«No se puede prescindir de la agrobiotecnología ni en Buenos Aires, la Argentina, ni en el mundo»

«Que sean políticas de Estado que vayan más allá del gobierno de turno.» Con esas palabras, el rector de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), Marcelo Aba, celebró la apertura del noveno Congreso Nacional e Internacional de Agrobiotecnología, Propiedad Intelectual y Políticas Públicas.

El acto de presentación se llevó a cabo en el municipio de Azul y tuvo al Teatro Español como sede. Allí, el gobernador Axel Kicillof remarcó que la importancia del Congreso radica «en la planificación de un modelo de innovación tecnológica que cuente con una mirada soberana, productiva y social». La convención, que arrancó este miércoles y se extenderá durante esta jornada, cuenta entre sus organizadores con la presencia del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de las Semillas y la Facultad de Agronomía.

Según Aba, «la importancia de este Congreso está en la combinación de los aspectos que aborda».

Se refiere el rector a las tres temáticas centrales. Agrobiotecnología, Propiedad Intelectual y Políticas Públicas: «En esa combinación de temáticas está la trascendencia del congreso, que por su puesto para la Universidad Nacional del Centro tiene una muy alta trascendencia», subraya Aba en diálogo con este medio.

El rector de la UNICEN destaca que los desarrollos en agrobiotecnología son «claramente lo que viene en materia de producción». «Buscan satisfacer una demanda cada vez más intensa, pero el Congreso entiende que se debe hacer dentro del marco de la preservación del ambiente, y de contribuir a la mejora social. Todo eso requiere dejar de lado prácticas que no eran tan eficientes e ir hacia producciones que sí lo sean», remarca Aba.

Pero «si todo lo que hablamos con anterioridad no viene acompañado de un Estado presente, que acompañe con sus políticas y con una infraestructura que contribuya a la producción, se vuelve muy difícil», explica el rector.

La agrobiotecnología está catalogada como una serie de técnicas que, con los organismos vivos o con porciones de estos, trabaja para obtener productos, modificar los existentes, y desarrollar microorganismos que tienen como objetivo mejorar el estado de las plantas, favoreciendo así a la producción. Además, la agrobiotecnología permite desarrollar mejores adaptaciones al estrés hídrico, un sufrimiento recurrente para los suelos por estas épocas.

«La idea es aumentar la producción, pero hacerlo cuidando el ambiente y cuidando a quienes producen. Y, a su vez, pensando en que tampoco debemos ser productores de materia prima, o sea que todo lo que se produzca debería tener agregado de valor en origen para que realmente las economías regionales y los sitios de producción reciban un ingreso que le permita vivir mejor a la población. La materia prima se paga poco y el consumidor paga mucho. Todo lo que se avance en este proceso en origen, es riqueza social que queda acá. De otra forma, queda solo el dinero de la venta, el producto se industrializa en otro país y el agregado de valor se da en otra economía», explica Aba.

El rector, un médico veterinario graduado en Tandil con un doctorado en Suecia, sostiene que «la agrobiotecnología es  –en la provincia, en el país y en el mundo–  el camino hacia una producción que debe responderle a una humanidad que cada vez necesita más alimentos y que no tiene superficie para agrearle a la producción». Y agrega: «Hay que ir hacia producciones más eficientes en calidad y en cantidad, siempre preservando el medio ambiente». Para Aba esa combinación, «que no es sencilla es justamente la que entrega la agrobiotecnoogía, porque logra especies resistentes, ya sea a la sequía, a las enfermedades y a otras patologías».

El segundo eje del Congreso está basado en sustentar la práctica mencionada a través de la Propiedad Intelectual. «A las universidades les llega por varios lados estos temas, uno de ellos es que somos generadores de conocimiento. Cuando se desarrollan las variedades y los avances, a veces están desprotegidos y quedan en manos de las empresas. El Congreso hace hincapié en que buena parte del conocimiento nacional nace de las universidades -ya sea por personal propio o por personal de los organismos de ciencia y tecnología, como el CONICET, la CIC, que desarrollan sus actividades dentro de la Universidad-«, explica Aba.

En la actualidad, las partes que componen el entramado agrobiotecnológico ya trabajan en la materia, a través de distintos tipos de producción vegetal y diversas variedades que son comercializadas por el INTA, o por las empresas suscritas a sus convenios. Además, el Instituto Nacional de la Semilla es otra de las entidades que pisa fuerte en este tema. Pese a ello, Aba destaca la importancia del Congreso al señalar que «en la medida que más se avance en todos los cambios biotecnológicos, esto va a ser más cotidiano y va ocurrir a una alta velocidad. Esto generará que la interacción entre estas partes sea más necesaria».

En sintonía con las declaraciones de Marcelo Aba, al finalizar su discurso en el acto de presentación del noveno Congreso de Agrobiotecnología, Propiedad Intelectual y Políticas Públicas, el gobernador Axel Kicillof remarcó: «Cuando hablamos de recuperar la identidad de nuestra provincia en base a su integración, lo hacemos con el convencimiento de que el factor central que nos une como pueblo, nos brinda prosperidad y futuro, es la producción. Nosotros creemos que la educación, la ciencia y la tecnología, son elementos centrales para el desarrollo de nuestra provincia y nuestro país. No hay modelo productivo sin investigación e innovación, y su impulso solo es posible cuando hay un Estado presente”.

«Lo importante del Congreso, más allá de reforzar lo que viene, es preparar a los jóvenes, los estudiantes y las nuevas generaciones para estar mucho más atentas a cómo desarrollar estos cambios que llegaron para quedarse. Nosotros, como Universidad, somos formadores de profesionales que van a aplicar esas nuevas variedades y las nuevas tendencias», sintetiza el rector, tras remarcar que la Universidad también es quien se encarga de «promover la llegada a los productores, generando una tarea de extensión que hace que el desarrollo no termine en algo meramente científico y se transforme en una tecnología de aplicación».

Otro de los puntos centrales que impulsa el fomento de los avances mencionados es el contexto global. El trabajo, la producción y el comercio a nivel mundial vivencia actualmente un proceso de cambios históricos en materia tecnológica. Ante esta situación, Aba explica que al desarrollo con vistas internacionales «hay que ponerle criterio y estrategia, para saber hacia dónde se va y para qué se va».

Si bien el hecho de que el gobierno bonaerense acompañe, organice y presencie el Congreso focaliza la mirada en términos regionales, Aba destaca que «lo que aquí se discute es de alcance nacional».

«Un país que pretende soñar con un futuro mejor debe tener, entre sus objetivos, grandes lineamientos que sean trascendentes a cualquier cambio de gestión. De lo contrario, siempre vamos a estar en un péndulo, y sabemos que eso no funciona. Allí es donde los argentinos tenemos que encontrar puntos de contacto, puntos en común, y generar políticas donde no haya discusión. Sí hay que discutir cuando no alcanzamos acuerdos, pero aquellos aspectos que podemos trazar como grandes lineamientos de un país potente, deberían ser acuerdos que no dependan del gobierno de turno», sentencia.

El evento, que se lleva a cabo en una ciudad gobernada por Hernán Bertellys, de Cambiemos, cuenta con paneles y mesas de trabajo donde expondrán diversos referentes nacionales e internacionales. Los temas estarán divididos en agrobiotecnología y propiedad intelectual; innovación biotecnológica nacional y transferencia; investigación y desarrollo a la agrobiotecnología en institutos públicos; propiedad intelectual en variedad vegetal y biotecnología; y economía, innovación y desarrollo.

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