La Selección argentina venció sobre el final, como es ya su costumbre, a Inglaterra y se clasificó a la final del Mundial 2026. Consumada la clasificación, Giovani Lo Celso posó con una bandera que decía: «Las Malvinas son argentinas«, a pesar de las advertencias que había realizado la FIFA antes del encuentro.
«Las Malvinas son argentinas es un mensaje político y no podría entrar mañana a las canchas», había señalado en la previa del partido la ministra de Seguridad (argentina) Alejandra Monteoliva. Apenas sonó el pitazo final del árbitro Ismail Elfath, las lágrimas se apoderaron de los jugadores argentinos, que respondieron con la bandera.
Según explicó la funcionaria, la decisión se tomó tras una reunión de coordinación en el Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC) de Leesburg, Virginia, con representantes de la FIFA, el FBI, las policías de Atlanta y Miami, y autoridades de seguridad de Argentina e Inglaterra.
Los jugadores argentinos hicieron caso omiso a las advertencias de Monteoliva.
El ente madre del fútbol mundial había prohibido el ingreso al estadio de banderas, remeras y cualquier otro elemento alusivo a las Islas Malvinas, dentro de un operativo especial de seguridad para un encuentro catalogado como de «alto riesgo». La medida se enmarcó en el Código de Conducta del organismo, que veda el ingreso de mensajes de contenido político, racial, religioso o considerado provocativo.
El festejo se dio tras un partido durísimo en Atlanta, que la Albiceleste dio vuelta sobre la hora: Inglaterra se había puesto en ventaja con un gol de Anthony Gordon en el arranque del segundo tiempo, pero Enzo Fernández anotó el empate a cinco minutos del cierre y Lautaro Martínez selló la remontada con un cabezazo en el segundo minuto de descuento, tras un centro -con la derecha- de Lionel Messi. El 2-1 final metió a la Argentina en su segunda final mundialista consecutiva, donde el domingo se medirá con España.
En la previa, los jugadores y el propio Lionel Scaloni buscaron bajarle la espuma al cotejo al afirmar que «era solo un partido». Sin embargo, lo afrontaron con la hidalguía propia de un grupo que sabía lo que representaba enfrentarse a Inglaterra. La bandera fue el fiel reflejo de eso.


