El uranio argentino ¿es un recurso exportable?

El 11 de este mes reproducimos una exhaustiva e informada nota de Nicolás Deza sobre planes de exportar uranio argentino que se elucubraban en algunas dependencias. Nuestro columnista Daniel Arias comentó la noticia, y señaló que ese proyecto implicaba un perjuicio grave para nuestro país. Como parece que se insiste con el tema, Daniel vuelve a cuestionarlo, más enérgicamente.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comunicó de forma oficial una definición fundamental para el panorama energético de la República Argentina: el país posee un volumen de 33.650 toneladas de uranio identificadas y recuperables a costos competitivos. Este recurso estratégico garantiza el abastecimiento de la demanda nucleoeléctrica tanto para la configuración operativa actual como para los proyectos futuros del sector nuclear argentino.

La disponibilidad de recursos minerales propios constituye un pilar esencial en el planeamiento de la infraestructura energética a largo plazo. Las estadísticas oficiales de la CNEA certifican la existencia de 33.650 toneladas de uranio. Este inventario se caracteriza por su viabilidad económica, ya que el organismo estatal especifica de manera textual que se trata de recursos «recuperables a costos competitivos».

Al contar con este insumo crítico dentro del territorio, el país asegura el funcionamiento de sus reactores nucleares sin depender de la volatilidad de los mercados externos de materias primas. El volumen identificado cubre la demanda nucleoeléctrica nacional actual y futura, lo que blinda la matriz de generación de energía ante eventuales restricciones de suministro internacional.

Autoabastecimiento

El hallazgo y la delimitación de nuevas reservas de uranio conllevan consecuencias económicas y de desarrollo de gran relevancia para la nación. La CNEA señala que el éxito en estas tareas exploratorias genera un doble beneficio estratégico para el país.

Por un lado, el incremento de los recursos medidos «afianza el abastecimiento» interno de los reactores de potencia que generan electricidad para la red nacional. Por el otro, el desarrollo de este potencial abre oportunidades concretas para la «generación de saldos exportables», lo cual posicionaría a la Argentina como un proveedor de combustible nuclear en el mercado global de tecnología nuclear.

Comentario de AgendAR:

Qué alegría, compatriotas, tenemos 33.650 toneladas comprobadas y medidas de uranio, y un programa Nucleoeléctrico muy chico: nuestras tres centrales consumen unas 220 toneladas anuales. Con los recursos propios, podrían funcionar casi 153 años.

Pero lo que no dicen estos canallas es que las 94 centrales de potencia de los EEUU consumen 2500 toneladas por año de uranio de bajo enriquecimiento, y que se obtienen de aproximadamente 19.000 toneladas de uranio natural.

Y como por pura imbecilidad geopolítica los EEUU podrían quedarse sin uranio enriquecido ruso, están manoteando de aquí y de allá para evitar apagones nacionales. Y aquí es donde entramos nosotros, para salvar al águila. En el caso hipotético en que decidieran que quieren TODO nuestro uranio, los recursos no nos aguantan 2 años.

Por lo demás, la dirección actual de la CNEA no está diciendo nada nuevo. Las 33.650 toneladas de uranio argentinas es una cifra ya vieja. Estos buenos muchachos necesitan un mínimo de ruido mediático más alegre que el primer puesto mundial en despidos de científicos, ingenieros y técnicos nucleares. Algo que haga olvidar a la sociedad del cuadro inolvidable de la Gendarmería reventando a palos al personal despedido en los pasillos de la Sede Central de la CNEA.

Para poner la mira sobre los números, en el ránking mundial de recursos estamos en el puesto 18.

Los 3 primeros puestos son de Australia que tiene 1.700.000 toneladas, Kazajstán va con 814.000, Canadá ostenta 582.000, y siguen las firmas.

Los primos brasucas, novenos en el ránking, tienen 168.000 toneladas, y aunque su consumo interno es chico, no piensan exportar ni medio kilo. Lo consideran un recurso estratégico del estado federal, aunque tienen frenado -por ahora- su programa de construcción de centrales. Pero necesitarán mucho uranio natural, con el grado isotópico con que sale de la mina, para enriquecerlo al 20% y hacer funcionar sus submarinos de propulsión nuclear, como el inminente SNB Alte. Alvaro Alberto.

El programa nucleoeléctrico de los primos anda un poco como el nuestro, saboteado desde adentro y afuera desde mediados de los ’80. Quedó detenido en las primeras dos centrales de potencia, Angra 1 y 2. Angra 3 hace 27 años debió terminarse, pero no. Había un programa de 5 centrales más que literalmente detuvo en persona el presidente erróneo (el de los EEUU, entonces Jimmy Carter), todo con gran alborozo de la intelectualidad, los artistas y la gente linda.

No es una situación que nos sea ajena: aquí en 1985 se frenó Atucha 2, la que iba a ser nuestra tercera central de potencia, y sólo se logró reanudar la obra y terminarla entre 2006 y 2014. Con enorme oposición política interna, desde ya, bastante teledirigida. Y se jodieron, la pusimos en marcha igual. De modo que hoy la misma gentuza y de la misma calaña ha logrado frenar desde 2015 las centrales de potencia Atucha 3 CANDU, que quedó en planos, y el ya paradigmático CAREM, con un 70% de avance.

¿Cómo nos comparamos con los brasucas? Angra 3 quedó en un 66% de avance. Según la evaluación contable del BNDES, el Banco Nacional de Desarrollo, en este momento cuesta lo mismo terminarla y ponerla en línea que abandonarla: unos U$ 4650 millones.

Eso en un país donde la industria manufacturera devora potencia de base. Siendo el país con los mayores recursos hidroeléctricos del planeta, Brasil ya no tiene ríos represables, salvo si vuelve a incurrir en cochinadas económicas, políticas, demográficas y ambientales como fue la construcción de Belo Monte, una represa enorme que desalojó -a palos- a decenas de miles de pobladores y sin embargo tiene un rendimiento pésimo por la falta de pendiente del terreno.

Ergo, salvo que Brasil se compre ríos nuevos, Lula o quien gobierne después de estas elecciones, incluso si se trata de un libertario con hidrofobia, deberá terminar Angra 3 y retomar rápido el viejo programa de 5 nucleares más, y todas mayores de 1000 MWe. La opción es que se repitan 3 años de apagones a repetición en el sur de Brasil, y que el próximo presidente debe enfrentar una demolición política rápida a manos de los industriales cariocas y paulistas.

Con el golpe de Temer, la Armada vio en peligro su programa de submarinos. Va muy lento: el Alte. Alvaro Alberto es un FOAK, First of a Kind, primero en su tipo. Y los submarinos todos, incluso los de propulsión térmica, son las naves más complejas y difíciles, por su ingeniería.

Pero la construcción sigue avanzando, y asusta lo suficiente a los EEUU como para que estos hayan resucitado su Cuarta Flota del Atlántico Sur. Lógico, hay que custodiar la libre navegación del Atlántico Sur, y coso. Brasil, sin embargo, tiene un comercio enorme con África Occidental y con China: prefiere custodiar sus rutas marítimas sin ayuda. Vão com Deus… y não voltem mais.

El que crea que es sólo la gente linda la que le puso freno al desarrollo nuclear civil y militar brasileño, está ciego, loco o es parte del problema. Pero la taba se le puso de… bueno, desfavorable.

Volviendo a nosotros, subrayo la alegría con la cual la dirección nuclear actual contabiliza como exportable el uranio de Chubut, Mendoza y Río Negro. Cierto, desde tiempos de Menem, los recursos del subsuelo son provinciales, no nacionales, pero hasta los años de Macri el uranio argentino se consideraba estratégico y escaso.

Por ende ninguna minera australiana, canadiense o europea se animaba a llevárselo y enriquecerlo para venderlo a los EEUU.

Pero este arbolito ornado de buitres en el que se amasijan libertarios, radichas y macros sí se atreve. Hay compromisos firmados entre privados. A los gobernas que desde los ’90 eran más antinucleares que Greenpeace, pongo por caso a Mendoza, hoy sólo les falta ir con camisetas con la cara de Enrico Fermi o de Robert Oppenheimer.

Y no faltó el mayorengo sin quilates, embutido por fuerza en la CNEA, que piara, cual pajarito en la rama, que la Argentina se volvería (sic) «a la Arabia Saudita del uranio».

El pajarito debería comerse sus palabras, sus cifras, sus propósitos y tal vez un hondazo.

Argentina tiene el 0,6% de los recursos mundiales de uranio. Nuestros nuevos socios están más dotados por doña Geología: Canadá tiene el 10%, y Australia el 28%.

Cosa interesante, los proyectos de minería de uranio argentino para exportación los dirigen firmas canadienses y australianas, y el destino final es los EEUU.

Como se ve, no es que a los canadienses y australianos les falte uranio. Trabajan para el State Department. Nadie dijo que gratis, ojo. Lo mismo digo de los socios locales que se buscaron en la Argentina, como tapadera.

La tierra de los libres y hogar de los valientes, con la mayor flota de centrales nucleares activas del planeta, hoy depende del uranio enriquecido ruso. Si Vladimir Putin se enoja seriamente, les corta el suministro y en poco más de dos años los autodenominados americanos agotan su stock de combustibles sin quemar y entran en apagones regionales en cadena.

De modo que amigos canadienses y australianos: no jodan. No nos sobra un gramo de uranio, si queremos resucitar nuestro programa nucleoeléctrico. Y la verdad es que queremos.

La CNEA y NA-SA solían trabajar para este país. Si Uds., mineros canadienses y australianos, se sienten moral y geopolíticamente obligados tirarles un pial a los EEUU para sacarlos del barrizal en que se encajaron solitos, en casa tienen de sobra con qué. Uds. tienen dos de las tres mayores reservas de uranio del Planeta Tierra.

Y además, en el brete actual los EEUU están que piden agua por señas: creo que Uds. les podrían cobrar bastante. Y por maltratos históricos de los EEUU para con Uds., creo que les va a dar un gozo inconfesable desplumar al águila.

Pero aquí abajo del mapamundi, en cuanto le demos el espiante a la mafia que usurpa el programa nuclear actual, veremos cómo impedir que de aquí salga un gramo de uranio. Se necesita aquí, y es estratégico.

Arabia Saudita tu tía, manga de buitres y de brutos.

Daniel E. Arias

VIAMás Energía