasil, y los nuestros, antes de diseñar la «agenda del futuro».

Sin olvidar que Argentina, sin el Mercosur, es menos relevante en el escenario global.