Los servicios públicos, con precios regulados, aumentan muy por encima de la inflación

Desde los primeros días de su mandato, el presidente Javier Milei implementó una serie de medidas orientadas a la desregulación y liberalización de distintos sectores de la economía. Una de las consecuencias más visibles de esta política ha sido el constante incremento de las tarifas de los servicios básicos, lo que golpea con dureza el bolsillo de los ciudadanos y profundiza la erosión del poder adquisitivo. Un ejemplo claro es el transporte público: el boleto mínimo de colectivo ya alcanza los 1.015,16 pesos, mientras que el valor máximo trepa a 1.790 pesos. Según un estudio de la UBA y el Conicet, la suba de las tarifas ha triplicado la inflación acumulada desde el inicio de la gestión libertaria.

Un reciente trabajo del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, dependiente de la UBA y el Conicet, revela que la suba de las tarifas ha triplicado la inflación acumulada desde el inicio de la gestión libertaria.

Si bien en los primeros meses se observó una desaceleración en el índice general de precios respecto del gobierno anterior, el acumulado inflacionario ya ronda el 223 por ciento.

Por otro lado, según la propia Secretaría de Transporte de la Nación, admite que la cantidad de usuarios del transporte público se redujo en el AMBA en más de 2,5 millones de personas: en el Subte un -60% (400 mil pasajeros); en trenes -48% (400 mil menos), y en los colectivos -46% (un millón 700 mil pasajeros menos)

Sin embargo, los servicios esenciales han corrido con una suerte muy distinta. El informe desglosa cifras alarmantes: el agua potable registra un alza del 418 por ciento, mientras que la electricidad aumentó un 276 por ciento. En este último caso, el fuerte impacto del cargo fijo ha disparado las facturas, que para un hogar de consumo promedio ya rondan los 150.000 pesos.

Pero el récord lo ostenta el gas natural, cuyo incremento acumulado asciende a un vertiginoso 1.048 por ciento, impulsado principalmente por la progresiva eliminación de subsidios.

Sin embargo, la tendencia no se detiene: la quita de beneficios podría profundizarse con el eventual fin del régimen de Zona Fría, que hasta ahora otorga descuentos de entre el 30 y el 50 por ciento según la región y la categoría del usuario.

Usuarios del transporte público, los más golpeados

Por encima de todos los rubros, el transporte colectivo se erige como el servicio que más se ha encarecido desde noviembre de 2023, con una escalada del 1.236 por ciento. Durante junio, los micros que circulan en la provincia de Buenos Aires registraron un aumento del 4,8 por ciento, muy por encima de la inflación mensual promedio. Así, el boleto mínimo cuesta hoy 1.015,16 pesos, y el trayecto máximo —superior a 27 kilómetros— se paga a 1.790 pesos.

Usuarios sin la SUBE: en el horno

Los usuarios que no tienen la SUBE registrada afrontan tarifas aún más altas: un mínimo de 1.456,66 pesos y un máximo de 2.455,52. Para colmo, el saldo negativo de la tarjeta apenas alcanza para cubrir poco menos de dos viajes mínimos, evidenciando la creciente dificultad de la población para costear un derecho tan básico como el desplazamiento diario.

VIAInfo GEI