
El mes pasado, Zheng Hehui defendió su doctorado en ingeniería civil en la Universidad del Sureste de Nanjing, China. Pero Zheng no había escrito una tesis. En su lugar, habló de un producto que había desarrollado: un conjunto de bloques similares a los de Lego, fabricados con acero reforzado, que se encajan entre sí para formar un pilón de puente.
Zheng forma parte de la primera promoción de estudiantes de doctorado chinos que son evaluados en función de sus logros prácticos que dan lugar a nuevos productos, técnicas, proyectos e instalaciones. Su invento se está utilizando en un enorme puente atirantado para tren y carretera construido sobre el río Yangtsé.
Desde septiembre, al menos 11 estudiantes de «doctorado práctico», todos ellos ingenieros, han obtenido su título de doctorado por esta vía. Su trabajo incluye el desarrollo y la aplicación de una técnica de soldadura y su equipo, y la creación de un sistema de extinción de incendios para un gran hidroavión. Las universidades de otros países ofrecen «doctorados industriales», en los que los estudiantes trabajan en estrecha colaboración con una empresa, pero muchos de estos títulos siguen exigiendo una tesis escrita.
Los doctorados prácticos forman parte de las reformas educativas más amplias del Gobierno chino, que comenzaron en 2010, para formar «ingenieros de élite» que puedan ayudar a impulsar la innovación en el país. En 2022, el Gobierno ordenó a las universidades de primer nivel que se asociaran con las principales empresas para crear escuelas de posgrado para ingenieros.
Una ley aprobada en 2024 permite a las universidades graduar a los estudiantes de maestría y doctorado sobre la base de sus logros prácticos. En la actualidad, solo los estudiantes de materias relacionadas con la ingeniería pueden acogerse a esta modalidad sin tesis.
Problemas del mundo real
Este modelo alternativo de concesión de títulos es importante y muy necesario, afirma Guo Tong, ingeniero civil de la Universidad del Sureste. «[Este modelo] puede orientar a los estudiantes a realizar investigaciones reales que resuelvan problemas de la vida real en aquellas industrias que tienen importancia estratégica o puntos críticos tecnológicos en China».
Para Li Jiang, científico de la información de la Universidad de Nanjing, el nuevo modelo de evaluación aborda un problema que ha afectado a la educación de los ingenieros: «Existe una gran brecha entre los conocimientos teóricos que aprenden en los libros y la capacidad práctica que nuestra sociedad necesita de ellos».
Los candidatos a los doctorados prácticos deben crear prototipos y demostrar que sus inventos pueden utilizarse en la vida real y a gran escala, según Sun Yutao, que investiga políticas de innovación en la Universidad Tecnológica de Dalian, en Dalian (China).
Talento futuro
El programa forma parte del esfuerzo de China por crear una reserva de talento para industrias clave y emergentes, como la inteligencia artificial y los semiconductores, con el fin de impulsar la innovación, según declaró Zhu Xiumei, subdirectora del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China, en una conferencia de prensa celebrada en diciembre.
En los últimos tres años, se han creado en China 50 facultades de posgrado para ingenieros con el fin de poner en práctica esta política. Los estudiantes de estas escuelas trabajan con dos supervisores simultáneamente: uno con formación académica y otro con sólida experiencia práctica. Durante los exámenes orales, son evaluados por un panel compuesto por académicos e ingenieros en activo.
«Muchos profesores de ingeniería de las universidades chinas siempre han sido académicos y nunca han trabajado en la industria. Por eso es importante emparejarlos con expertos de la industria para que impartan clases a esos doctorados», afirma Li.
La Universidad de Tsinghua, por ejemplo, se ha asociado con 56 empresas de 14 sectores clave en los últimos tres años, según declaró su vicerrector, Wu Huaqiang, en la conferencia de prensa. En el marco de este programa, la universidad ha reclutado a 1430 estudiantes de posgrado, que han resuelto muchos problemas industriales y han obtenido más de 100 patentes, según Wu.
Algunas de las universidades que ofrecen el programa tienen cursos estrechamente relacionados con la defensa nacional. Una de ellas, la Universidad Politécnica del Noroeste en Xi’an, colabora con 16 grandes grupos chinos, entre ellos China North Industries Group, que fabrica armas y equipo militar.
Sin embargo, el número de estudiantes que obtienen doctorados prácticos es muy reducido en comparación con el número de los que siguen la vía doctoral convencional. En 2024, más de 97 000 estudiantes de doctorado se graduaron en China.
Retos por delante
Según Sun, uno de los principales obstáculos para quienes supervisan los doctorados prácticos es cómo evaluar los logros de los estudiantes. Explica que es relativamente fácil juzgar si una tesis es buena, pero mucho más difícil evaluar un producto de la vida real, y mucho más decidir si supone un avance para una industria.
Según Li, la contratación de buenos expertos del sector podría ser otro problema. « Si los expertos industriales contratados por la universidad no son lo suficientemente buenos, eso afectará a la calidad de los doctorados», afirma.
Sun cree que las posibilidades de que el programa se amplíe a otras titulaciones científicas son escasas, ya que estas se ocupan de la investigación fundamental, que tiene menos relevancia para las prácticas industriales.
Sin embargo, Guo ve la posibilidad de que las evaluaciones se incorporen a disciplinas prácticas que combinan la ingeniería con la investigación médica, como los campos del diseño de dispositivos médicos avanzados y el diagnóstico inteligente.
Xiaoying You

