La guerra de Irán también golpeó la producción de helio. Clave para la economía moderna

La planta de helio de Ras Laffan, en Qatar, se ha transformado en un eslabón crítico de la economía mundial y en uno de los principales puntos de vulnerabilidad revelados por la guerra entre Irán y Estados Unidos y sus aliados. El cierre forzoso de esta instalación tras los ataques con drones iraníes no solo interrumpe el flujo de gas natural licuado (GNL), sino que corta de manera abrupta cerca de un tercio del suministro global de helio, con implicancias directas para la industria tecnológica, la salud y la defensa. 

Peso de Qatar en el mercado de helio

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Qatar aporta aproximadamente el 30% de la oferta mundial de helio, lo que equivale a cerca de un tercio del mercado, y se ubica como segundo productor global detrás de Estados Unidos. En 2024, la producción qatarí rondó los 64 millones de metros cúbicos, frente a unos 81 millones de metros cúbicos generados por Estados Unidos, lo que consolida a ambos países como los dos polos principales de extracción de este gas noble.

Ras Laffan, el mayor complejo de GNL del mundo, concentra la producción de helio de Qatar mediante procesos criogénicos que separan el helio como subproducto del gas natural extraído del mayor yacimiento gasífero del planeta. Esta integración entre GNL y helio hace que cualquier shock sobre la infraestructura energética qatarí se traslade de forma casi automática al mercado mundial de helio. 

Demanda global y usos estratégicos

El helio es insustituible en varias aplicaciones de alto valor agregado. Alrededor del 32% del consumo mundial se destina al sector sanitario, principalmente al enfriamiento de imanes superconductores en resonadores magnéticos (MRI), mientras que cerca del 18% se dirige a semiconductores y fibra óptica. [3] A esto se suma su uso creciente en la industria espacial, donde se emplea para purgar tanques de combustible de cohetes, y en laboratorios de investigación avanzada.

En la industria de chips, el helio es crítico para mantener la temperatura estable durante el proceso de grabado de obleas de silicio, al actuar como excelente conductor térmico y permitir la rápida evacuación de calor. Actualmente, no existe un sustituto viable en los procesos de fabricación más avanzados, por lo que cualquier interrupción significativa del suministro se traduce en riesgo de cuellos de botella para la producción de semiconductores, incluidos los utilizados en aplicaciones de inteligencia artificial. 

Impacto directo de la guerra en la planta de Ras Laffan

El 2 de marzo, tras una serie de ataques con drones iraníes, la estatal QatarGas detuvo la producción de GNL y de “productos asociados” en Ras Laffan y declaró fuerza mayor, al no poder cumplir sus contratos de suministro.  Nuevos bombardeos sobre la infraestructura en días posteriores provocaron lo que la compañía describió como “daños extensos”, con una reducción esperada de alrededor del 14% en las exportaciones anuales de helio y un horizonte de reparación que se mide en años, no en meses. 

Nueve días después de los ataques iniciales, fuentes del sector señalaban que QatarEnergy aún no había podido reanudar la producción de helio en Ras Laffan, manteniendo fuera de línea uno de los mayores clústeres de infraestructura de helio del mundo. Expertos del mercado, como Phil Kornbluth, destacan que incluso en el “mejor escenario” el reinicio parcial de la producción tomaría varias semanas, mientras que el restablecimiento pleno podría tardar mucho más. 

Reacción de precios y estructura del mercado

Desde el inicio de la crisis, los precios spot del helio se han duplicado y los analistas anticipan nuevas subas en la medida en la que el corte se prolongue. Si bien las operaciones al contado representan solo alrededor del 2% del volumen total —la mayor parte del comercio se realiza mediante contratos de largo plazo—, el shock de oferta ya se está trasladando a expectativas de aumentos significativos en los precios contractuales a medida que los clientes renegocien volúmenes y condiciones. 

La estructura del mercado amplifica la fragilidad: solo un puñado de países produce helio (principalmente Estados Unidos, Qatar, Argelia y Rusia), y las exportaciones rusas están severamente limitadas por las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Esto reduce la capacidad del sistema para compensar rápidamente la pérdida del flujo qatarí y aumenta el poder de fijación de precios de los productores remanentes. 

Cuellos de botella logísticos y contenedores criogénicos

Más allá del daño físico a la planta, el conflicto ha generado un serio problema logístico. Alrededor de 200 contenedores criogénicos especializados, cada uno valorado en cerca de 1 millón de dólares, permanecen varados en Oriente Medio, sin poder ser evacuados ni reutilizados en otros nodos de producción. Estos recipientes, diseñados para mantener helio líquido a muy baja temperatura, solo pueden almacenar el gas de forma segura entre 35 y 48 días antes de que comience a evaporarse y escapar por válvulas de alivio de presión.

Reubicar estos contenedores hacia otras plantas alrededor del mundo lleva tiempo y coordinación; los especialistas anticipan que la fase más aguda de la escasez coincidirá justamente con el período en que se reconfiguran rutas logísticas y se revalidan relaciones de suministro alternativo. Esta rigidez de corto plazo incrementa el riesgo de desabastecimiento puntual en regiones altamente dependientes de las importaciones qataríes.

Exposición de Asia y la cadena de semiconductores

Corea del Sur, uno de los epicentros de la fabricación mundial de memorias y chips avanzados, importa alrededor del 64–65% de su helio desde Qatar, lo que la convierte en uno de los países más expuestos al corte de Ras Laffan. El gobierno surcoreano incluyó al helio entre 14 materiales críticos del “cluster” de semiconductores a monitorear estrechamente por su alta vulnerabilidad a la guerra, junto con otros insumos como el bromo, fuertemente concentrado en proveedores de Medio Oriente.

Los grandes fabricantes coreanos, como Samsung Electronics y SK Hynix, cuentan con inventarios para varios meses y ya habían iniciado procesos de diversificación tras la crisis de helio y neón de 2022 asociada a la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, los analistas advierten que, si la interrupción qatarí se extiende más allá de unas pocas semanas, podrían aparecer cuellos de botella serios en un contexto de fuerte demanda de chips vinculada al auge de la inteligencia artificial.

Perspectivas y riesgos macroeconómicos

A nivel macro, la guerra pone de relieve la extrema concentración geográfica de ciertos insumos clave para la economía digital y para servicios esenciales como la salud. Aunque el sector de helio tiende a priorizar a industrias críticas, chips y equipamiento médico en situaciones de escasez, lo que reduce el riesgo de una crisis sistémica inmediata, el encarecimiento del gas podría presionar los costos de producción y, en última instancia, trasladarse a precios de equipos médicos, dispositivos electrónicos y soluciones de computación de alto rendimiento.

La combinación de daños físicos prolongados en Ras Laffan, restricciones sobre la oferta rusa y capacidad limitada de reacción en otros productores sugiere que el mercado de helio enfrentará varios años de tensión estructural. En este escenario, la planta de helio de Qatar se consolida no solo como un activo energético, sino como un verdadero “punto de fallo” de la economía global, capaz de amplificar choques geopolíticos en forma de shocks de oferta que afectan desde hospitales hasta fábricas de chips avanzados.

Redacción de AgendAR