Otra mirada sobre el litio. Ésta, desde las provincias del NOA: Salta, Jujuy y Catamarca

Desde que empezamos a editar AgendAR, publicamos notas sobre el litio y su industrialización. En este año -cuando se hizo explícito el interés oficial en el tema- hemos recogido inquietudes desde el CONICET, la CNEA, el Ministerio de Desarrollo Productivo, entre otros. Todas, desde un punto de vista nacional.

Confesamos que AgendAR simpatiza con ese enfoque. Pero… Argentina es un país federal, y sería un error olvidar que las provincias tienen intereses en el asunto, y los defenderán. Reproducimos este informado artículo de «El Tribuno», de Salta, y abrimos el debate. Desde la CNEA nos acercaron el nombre del firmante, que -sepa disculpar el autor- no estaba en el original: es el Dr. Gustavo Barbarán, padre.

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«El litio es un componente esencial para alimentar baterías de vehículos eléctricos, aparatos electrónicos o almacenar redes de energía renovable; se usa también en fabricación de medicamentos, polímeros, lubricantes, cerámicas y vidrios. Expertos calculan que, a mediados de esta década, se duplicará la demanda mundial.

A fines de 2020 Bolivia contaba con la mayor reserva mundial (21 millones de toneladas), seguida de Argentina (17), Chile (9), Estados Unidos (6.8), Australia (6.3) y China (4.5). A noviembre de ese mismo año, Australia era la primera productora de litio, extraído de roca espodumena, con 42.000 toneladas; luego Chile con 18.000, China 7.500, Argentina 6.400, Zimbabue 1.600 y Portugal 1.200.

Las mayores concentraciones del litio argentino se ubican en áreas puneñas de Catamarca, Jujuy y Salta. Nosotros, por caso, exportamos a China a fines del año anterior, 122 toneladas de cloruro de litio en solución al 35%, extraído del Salar de Diablillos. Ese proyecto generó empleos, insumió bienes y servicios locales, pagó regalías y tributó impuestos.

La cabecera de la mesa

El litio más el cobre, aluminio, cobalto y níquel conforman el selecto grupo de minerales para la «transición energética» de la economía planetaria, imprescindibles en tiempos de inmanejables cambios climáticos.

Es por cierto mineral estratégico, tanto como los cuatro mencionados y muchos más. Tal calificación siempre dependió de la época y necesidades de los Estados: un mineral será «crítico» cuando resulta esencial para la defensa y las industrias de un país, lo tenga o no en disponibilidad.

En la actualidad, están considerados de esa manera la bauxita, berilio, cobalto, cobre, cromita, germanio, litio, manganeso, platinos, tierras raras y uranio.

Cada país y según sus circunstancias habilitará otros, pero incuestionablemente son recursos tangibles de poder, que cabe acumular y resguardar en este complicado mundo.

Y enterado de la movida «nacionalizadora», uno de los gobernadores convocó a sus pares para armar una «Mesa del Litio» a mediados de marzo pasado, a fin de afianzar emprendimientos en distintos niveles de evolución … y tranquilizar inversores. ( Además se involucrarán Salta y Catamarca, dato que cobra especial relevancia, dado el añejo contencioso entre ambas por el Salar del Hombre Muerto).

La Casa Rosada retrucó proponiendo una «Mesa Nacional del Litio», el 7 de abril pasado, «con el beneplácito» de las provincias involucradas. En seguida, los diputados Carlos Heller y Marcelo Koenig trascendieron su proyecto nacionalizador, al parecer aún no concretado en un expediente.

Los senadores Sergio Leavy y Guillermo Snopek propiciaron una «Empresa Federal del Litio»; en tanto el diputado Lucas Godoy y su par jujeña María Carolina Moisés, promovían un «Instituto Nacional para el Aprovechamiento Integral del Litio». Nuestros legisladores consultaron e involucraron a los sectores interesados, luego de lanzar sus proyectos.

La falta de información nos pone en desventaja a la hora de analizar y sacar conclusiones. Hoy pareciera pender de un hilo la contundencia del artículo 124 de la Constitución Nacional, el cual – por si hiciera falta recordarlo – dispone expresamente que los recursos naturales pertenecen a las provincias.

La «escala», para variar

Históricamente la escala económica condenó a nuestro federalismo a ser formal e incompleto.

De pronto, el ministro Kulfas bajó línea anunciando -a fines de junio- la creación de YPF Litio. Justificó la nueva sociedad estatal resaltando la necesidad de contar con una «empresa nacional», que trabaje con las privadas en el desarrollo del litio, agregándole valor y trabajo genuino para entrar en la carrera tecnológica por la renovación energética mundial.

La nacionalización del litio habilitará estructuras burocráticas que, tarde o temprano, se harán cargo del ciclo completo del mineral. A continuación YPF Litio tendrá que armar su presupuesto, definir sede, conformar un directorio, designar gerentes, subgerentes, directores, asesores varios.

Apostemos sobre quiénes, cuándo y dónde: ¿cómo competir con el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA), embudo aspirador de inversiones y emprendimientos necesarios para sostener la clientela electoral que controla la política nacional?

­Vimos tantas veces esta película…!

¿Prevención de nuestra parte?, ­y cómo no!: el mentado Koenig, diputado bonaerense, señaló en un reportaje radial, que si la propuesta nacionalizadora se frustra, Salta, Jujuy y Catamarca «dilapidarán el litio», alegremente entregado ya a las multinacionales. Esa visión mitrista de izquierda (tanto como la mitrista de derecha), es nuestro karma, un efecto mariposa brutalmente develado por la pandemia.

(Difícil olvidar que, en marzo del año pasado, el gobernador Axel Kicillof había reclamado la incorporación de su provincia a la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos), justificando la membresía con los polos petroquímicos y refinerías ubicados en su territorio. ¿No es eso refregarnos la escala?).

¿Cómo sigue esta vaina?

Por si algo faltara, Adriana Serquis, presidenta de la CNEA, afirmó en una entrevista que la Ley Nacional de la Actividad Nuclear -N° 24.804/97- habilita a la Comisión para ejercer un «control nacional» del litio, en tanto material fusionable utilizado en actividades nucleares.

No es casual que se sumen comensales: todo tiene que ver con todo. ¿Otro garrón para comernos? Depende de cómo se mire y qué hagamos en adelante.

Y-TEC -rama tecnológica de YPF, creada en diciembre de 2012 por una conjunción YPF-Conicet- es la patrocinante de YPF Litio, y tiene un convenio de investigación y desarrollo con la CNEA para la fabricación de baterías de litio y uso del hidrógeno. Cuenta con laboratorios y técnicos instalados en Berisso (­ay, la escala, Kiciloff!).

La mejor manera de recuperar la “soberanía mineral” es extraer e industrializar el litio y todos los minerales debajo de nuestros pies.
Salta, Catamarca y Jujuy no pueden mantenerse al margen e impasibles. Las tres provincias unidas deben allanar obstáculos para favorecer la instalación de laboratorios, formación de recursos humanos e instalar las fábricas en esta parte del país. (El Centro de Investigación y Desarrollo de Materiales Avanzados y Almacenamiento de Energía, instalado en Palpalá con participación del gobierno provincia, UNJu y Conicet, puede ser modelo a seguir).

Salta cuenta con su Plan Estratégico 2030 y un Consejo Económico y Social que entiende y atiende la importancia de pensar, no que nos piensen, de armar agenda propia para ensamblar proyectos de abajo hacia arriba.

Asimismo, la provincia es sede regional de la CNEA, que cuenta con instalaciones aprovechables para impulsar investigación y desarrollo relacionados a la electromovilidad. Es solo cuestión de decidirnos a invertir y trabajar por este salto cualitativo. Hay muy buena relación con ese importante organismo nacional, con el cual estamos avanzando en la instalación de un Centro de Medicina Nuclear en nuestra ciudad. Y tenemos dos Universidades dispuestas a colaborar en todas las líneas.

Para Salta, Jujuy y Catamarca, la actividad minera es estratégica, una política de Estado construida con esfuerzo en un contexto antiminero sobreideologizado. Por eso esta situación va más allá de lo jurídico, lo cual no significa restarle importancia, razón por la que adhiero al lúcido análisis de Gonzalo Castañeda Nordmann en su nota del 3 de julio (“El litio, dominio de las provincias”).

¿Cómo articular este menjunje de iniciativas? Mesa del Litio, Mesa Nacional del Litio, YPF Litio, Empresa Federal del Lirio, Instituto Integral del Litio, más Conicet y CNEA. ¿Qué saldrá de todo esto?; ¿podremos revertir la escala?

Las tres provincias del NOA y las del Norte Grande van trazando una hoja de ruta por donde canalizar propuestas superadoras que beneficien al conjunto y con el máximo aprovechamiento de nuestros recursos naturales. Miopes y aprendices de brujos, abstenerse

Dr. Gustavo Barbarán, padre.