Hace 22 años que la ciudad cordobesa organiza una ronda de negocios para que sus pymes alimenticias exporten sin salir del país. La edición 2026 mostró qué produce la cuenca lechera más grande de la Argentina, y qué necesita para vender afuera.
La semana pasada, catorce compradores extranjeros recorrieron plantas lácteas de la zona de Villa María antes de sentarse a negociar con alrededor de medio centenar de empresas alimenticias. Venían de Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Perú, Estados Unidos, España y Noruega. Fue la 22ª edición de Villa María Exporta, la ronda internacional de negocios que organizan la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino (AERCA) y la Agencia ProCórdoba.
El formato tiene un nombre técnico: misión inversa. En lugar de que la pyme viaje a buscar clientes -con pasajes, ferias y semanas fuera de la planta-, el cliente viaja hasta la pyme. Para una empresa grande es un detalle logístico. Para una chica, puede ser la diferencia entre exportar o no.
Javier Baudino lo explicó sin vueltas. Representa a Labarense, una firma de Pozo del Molle con 44 años de actividad, que empezó haciendo quesos para el mercado interno y hace unos quince años sumó leche en polvo para exportación. «Mover una empresa al exterior para salir a buscar clientes es muy costoso», dijo a Revista Container. Esta vez los posibles clientes estaban a 50 kilómetros de su planta.
El corazón lechero del país
Que la ronda se haga en Villa María no es casualidad. Según datos del INTA, la cuenca láctea de la ciudad y su zona concentra más del 20% de la leche que se produce en la Argentina. Unos 850 tambos de la región aportan cerca de 100 millones de litros por mes, y las industrias locales procesan además un volumen similar que llega de otras cuencas. En total, más de 6 millones de litros diarios pasan por las plantas de la zona.
Detrás de esos números hay muchas historias como la de Lácteos Las Tres, una empresa familiar con más de tres décadas en la región. Empezó procesando 400 litros por día, con un solo quesero y un empleado. Hoy elabora una línea amplia de quesos hilados y de pasta blanda, y fue una de las plantas que recibieron a los operadores extranjeros en esta edición.
Qué vieron los compradores
La recorrida por las fábricas tuvo un objetivo preciso: que los importadores no vieran solo el producto envasado, sino la cadena de elaboración, las máquinas, los controles y la gente que hay detrás de cada marca. Un comprador brasileño que ya había visitado la región tres años atrás señaló que el nivel de las plantas había mejorado desde entonces.
La novedad de este año fue un «supermercado» armado especialmente para la ronda. Como buena parte de los compradores trabaja para distribuidoras y cadenas minoristas, los organizadores exhibieron los productos tal como aparecen en una góndola, en lugar de mostrarlos como muestras sueltas en cada mesa. Hubo quesos, manteca, dulce de leche, cremas, leche en polvo, chocolates, bombones y vinos. Una láctea de la zona rural de Villa Bufio presentó una manteca en placa que, según sus responsables, no fabrica nadie más en el país.
Lo que deja una ronda de negocios
Las rondas no cierran contratos en dos días. Generan contactos, y los contactos -si hay continuidad- se convierten en ventas. Por eso el dato más relevante de Villa María Exporta no es la cantidad de reuniones de una edición, sino su historia: empresas que hoy son exportadoras consolidadas, como Elcor, Noal y Sensaciones Queseras, hicieron su primera venta al exterior gracias a esta ronda.
La edición 2025 había marcado un récord, con 62 empresas, 16 importadores de diez mercados y 475 reuniones. En la de este año, varias firmas que participan desde hace tiempo contaron que pudieron retomar conversaciones con clientes que ya conocían sus productos. Una de ellas, presente por quinta vez, destacó el valor de que los compradores visitaran su planta para afianzar la relación.
Una semana de vidrieras
La ronda no fue el único evento productivo de septiembre en la ciudad. Pocos días antes, entre el 3 y el 6, la Mega Exposición del Centro Argentino (MECA 2026) reunió en la Sociedad Rural de Villa María a más de 300 expositores y a más de 30.000 visitantes, con jornadas sobre agricultura de precisión, drones, lechería y agregado de valor.
El contexto
Los números de Villa María Exporta son chicos si se los compara con las cifras del comercio exterior argentino. La Cámara de Exportadores (CERA) proyecta para 2026 un récord de ventas externas de 103.000 millones de dólares, empujado sobre todo por la energía y la minería. Pero la composición importa. Un cargamento de crudo y una caja de quesos de Pozo del Molle no dejan lo mismo en el territorio: la segunda supone tambos, industria, empleo calificado y proveedores en una localidad del interior.
Ese tipo de exportación no crece solo. Necesita herramientas que ninguna pyme puede pagar por su cuenta, y la experiencia de Villa María muestra que cuando el sector público y las cámaras empresarias las sostienen durante más de dos décadas, los resultados aparecen. Los mismos exportadores reunidos por CERA reclamaron esta semana cambios tributarios, aduaneros y logísticos. En la cuenca lechera, esa agenda se mide en litros.
Villa María en datos
- Provincia: Córdoba, departamento General San Martín
- Perfil productivo: cuenca láctea, industria alimenticia con valor agregado
- Peso lechero: más del 20% de la producción nacional de leche (INTA)
- Vidrieras propias: Villa María Exporta (22 ediciones) y MECA (2 ediciones)
- Organizan la ronda: AERCA y Agencia ProCórdoba


