En los últimos meses, al menos 10 empresas anunciaron el cierre total o parcial de sus plantas industriales. De acuerdo con los comunicados que difundieron, los motivos son diversos, pero pueden resumirse en dos grandes factores: la caída del consumo, que redujo los niveles de producción, y la apertura de las importaciones, que volvió a dejar en evidencia los problemas de competitividad local. S
El cierre de la histórica fábrica de neumáticos Fate, que implicó el despido de 920 trabajadores, se inscribe en un contexto en el que varias industrias de distintos sectores optaron por achicar su producción local y migrar hacia un modelo basado en la importación para abastecer el mercado interno.
En el sector industrial señalan que la pérdida de competitividad responde a una combinación de factores: alta carga impositiva, distorsiones cambiarias, tasas de interés elevadas, escasa escala productiva y un mercado interno en recesión.
La mayor apertura importadora permitió reducir los precios de distintos productos de consumo masivo —como ropa, neumáticos, electrodomésticos y artículos para el hogar—, pero también tuvo como contracara una disminución del empleo industrial: según la UIA se perdieron 65.000 puestos de trabajo en dos años.
Entre las compañías que anunciaron recortes se encuentra Kimberly-Clark, que cerró su planta en el parque industrial de Pilar, donde fabricaba productos de las marcas Kotex (toallitas femeninas), Huggies y Kimbies (pañales descartables premium para bebés), además de artículos de consumo masivo como Kleenex y Scott.

La decisión no implicó la salida de la multinacional del país: la producción se concentró en la planta que la firma posee en San Luis. Sin embargo, el proceso supuso la desvinculación de 220 empleados.
En la misma línea, Kenvue —la escisión de Johnson & Johnson dedicada a productos de consumo masivo— dejó de producir en el país. En su planta de Pilar elaboraba las toallitas Siempre Libre y Carefree, así como las líneas de champús, colonias y aceites para bebés Johnson’s Baby. La medida afectó al menos a 30 trabajadores.
Ambas compañías operaban en el municipio de Pilar, caracterizado por su elevada carga impositiva.
En el rubro textil, el primero en anunciar una reducción de su producción fue Grupo Dass, fabricante de calzado deportivo para marcas como Adidas, Nike y Fila. La empresa informó la desvinculación de 164 empleados en su planta de Eldorado, Misiones, como parte de un proceso de adecuación ante la caída de pedidos.
“La industria nacional del calzado enfrenta nuevos desafíos por la caída de la producción y la apertura de importaciones, y Grupo Dass no es ajeno a esta crítica situación. Frente a la pérdida de competitividad por los altos costos locales y las cambiantes exigencias del mercado, sumado al nuevo contexto cambiario y comercial, hemos agotado todas las alternativas para mantener nuestra estructura actual”, señaló la compañía en su momento a través de un comunicado.
En el sector alimenticio, dos empresas se declararon en quiebra en noviembre pasado: Alimentos Refrigerados y La Suipachense, ambas con el grupo venezolano Maralac como principal accionista.
Alimentos Refrigerados producía marcas adquiridas a SanCor, entre ellas SanCor Yogs, SanCor Vida, SanCor Shimy y Sancorito. La quiebra se produjo tras el fracaso del proceso de reestructuración que la empresa venía intentando. Según el gremio del sector, 550 trabajadores quedaron sin empleo.
La Suipachense, por su parte, contaba con 140 empleados y había reducido de forma significativa su producción en el marco de un conflicto gremial.

Previamente, en enero de 2025, Dánica anunció el cierre de su histórica planta de Llavallol, en el sur del Gran Buenos Aires. La empresa dedicada a la producción de margarinas y aderezos desde 1939 empleaba a alrededor de 150 personas. En noviembre de 2023, la empresa ya había cesado sus operaciones en Villa Mercedes, San Luis.
Entre las principales causas, la compañía señaló el desfasaje de costos —con fuerte impacto de los costos laborales—, dificultades logísticas y comerciales, y una profundización de la caída de ventas en un contexto de recesión económica.
En La Rioja, las textiles y fabricantes de calzado Luxo y Vulcalar anunciaron el cierre de sus operaciones, con un total de 120 despidos.
En esa misma provincia atraviesa una crisis otra firma industrial: Hilado SA, propiedad de TN Platex, uno de los principales grupos textiles del país, liderado por Teodoro “Teddy” Karagozian. La compañía solicitó concurso preventivo de acreedores el viernes pasado.

En Santa Fe, Essen confirmó una reducción de personal en su planta de Venado Tuerto, con la desvinculación de 29 empleados. Según explicó la empresa, la medida respondió a una caída del 10% en la demanda local respecto de 2024.
También en esa provincia, la metalúrgica DBT (Cramaco), dedicada a la fabricación de generadores y alternadores eléctricos, frenó su producción y despidió a 35 operarios para reconvertir su negocio hacia un esquema basado en importaciones.
A fines de noviembre, Whirlpool anunció el cierre de sus operaciones industriales en el país. Dejó de producir lavarropas en el parque industrial de Fátima, en Pilar, donde empleaba a 220 trabajadores, y adoptó un modelo centrado en la importación de productos terminados.
“Son varios los motivos que confluyeron en la toma de esta decisión, internos y externos. Realizamos esfuerzos para reducir costos e implementamos mejoras en los procesos para ser más competitivos frente a productos importados, a lo que se suma la caída en el consumo”, había dicho la empresa estadounidense.
En este contexto, la planta de ensamblaje de motos KTM del Grupo Simpa cerró una de sus instalaciones en Campana para concentrar la producción en su planta de Pilar. La medida implicó el despido de 50 empleados.
Sofía Diamante
Por qué cerró Fate: un prolongado conflicto gremial, apertura comercial y caída de los precios
Fate cerró su planta de neumáticos radiales en San Fernando, después de más de 80 años de actividad. Desde la compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, comunicaron la decisión en un contexto marcado por la combinación de un prolongado conflicto gremial, la apertura comercial y la caída de la demanda local.
La decisión -que se conoce a horas de un paro de la CGT por el proyecto de reforma laboral que se debatirá en Diputados- implica el despido de 920 empleados y pone fin al capítulo de la manufactura local que había atravesado múltiples vaivenes del mercado.
El historial reciente de la empresa incluyó tensiones con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna). Durante 2022, la conflictividad gremial llevó a paros y bloqueos de planta que afectaron la producción no solo de Fate, sino de otras grandes firmas del sector, como Pirelli y Bridgestone.
“Va a ser más fácil encontrar restos del Arca de Noé que neumáticos. Hay que salir con lupa a buscar o cruzar el río Paraguay en canoa. A mí mismo me cuesta resolver el problema”, dijo el titular de la firma Javier Madanes Quintanilla en ese entonces, a la vez que admitió que la empresa estaba operando a un 40% de su capacidad.
Aquel conflicto, que se había extendido durante varios meses y acumulaba 17 audiencias fallidas en el Ministerio de Trabajo, estaba encallado en un punto del que parecía imposible salir: el Sutna reclamaba que las horas trabajadas en días de fin de semana se pagaran un 200% más que las de los días de la semana, mientras que las empresas argumentaban que si aceptan eso tendrían un aumento de costos del 15%, algo que les restaría competitividad.
Para entonces, Madanes Quintanilla dejó entrever que la razón por la que no se podía llegar a un buen puerto en las negociaciones era otra: “Lo de las horas al 200% ya no es un tema que sea el eje de lo que se está discutiendo, sino que lo que realmente está detrás es quién conduce la planta, si la empresa o el gremio”.
La relación entre la empresa y el Sutna tuvo diferentes puntos de conflicto a lo largo de los años. Más recientemente, en 2025, desde el sindicato encararon una serie de paros escalonados en reclamo de mejoras salariales.
Importaciones y pérdida de competitividad
Tras el cierre de la planta, en el comunicado oficial, desde la firma aludieron a “cambios en las condiciones de mercado”.
“A lo largo de más de ocho décadas Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad: Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina”, señalaron en la nota.
Y enfatizaron: “Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.
En tanto, según un informe que realizó la consultora PxQ, que dirige Emmanuel Álvarez Agis, entre 2023 y 2025 aumentaron sus importaciones un 34,8%, mientras que los precios internos bajaron un 42,6%. Según el mismo relevamiento, la cantidad de empleos que se perdieron en este sector llegó a 6427 entre esos años, lo que implicó una caída de 7,1%.
Ya a inicios de 2024, Fate había informado que encararía una readecuación de sus operaciones en su planta de San Fernando que implicaba el despido de 97 personas. Desde la firma habían señalado que era una respuesta ante “una sostenida pérdida de competitividad exportadora” producto de la carga impositiva y la “competencia desleal” de los productos importados que estaban ingresando al país (básicamente, provenientes de China).
“Fate informa que está llevando adelante acciones para adecuar sus operaciones al contexto del negocio. Conforme se ha venido informando al personal, a las autoridades, y al sindicato Sutna, la actividad de la empresa se encuentra expuesta a factores muy negativos que incrementan severamente el costo de su producción: abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial, sólo por mencionar algunos”, precisaron en un comunicado en aquel entonces.
Esta decisión se había conocido una semana después de que desde el Gobierno anunciaron la reducción de aranceles para la importación en distintos rubros, con el objetivo de aplacar los aumentos de precios internos. Entre ellos, figura el de los neumáticos, cuyo arancel bajará del 35% al 16%.
Previamente, Fate también ya había quedado atrapada en las tensiones del comercio exterior. En 2022, las restricciones para acceder a divisas y las Licencias No Automáticas limitaron la importación de materias primas clave, como el caucho, y encarecieron los procesos industriales. Con un mercado desabastecido y una brecha cambiaria que impulsó a los consumidores a cruzar a Chile, Uruguay o Paraguay para comprar neumáticos hasta 50% más baratos, la empresa enfrentó demoras, sobrecostos y riesgos operativos crecientes.
Laura Ponasso
Escenario desafiante para la industria automotriz argentina:
El inicio de 2026, marcó una significativa retracción en los volúmenes de fabricación. Según datos recientes de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción nacional de vehículos en enero alcanzó las 20.998 unidades, una caída del 20,7% en comparación con diciembre de 2025 y un contundente descenso interanual del 30,1% respecto a enero de 2025.
Este registro para el primer mes de 2026 es el más bajo para un enero desde el año 2020 y consolida una tendencia de siete meses consecutivos de caída para la industria, señalando un período de contracción prolongada.
El panorama de las exportaciones también refleja esta tendencia negativa. En enero se exportaron 9759 unidades, equivalentes al 46,5% de la producción mensual. Este volumen mostró una fuerte baja del 51% en comparación con el mes anterior y del 12,3% frente a enero de 2025. La disminución en los envíos al extranjero intensifica la presión sobre las terminales automotrices locales, que dependen fuertemente de la demanda en mercados regionales.
Cabe remarcar que la caída en el sector encontró justificación también en la menor cantidad de días trabajados y a las adecuaciones que se realizaron en diferentes plantas para nuevos modelos. Para poder evaluar el desempeño anual con mayor claridad, será necesario esperar al cierre del primer trimestre.


