El director del Balseiro habla del futuro de la energía atomica, y también del de los graduados en el Balseiro

Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro, el único centro de nuestro país de formación en -entre otras disciplinas- el campo nuclear con prestigio a nivel mundial. En este reportaje, detalla como los proyectos nucleares se están reactivando en todo el mundo. También brinda una mirada esperanzada pero crítica de su situación en nuestro país. Y un panorama optimista sobre las posibilidades laborales de quienes se gradúan en ese legendario instituto.

En AgendAR nos consta que es correcta. Las ofertas que recibe un exBalseiro exceden totalmente el campo nuclear, que en Argentina sigue muy a medio resucitar. A los ingenieros y físicos atómicos argentinos los buscan hasta los fondos de inversión para modelar futuros. Es bastante ilimitado el abanico de posibilidades laborales muy diversas que te da el Balseiro.

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«La crisis energética por la guerra en Ucrania reactivó el debate sobre el uso de centrales atómicas para generar energía. ¿Tras el accidente de Chernóbil y la catástrofe de Fukushima después del tsunami, es conveniente hacerlo? ¿Hay un temor justificado en la gente que rechaza este método?

Hay prejuicios y temores justificados pero todo eso ya está cambiando y de hecho ya se ha reactivado la producción de energía en el área nuclear, en todo el mundo. Nos lo dijo el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, durante una visita que nos hizo hace muy poco al Instituto Balseiro. Él confirmó, que inclusive, Alemania, se está replanteando volver a lo nuclear y también Japón, en donde apagaron todos los reactores nucleares luego del terremoto y ahora están en proceso de ponerlos en marcha.

¿Se refiere a Rafael Grossi, el argentino que está ocupado con el problema de las centrales nucleares en Ucrania amenazadas por la guerra?

Si, si, él mismo. Estuvo en nuestro Instituto, lo recorrió, trajo una placa y realizó un acto formal porque el Balseiro renovó por tercera vez su condición de Instituto asociado en formación de recursos humanos del OIEA. Tuvo unas palabras muy lindas, destacando lo estratégico que es para este organismo internacional la asociación con el Balseiro, y sobre todo el impacto que tiene en Latinoamérica.

¿El Instituto Balseiro forma profesionales para que trabajen en energía atómica?

Si, el foco original ha sido ese, formar recurso humano y conocimiento en el área nuclear, pero hoy el impacto es más amplio. A partir de este perfil, se ha desarrollado y se ha consolidado el área nuclear en la Argentina. El impacto que ha tenido el Balseiro ha sido muy importante, permitiendo la generación de empresas como INVAP, que empezó con la energía nuclear pero después amplió su intervención al campo de la radarización, la medicina y los satélites. El INVAP nació a fines de los años 70, en San Carlos de Bariloche. Lo crearon egresados del Instituto con lo que en ese entonces era el Departamento de Investigación Aplicada del Balseiro y de ahí sale su nombre, , Investigación Aplicada (INVAP).

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Volvamos al tema de la generación de energía con centrales nucleares. Este sistema ha sido muy cuestionado por las posturas pro ambientalistas.

nergía nuclear es una de las más amigables con el medio ambiente porque no tiene emisiones de ningún tipo, está controlada y la otra ventaja es que es una energía de base. Las centrales nucleares producen una energía estable, son muy confiables, se ponen en marcha a principio de año y por un año están funcionando continuamente hasta que necesitan entrar en recambio de combustible o de mantenimiento del programa.

Inclusive, hasta la activista Greta Thunberg, dijo la semana pasada que la energía nuclear era necesaria por cuestiones ambientales. Cuando Grossi visitó el Balseiro les habló a los estudiantes de que este es un gran momento para estudiar energía nuclear.

¿Pero la generación de energía nuclear no depende de un espejo de agua para enfriar los reactores?

Esa dependencia es mínima, no se necesita la cantidad de agua que necesita un dique, que precisa acumular energía potencial con el agua para después descargarla y eso es lo que genera la energía eléctrica.

En cambio, en el caso de la nuclear, la energía está en el combustible nuclear, en la reacción nuclear que se da y lo único que hace falta es la fuente fría para refrigerar el ciclo térmico. La cantidad de agua que hace falta es mínima. En un espejo de agua ni siquiera se consume, como sucede en la central de Embalse, en Río Tercero, Córdoba, donde se toma el agua a 18 grados, se refrigera la central y vuelve a 25 grados. Eso después se diluye y ni siquiera hay contaminación térmica.

También hay otros sistemas, como las torres de enfriamiento y ahí si se consume un poco más de agua por la evaporación que va al medioambiente pero también es mínima.

¿A nivel mundial los únicos accidentes han sido los de Chernóbil y Fukushima?

El caso de Chernóbil es el más emblemático, porque era una tecnología vieja, muy diferente a la actual, que ya no existe, que en vez de tener agua como nuestros reactores, tenía grafito que es inflamable y no tenían esos edificios de contención que se ven en nuestros reactores nucleares de la Argentina, como la semiesfera en Atucha, o el cilindro en Embalse.

¿Son los encofrados que evitarían cualquier escape de radiación en caso de un accidente?

Exactamente, de hecho, son edificios que están en depresión, están totalmente sellados, pero siempre controlan la depresión y en caso de llegar a haber algún problema, lo que hace inmediatamente el sistema es chupar.

¿La energía es el futuro?

Yo diviso cinco macroáreas de gran demanda en el futuro: energías, alimentos, salud, ambiente y comunicaciones. Hay muchas más, pero esas cinco son las macro, en las que se sustenta la gran actividad humana.

¿Cuántas plantas necesitaría la Argentina para igualar la provisión eléctrica que actualmente genera hoy?

Necesitaría alrededor de unas diez centrales nucleares grandes para completar todo lo que es la potencia instalada, que está en otras áreas. Pero, de todos modos, el tema energético es muy pragmático, por lo que hay que diversificar la matriz energética todo lo más que se pueda. Hay que aprovechar todo lo que esté a mano y todo lo que sea amigable con el medio ambiente. Se puede montar tecnología como la solar o la eólica que depende de cuando sopla el viento. Las hidráulicas son bastantes estables, pero dependen de las épocas de sequía y aquí, en Mendoza, por ejemplo, sufren una sequía que ya lleva más de 10 años.

¿La Argentina tiene centrales nucleares? ¿Cuántas?

Tiene tres y va por la cuarta.

¿Y nunca hubo ningún inconveniente?

No. De hecho, está Atucha I que fue la primera, después vino Embalse, luego Atucha II y ahora se está construyendo el reactor Carem. Esto hace tiempo que viene, lástima las idas y vueltas y vaivenes de la política porque ya teníamos los proyectos de la cuarta y la quinta central listos para ser iniciados. Si no hubiéramos estado viendo que hacíamos con el rumbo del país hoy ya tendríamos dos centrales más en funcionamiento.

Supe en algún momento que Argentina había inventado un reactor de pequeño tamaño y a la vez muy rendidor, lo cual era una gran novedad porque iba en contra de la industria mundial. ¿Es cierto esto?

Si, si, el reactor Carem, el que le mencioné recién. Argentina creó el diseño de este reactor y lo patentó entre 1985 y 1987 pero en ese momento la tendencia mundial era a tener reactores cada vez más grandes, que se construían in situ, es decir en el lugar y a pedido, y que eran bastante únicos, salvo por algunas estandarizaciones mínimas.

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¿El diseño argentino era diferente?

En esa época, Argentina fue por un diseño de reactores compactos modulares. Compactos, porque tiene todos los sistemas de seguridad nuclear integrados y son pasivos, por lo cual es inherentemente seguro. Y modulares, en el sentido de que se pueden colocar uno al lado del otro, generando una central más grande a medida de la demanda.

En cambio, hoy en día, las centrales nucleares tienen que ser 1000 o 1500 mega watts eléctricos, lo que implica un costo muy importante, aunque después eso se amortiza.

¿Y funciona ese modelo que inventamos?

Al principio fue muy resistido, pero hoy en día es la tendencia mundial. Estamos en la ola de poder desarrollar ese reactor que Argentina diseñó hace casi cuatro décadas. No hay ninguno de ese tipo funcionando en el mundo todavía, pero es la tendencia.

Lo increíble de esto es que hace 40 años Argentina salió con un diseño de reactor novedoso y el mundo nos dijo «ustedes no saben de lo que están hablando» y después de todo ese tiempo, ahora el mundo dice «la idea es esa» y nos empiezan a copiar.

Nosotros deberíamos tener ese tipo de reactor fabricado, en marcha y funcionando hace unos 20 años, pero lamentablemente, una y otra vez nuestra historia nos frena.

En lugar de ponernos de acuerdo en un rumbo claro y mantener políticas de Estado más allá de los colores políticos, hemos tenido muchas idas y vueltas y hoy estamos al mismo ritmo, compitiendo con el mundo, con una idea que fue nuestra, hace casi 40 años y que el mundo la toma ahora.

¿No hay una política de Estado científica?

Creo que ha habido un intento de tenerla, pero el tema es que no solo es lo científico o tecnológico, hay que tenerla en el desarrollo de infraestructura, es ver que los desarrollo no se centralicen en los dos o tres polos que tiene la población sino en una inversión federal y en todo el territorio.

¿Es un problema presupuestario que no haya una política integral?

Es un problema de planificación y sostenimiento de rumbos, de acuerdos que tiene que tener la sociedad. Nosotros, cada cuatro años damos giros de 180 grados y no nos podemos poner de acuerdo en cuatro o cinco cosas.

Hubo, en algún momento un periodo largo con una política importante de inversión en ciencia y tecnología pero después se discontinuó y luego se retomó, pero un poco. Tenemos que ponernos de acuerdo en un puñado de temas, que sean políticas de Estado, que se podrán cambiar un poco en su implementación según el gobierno de turno que esté, pero no se pueden cambiar en el rumbo, ni tampoco en los objetivos, porque armar equipos cuesta muchísimo y perder equipos es instantáneo.

¿Está hablando de la pérdida y fuga de científicos?

Claro, uno arma grupos, equipos de personas, cuya formación lleva 10 años. Equipos para desarrollar reactores, satélites, radares y después la implementación de malas políticas hace que en seis meses se pierdan esos equipos y se vayan a otro lado, entonces, nos hace falta otros 15 años para formar nuevos equipos. Desde luego que todo el know-how que se desarrolló hace que no sea un punto de partida desde cero pero al perderse un profesional con 10 años de experiencia, se tarda exactamente otros 10 años en tener un profesional con experiencia.

¿Si un chico o una chica quieren ir al Instituto Balseiro qué oferta tienen?

Hay cuatro carreras de grado: Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Comunicaciones. Después está la oferta de postgrado que son siete especializaciónes, tres maestrías y tres doctorados de las mismas carreras que mencionamos.

¿Cómo se ingresa?

Para ingresar al Instituto hay que cursar previamente en una universidad durante un año y medio o dos las materias básicas, esto es, matemática, álgebra, cálculo, mecánica, termodinámica y electromagnetismo.

Luego se inscriben, rinden un examen de ingreso y los estudiantes se hacen acreedores a una beca de la Comisión Nacional de Energía Atómica para estudiar las carreras del Instituto.

¿Entran si aprueban el ingreso?

No es un concepto de aprobar o no aprobar sino más bien de tener en cuenta ciertos elementos, una entrevista personal, ver cómo ha sido su trayectoria educativa en su universidad de origen y todo eso más el examen se conjuga en una análisis que hace la comisión de ingreso del Instituto, en la que selecciona hasta 62 becarios por año.

¿De las carreras que me nombró cuales son las más demandadas?

Todas lo son, pero las más conocidas son Física y Energía Nuclear que son las más antiguas. Donde menos inscriptos hay es en ingeniería mecánica e ingeniería de telecomunicaciones que son las más nuevas y que no hay un conocimiento tan grande.

¿Cuántos egresados tiene el Balseiro?

Tiene entre 130 a 140 egresados por año en grado y postgrado. En las carreras de grado son entre 55 y 60 al año.

¿Tienen trabajo de inmediato?

Si, claro. Y en Argentina hay mucho campo de trabajo. El problema hoy es que la virtualidad y los bajos sueldos hacen que muchos jóvenes trabajen incluso a distancia para empresas de nivel mundial, pero la demanda de trabajo en Argentina es muchísima. De hecho, el Instituto no alcanza a suplir toda la demanda de egresados que necesitan las empresas nacionales.

Nosotros tenemos egresados trabajando en empresas como YPF, INVAP, Techint, pero también los hay trabajando en bancos y empresas de seguro. Toda la formación que da el Instituto es muy amplia y sólida en matemática y física, luego es muy útil en otros temas como aplicación de inteligencia artificial, análisis de big data, blockchain, que son tecnologías que demandan en todas las industrias. Y en la parte de telecomunicaciones, con Arsat hay una demanda grande.!

VIAMendoza Post - Alejandro Gamero