El presidente de ENARSA asegura «El gasoducto Néstor Kirchner estará listo el 20 de junio de 2023»

Agustín Gerez, presidente de ENARSA

Agustín Gerez, presidente de Energía Argentina (Enarsa), afirmó ayer viernes que el gasoducto Néstor Kirchner «estará apto para funcionar el 20 de junio de 2023» y estimó que, con su puesta en marcha, se producirá un ahorro en importaciones de «entre US$1.300 millones y US$1.500 millones, dependiendo de los valores de gas natural licuado (GNL) del año próximo».

Gerez decidió avanzar con la firma del contrato para la compra de caños con Siat Tenaris, del Grupo Techint, pese a la investigación que llevaba adelante el juez Daniel Rafecas sobre la licitación. Finalmente, el magistrado archivó la causa, luego de determinar que, según las pruebas reunidas en el expediente, la licitación no registra irregularidades.

Este contrato de US$ 500 millones, de los cuales US$ 200 millones se usarán para importar la chapa de Brasil, es la primera parte del proceso de construcción del gasoducto. El siguiente paso será la apertura de sobres con las ofertas para definir qué empresas construirán la obra. La periodista Sofía Diamante, de La Nación, lo interrogó sobre la obra.

—El contrato con Siat Tenaris se había adjudicado el 5 de mayo. ¿Por qué se firmó recién ayer?

—Este tipo de proyectos y procesos licitatorios en sí son procesos complejos, hay un acto posterior a la adjudicación, donde las partes llegan a un acuerdo sobre los detalles que se plasman en el contrato. Además, se necesitaba la resolución del Banco Central que garantizaba a la empresa el acceso al mercado de cambios. Posterior a esa resolución, habíamos logrado un acuerdo con Siat Tenaris, que se demoró un poco en virtud al trámite judicial.

—El trámite judicial seguía vigente cuando se firmó el contrato. ¿Por qué se decidió avanzar igual con la adjudicación?

—Porque la cantidad de especialistas que fueron convocados dieron testimonio de su expertise y coincidían con lo que habíamos plasmado en los pliegos licitatorios. Coincidieron en que el procedimiento que llevamos adelante se ajustaba a los requerimientos que tiene esta industria.

—La vicepresidenta Cristina Kirchner dijo que Tenaris debería traer la línea de producción de la chapa a la Argentina. ¿Es posible eso?

—No es una cuestión que dependa de mí, es un análisis que hay que evaluar. Con el desarrollo que habrá en la Argentina y en toda la región, es un escenario que habría que evaluarlo y gestionar las políticas para que eso suceda.

—¿Cuándo se empieza a construir el gasoducto?

—El viernes 3 sacamos el pliego de la construcción, lo publicamos en el Boletín Oficial, para que el 8 de julio se presenten las ofertas. Para mediados de agosto debería estar adjudicado, en consonancia con el cronograma de entrega de caños. Si bien hubo algunas demoras, que son menores, el cronograma sigue vigente y deberíamos estar sustituyendo importaciones a partir del 20 de junio de 2023. Para esa fecha, ya estaría en condiciones técnicas y operativas para hacer el transporte de gas. Se va a demorar después unos días más el final de obra, que tendrá que ver con el cierre de las superficies e instalar los carteles de seguridad.

—¿Entonces el 20 de junio del año próximo estará en funcionamiento?

—La construcción tiene dos fechas, una es de la finalización de obra, que tiene que ver con los trámites administrativos y lo que decía de cerrar las instalaciones de la superficie y la pintura de seguridad. Pero lo que nos interesa, a los efectos de la sustitución de importaciones, estará apto para funcionar el 20 de junio. A partir de ese momento, ya se está inyectando gas en el caño.

—¿Cuánto es el ahorro con la construcción del gasoducto?

—Se ahorrará entre US$1300 millones y US$1500 millones, dependiendo de los valores de gas natural licuado (GNL) del año próximo.

—El gasoducto cuesta US$1400 millones. ¿Está todo el dinero para financiarlo?

—Sí, está todo el dinero. Tenemos $140.000 millones. Parte de los fondos vienen del 25% de lo recaudado por el Aporte Solidario, y el resto son partidas presupuestarias de la Secretaría de Energía, que fueron dirigidas o pasadas a Enarsa.

—La semana pasada se habló de que Enarsa había rescatado fondos invertidos en bonos atados a CER, lo que generó una venta masiva de estos títulos. ¿Es cierto?

—Es importante aclarar ese punto, porque nos acusaron de hacer esa operatoria. El rescate que realizamos es de un fondo de T+1, que no tiene exposición al CER. Rescatamos fondos, pero que estaban invertidos en títulos en dólares.

—¿Cuántos buques de GNL llevan contratados?

—Tenemos 41 buques contratados, 27 a Escobar [que tiene una capacidad de regasificación mayor] y 14 a Bahía Blanca. Las primeras licitaciones se cerraron con precios de US$42 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector) y en la última conseguimos a US$24 en promedio. El costo total hasta ahora es de US$2925 millones.

—A esta altura del año, en 2021 había más buques contratados. ¿Puede faltar gas en el invierno?

—Nosotros no hacemos análisis de oferta y demanda, ejecutamos funciones que imparte la Secretaría de Energía, en base al análisis de la Secretaría de Planeamiento Energético. Ellos revelan datos de oferta y demanda de gas, y a partir de allí, nos instruyen para realizar las importaciones de GNL y de combustibles líquidos a través de Cammesa.

—¿Qué rol ocupaba Antonio Pronsato en Enarsa? ¿Quién lo va a reemplazar?

—La construcción del gasoducto la encabeza la empresa Enarsa. Nosotros llevamos adelante todos los trabajos con la totalidad de los recursos técnicos y administrativos que tenemos dentro de la empresa. El ingeniero Antonio Pronsato era un integrante más de ese equipo. Es un técnico de experiencia, pero también lo son el resto de los técnicos que tiene la empresa. El responsable del proyecto soy yo. Soy el presidente y me compete la responsabilidad de las tareas que se llevan adelante. Se irán incorporando nuevos técnicos en virtud del volumen del trabajo. La salida de ninguna profesional está por encima del proyecto que estamos realizando.

—Se habló de crear una Unidad Ejecutora que podría pasar a los ministerios de Economía o de Producción. ¿Es cierto?

—Las autoridades del Poder Ejecutivo con las cuales he tenido la posibilidad de conversar están muy a gusto con el trabajo que estamos haciendo. Que la construcción la lleve adelante Enarsa es decisión del Presidente en virtud del DNU dictado oportunamente.

—¿Por qué cree que el exministro Matías Kulfas dijo que el pliego había estado redireccionado?

—El exministro cometió un error y por eso en sede judicial se desdijo de sus dichos. Hay una confusión muy grande con respecto al diámetro y al espesor del caño. Tiene que ver con el cumplimiento que allí se utiliza para que pueda operar sin ningún problema. Fue un error del exministro, hizo una declaración que fue inoportuna y él lo ha aclarado.

—¿Por qué la vicepresidenta también apuntó contra Techint?

—La vicepresidenta tiene una visión de desarrollo de la República Argentina, que lo ha sostenido históricamente. Lo que manifestó en el acto tiene que ver con ello, con observar el futuro de la Argentina y solicitar la creación de políticas públicas que tengan que ver con atraer a las industrias que están afuera para que se instalen en el país, para la generación de empleo y para que, lo que importamos, sea producido a nivel local.