La industria eólica busca acoplarse al «Plan de Desarrollo Productivo Verde»

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, presentó un programa para promover la producción local con cuidados del ambiente. Las industrias eólicas señalan la necesidad de generar demanda para más proyectos. Reproducimos otro informado artículo de Nicolás Deza para El Grito del Sur.

El Gobierno presentó un Plan de Desarrollo Productivo Verde con una serie de líneas estratégicas para avanzar hacia una “transición ecológica” con producción nacional. Entre las acciones a mediano plazo figura la creación de un Clúster Renovable Nacional. Es un guiño al sector en mejores condiciones para su desarrollo: la industria eólica nacional.

El plan del Ministerio de Desarrollo Productivo contiene cuatro ejes de trabajo para avanzar hacia un “desarrollo productivo verde”: la industria nacional para la economía verde, la transición hacia una economía circular, la producción sostenible y la industrialización sostenible. Define instrumentos financieros para respaldar una serie de acciones de corto y de mediano plazo. Entre las primeras destacan el plan PyMEs Verdes, el programa de Desarrollo de la Industria Solar Térmica y un convenio para la Fabricación Nacional de Bicicletas Eléctricas. El plan contará con un financiamiento inicial global de 10.065 millones de pesos y alcanzaría a unas 3.550 empresas.

“El mundo avanza hacia una transición ecológica. Necesitamos combatir el problema del cambio climático. Pensamos que desde lo productivo tenemos muchísimo para hacer”, remarcó, Matías Kulfas, en el acto de presentación. “Argentina tiene mucho para aportar en energías renovables, en equipamiento tecnológico e industrial para estas energías, en hidrógeno, en minería de litio y de cobre, en fabricación de baterías y vehículos eléctricos. Es clave que la producción nacional se ponga de pie”.

En el plan RenovAr, los proyectos se financiaban con deuda externa y se hacían con equipamiento importado

En su discurso, Kulfas dedicó un pasaje especial a las energías renovables en el que remarcó las diferencias con la política anterior. “Hace cinco años, el gobierno anterior lanzó el Plan RenovAr para generar energías renovables. Un hecho positivo. Sin embargo, fue pensado exclusivamente con esa mirada. Esos proyectos se financiaban con deuda externa y se hacían con equipamiento importado. ¿Qué pasó entonces? La sostenibilidad ambiental no pudo proseguir. Cuando vino la crisis de 2018 se frenó el financiamiento y se frenaron los proyectos. Y no se generó empleo”, sentenció.

El ministro de Desarrollo Productivo defendió la importancia de que la sostenibilidad ambiental sea acompañada de una sostenibilidad macroeconómica y social. “Si, por el contrario, se hubiera apostado por incentivar proyectos de energías renovables con equipamiento nacional, trabajo argentino y financiamiento en moneda nacional, se podría haber atendido a las tres sostenibilidades mencionadas en simultáneo”.

Matías Kulfas
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IMPSA es un actor industrial estratégico

El diagnóstico oficial sobre el Plan RenovAr no es nuevo pero adquiere una densidad mayor luego de la capitalización de IMPSA y ahora con la presentación de este plan. El Gobierno busca promover el desarrollo de la industria eólica local. En ese sentido, mira a IMPSA como el actor industrial estratégico. El Estado nacional rescató a la compañía y se transformó en su accionista mayoritario. IMPSA es una histórica empresa industrial fabricante de equipamiento energético, siendo uno de los principales fabricantes de turbinas hidroeléctricas del mundo. En tiempos más recientes incursionó en energía eólica: desarrolló aerogeneradores propios y construyó parques eólicos.

En el nuevo plan del Ministerio figura la creación de un Clúster Renovable Nacional. El objetivo declarado es “crear un conglomerado productivo de equipamiento, servicios y tecnología en generación renovable, garantizar la participación de actores nacionales en proyectos de generación renovable, esenciales para la transición energética. Este clúster se inicia con la participación activa de las provincias y una base en generación eólica, solar y pequeña hidroeléctrica”. Habrá financiamiento por 1.250 millones de pesos para esta iniciativa que involucra a unas 100 empresas.

Entre fabricantes y proveedores para proyectos eólicos destacan las iniciativas para desarrollar la industria eólica nacional. Pero señalan también la necesidad de crear demanda para nuevos proyectos y de que exista financiamiento.

Lo que necesita la industria son contratos. Que se compren equipos, que se difunda. Que se pueda generar un círculo virtuoso creciente en la cadena de proveedores. Eso se logra haciendo girar la rueda a través de nuevos contratos”, analizó el presidente de NRG Patagonia, Juan Ismael Retuerto.

NRG es otra firma nacional con aerogeneradores de diseño propio y probado. Declara tener un 50% de componentes de origen nacional en sus proyectos eólicos. La compañía se encuentra actualmente trabajando en la instalación de su primer aerogenerador NRGP 82 de 1,5 MW de potencia eléctrica para vientos de clase II. El cliente es la cooperativa eléctrica CUECCA en Cerro de La Gloria en Castelli, provincia de Buenos Aires. El aerogenerador será montado en agosto.

“Lo fundamental es lograr generar la demanda de unidades eólicas por parte de empresas, distribuidoras y cooperativas eléctricas. El apoyo que se pueda dar desde el Gobierno para que un industrial actualice u oriente una parte de su producción a algún componente va a tener mucho más atractivo si ve que hay firmas como NRG u otras que puedan estar demandando su producto para integrar un aerogenerador nacional”, evaluó el presidente de la compañía chubutense.

La demanda de nuevos equipos es clave porque justifica las inversiones para producir nuevos componentes como las cajas multiplicadoras o las palas eólicas. “Hay otros componentes que la industria nacional no esta haciendo, como la caja multiplicadora. Pero en la medida que haya contratos es algo que se puede llegar a realizar. La pala es difícil que alguien pueda desarrollarla por falta de volumen y de escala. Se necesita un mercado fuerte como para justificar inversiones de ese tipo”, analizó Retuerto.

Fuentes conocedoras de los proyectos eólicos de IMPSA también consideraron que la fabricación nacional de palas tendría un alto impacto en el valor local de los proyectos eólicos. “Con la fabricación local de las palas, la participación de la industria local en las turbinas de IMPSA pasa del 70 al 90%”, señalaron. La empresa mendocina se encuentra trabajando con asistencia del INTI en un prototipo de aerogenerador de 4,6 MW de potencia eléctrica con el que busca competir de nuevo en el segmento de parques eólicos de alta potencia.

NRG Patagonia apunta a clientes con otro perfil pero en los que ve un gran potencial para satisfacer su demanda eléctrica, como lo son las cooperativas y distribuidoras eléctricas. Muchos proyectos de parques eólicos adjudicados dentro del Plan RenovAr están frenados por falta de financiamiento y/o de capacidad en la red de transmisión eléctrica para inyectar la energía generada. “Está el tema de la conectividad, pero en proyectos de mediana potencia creemos que hay un importante horizonte para colocar aerogeneradores”, destacó Retuerto.

Proyectos medianos o chicos no deberían encontrar problemas de financiamiento, según el presidente de la empresa. “Creemos que hay que buscar herramientas de financiamiento. En el mercado local pueden financiarse proyectos medianos y chicos, detrás de contratos de venta de energía. Los bancos públicos y privados tienen que interactuar para generar esas herramientas. Hay herramientas de captura de capitales nacionales, por ejemplo a través de la bolsa de valores. Se pueden trabajar opciones. El recurso eólico y la capacidad industrial están”, evaluó.

La compañía se encuentra abocada a concretar el proyecto en Castelli. Buscan demostrar que cooperativas, distribuidoras eléctricas o empresas que compran y venden energía en el MATER (Mercado a Término de Energías Renovables) pueden acceder a este tipo de unidades. El objetivo es replicar la experiencia con Cerro de La Gloria en otras localidades. “No está exento de dificultades. Pero somos optimistas”, consideró Retuerto.