Los dientes de leche crecen en capas, «igual que los anillos de los árboles», afirma el investigador de medicina ambiental Manish Arora, y cada capa cuenta una historia. Arora y su equipo analizaron los dientes de leche que se les cayeron a niños en la Ciudad de México y reconstruyeron su exposición semanal a nueve metales, desde mucho antes del nacimiento hasta años después, como parte de un estudio longitudinal que se lleva a cabo desde 2007. Los investigadores descubrieron que existen períodos clave del desarrollo durante los cuales una mayor exposición a ciertos metales se asoció con más problemas de comportamiento y con diferencias en el desarrollo cerebral de los individuos.


