Nuestros genomas están repletos de mutaciones con potencial para causar daño. Sin embargo, a menudo no lo hacen, gracias a una familia de proteínas que «amortiguan» los efectos nocivos de la mutación. Estas proteínas, llamadas HSP, han sido objeto de estudio por parte de los científicos durante décadas, pero los avances en técnicas como el análisis celular y la edición genética están aportando nuevos conocimientos sobre su función. Los investigadores ahora intentan desentrañar cómo las proteínas amortiguadoras han influido en la evolución humana y están investigando cómo aprovecharlas en tratamientos para enfermedades como el cáncer de mama.


