El Pampa III, un avión y una muestra del potencial del FONDEF

Una expresión se repitió en cada uno de los discursos que se escucharon en la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) en el acto que marcó la entrega del nuevo Pampa III a la Fuerza Aérea que se informó aquí.

En boca del presidente Alberto Fernández, del ministro de Defensa, Agustín Rossi, de la titular de los talleres aeronáuticos, Mirta Iriondo: el Fondo Nacional para la Defensa.

Es que el FONDEF es la llave con la que el Gobierno apuesta a multiplicar inversiones que destraben y potencien la industria militar local, incluso con fines civiles.

El Pampa III Bloque II que se presentó –con demostración de vuelo– fue exhibido como modelo del potencial de este nuevo esquema que promociona el ministerio a cargo de Agustín Rossi.

Desarrollado sobre la estructura del avión S/N 1027, el sistema de la nueva aeronave mejora las capacidades de análisis de vuelo, con la incorporación de un software de entrenamiento virtual, e incorpora un sistema de comunicación entre las aeronaves en vuelo con tecnología de última generación. Pese a que su funcionalidad es de entrenamiento básico-avanzado, mantiene  cierta capacidad para misiones ligeras, describen en Defensa.

Lo más importante es la incorporación de sistemas nacionales e importados en esta versión, con el objetivo de favorecer su producción, mantenimiento y operación. Es la clave del FONDEF a la hora de definir inversiones: la transferencia tecnológica como regla y el paulatino aporte de componentes locales que permitan la integración con las pymes también.

En su dicurso, Rossi habló de una inversión de 5.600 millones de pesos en FAdeA durante 2021. “Y para el que viene esperamos superar los 8 mil millones de pesos, es un impacto directo en esa economía que tanto queremos que crezca”.

El Pampa no es el único proyecto que el FONDEF aspira a financiar en materia de industria aeronáutica. Según comentó Iriondo, también figura la recuperación del  Pucará Fénix, el desarrollo del nuevo avión Malvina, dándole continuidad al programa IA-100, la recuperación el P3 Orion para la Armada Argentina, la recuperación de los helicópteros del Ejército Argentino, la modernización de los aviones Hércules y la producción de paracaídas para el Ejército Argentino y la Fuerza Aérea Argentina”.

Y esto sin contar los aviones supersónicos que se hallan en estudio para ser adquiridos en el exterior, una dura puja comercial entre grandes potencias con ribetes geopolíticos pero donde el FONDEF, con su exigencia de transferencia tecnológica, también tendrá mucho que decir.

“Me pone contento que otra vez la industria para la defensa vuelve a tener un lugar central en la estrategia argentina”, celebró Fernández. Y resaltó que la sanción del FONDEF “no fue en vano, ya que permitirá garantizar la profesionalización al máximo de nuestras fuerzas y una industria en torno a la defensa nacional”.