YPF quiere derivar la explotación de yacimientos secundarios a compañías privadas

YPF eligió al menos cuatro clusters conformados por áreas secundarias en distintas provincias para ponerlos en venta o asociarse con otras firmas. Quiere desinvertir en esos yacimientos para concentrarse en el desarrollo de otros, más rentables, fundamentalmente en Vaca Muerta. Ya firmó acuerdos de confidenciales con varias petroleras independientes y también con empresas de servicios que podrían re-convertirse en operadoras.

La empresa petrolera controlada por el Estado puso en marcha en abril un proceso de desinversión en yacimientos maduros  o áreas secundarias en distintas cuencas del país. El CEO de la empresa, Sergio Affronti, había adelantado la medida durante la presentación de resultados a fines del año pasado.

La concepción estratégica detrás de esta medida es invertir de manera más eficiente el capita-l limitado por la situación general del país y de la empresa- en proyectos con una tasa de retorno que se estima más competitiva, como los que lidera la petrolera en Vaca Muerta.

YPF opera 98 bloques hidrocarburíferos en todo el país, de los cuales unos 60 producen menos de 200 metros cúbicos diarios (m3/día) de petróleo, según estadísticas del Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG) de febrero. El área de Proyectos Especiales, que dirige Fernando Giliberto,seleccionó algunos de esos de campos y conformó al menos cuatro clusters de áreas en distintas provincias del país.

Fuentes privadas dicen que YPF firmó acuerdos de confidencialidad con al menos cinco empresas interesadas en operar esos bloques. En la lista figuran petroleras independientes como President Energy, una pequeña petrolera británica que controla ocho áreas en la cuenca Neuquina y otras tres en la cuenca Noroeste; y algunas empresas de servicios que ya están a cargo de la operación y el mantenimiento de yacimientos petroleros, y están interesadas en dar un paso más y asumir la operación de esos bloques.

Se contemplan distintas formas de asociación. Desde contratos tradicionales de farm-in y farm-out hasta esquemas de franquicia o asociaciones por producción incremental. El proceso recién está en una primera etapa

El argumento central es que YPF maneja costos de OPEX (operación y mantenimiento) y overhead (estructura) que, en muchos casos, encarecen tanto la explotación de esas áreas que la tornan en anti-económica. La estructura de YPF sería demasiado costosa para garantizar rentabilidad en la operación de campos maduros.

En la Argentina son pocas las petroleras independientes están tienen ese plan de negocios. En Entre 2004 y 2011 llegaron varias compañías norteamericanas —fundamentalmente canadienses— que lograron generar valor con ese tipo de apuestas. Petroandina Resources, por caso, adquirió un campo secundario de YPF en Mendoza —el área CNQ7—, que en 2004 producía menos de 100 m3/día, y la llevó a producir más de 4000 m3/día en apenas cuatro años.

Hay ejemplos -dice la publicación especializada EconoJournal- de que la fórmula puede ser redituable para el país. La empresa local Capsa, por caso, se metió en silencio en el top five de mayores productores de crudo con una oferta de unos 3000 m3/día en Chubut y Neuquén.

Las próximas semanas serán claves para saber el proceso de venta de activos de YPF se robustece. No es la primera vez que la compañía encara una iniciativa de este tipo. En ocasiones anteriores, la desinversión en áreas marginales —una medida consensuada por la mayor parte de la industria, incluso por gobernaciones provinciales— terminó frustrándose porque no recibió el visto bueno de la política a nivel nacional y también por cierta resistencia interna del área de Upstream de la petrolera, que siempre es renuente a ceder la operación de activos.

Esta vez, existen incentivos diferentes: YPF necesita concentrar sus esfuerzos en proyectos más rentables. Su caja no permite seguir cubriendo operaciones en campos convencionales que no aportan valor para una estructura tan grande como la de la compañía. Con escasas chances de conseguir financiamiento internacional, la asociación con empresas más chicas en las que pueda delegar el desarrollo de áreas secundarias es motivo de consulta recurrente por inversores internacionales.