Alemania alarga la vida de centrales de carbón mientras cierra las nucleares

La amenaza de un corte del gas ruso, que supone cerca del 50% del consumo total, ha llevado a Alemania a tomar una decisión sorprendente, en un país que se enorgullece de su conciencia ecológica. El gobierno federal aprobó un proyecto de ley para alargar la vida de sus centrales eléctricas de carbón y petróleo.

El objetivo es que se pueda recurrir a ellas en caso que Rusia decida cortar el suministro, como ya ha hecho en otros países como Finlandia, Polonia y los Países Bajos.
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Según explicó la portavoz adjunta del Gobierno, Christiane Hoffman, la medida busca poder reaccionar de forma inmediata a una situación de escasez de gas que obligue a racionarlo. El plan designa una red de centrales eléctricas sustitutorias para destinar menos gas a la producción de electricidad (actualmente supone un 15% del total) en beneficio de otros sectores (hogares e industria). Estaría vigente hasta el 31 de marzo de 2024.
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En su intervención, Hoffman justificó la decisión por la «tensión» en torno al mercado energético creada por la guerra de Ucrania y alegó que las centrales no van a volver ya al mercado.
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Sí serán, según el decreto, revisadas y puestas a punto para garantizar que puedan entrar en funcionamiento «a corto plazo». Sobre la contradicción de planear quemar más carbón y petróleo mientras el Gobierno persigue la «descarbonización» de la economía en 2030, Hoffman señaló que los objetivos y metas climáticas siguen intactas.
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Surgen voces pronucleares en el Gobierno alemán
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Se da la paradoja de que mientras el Gobierno quiere recuperar sus viejas centrales de petróleo y carbón para casos de emergencia, los planes para clausurar las últimas centrales nucleares de Alemania siguen adelante.
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Está previsto que en diciembre de este mismo año dejen de funcionar las tres últimas: Isar 2, Emsland y Neckarwestheim 2, según la estrategia que en su día diseñó el ex canciller Gerhard Schroeder y que después decidió continuar Angela Merkel tras el accidente de Fukushima.
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Sin embargo, el debate sobre si la decisión tiene sentido ante la urgencia de independizarse del gas ruso sigue sobre la mesa y está cobrando más fuerza. Este jueves, el ministro de Finanzas alemán y presidente del FDP, los «liberales» y una de las tres patas del Gobierno de coalición de Olaf Scholz, ha pedido debatir «sin prejuicios» sobre la energía nuclear.
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En declaraciones al diario Bild, Christian Lindner ha declarado, sobre la posibilidad de reimpulsar la energía nuclear, que se espera de los políticos que «valoren todas las opciones» para conseguir «independizarse de Putin», hacer frente a la inflación y combatir el cambio climático, en alusión a que no genera emisiones.
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«Alemania no puede permitirse cerrar este debate, que se está planteando en todo el mundo. Yo recomiendo poner los argumentos sobre la mesa, sin prejuicios».
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La respuesta ha llegado rápidamente de su compañero de gobierno Robert Habeck, de Los Verdes: «No es un camino que Alemania deba recorrer otra vez», ha dicho el ministro de Economía, que sigue defendiendo un plan para independizarse de Putin basado en el gas natural licuado y el impulso a las energías renovables.
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Con el debate ya instalado en el Gobierno, entre los alemanes estarían creciendo los apoyos a la energía nuclear. Según un sondeo del Bild publicado este miércoles, un 50% estaría a favor de alargar la vida útil de las centrales nucleares y un 35% en contra. Un 53% por ciento, no obstante, se mantiene en contra de la construcción de nuevos reactores.