Crisis del petróleo: los países del G7 liberan inventarios. Trump, en problemas

La administración de Donald Trump ingresa en la recta final hacia las elecciones de medio término en los Estados Unidos con los precios de las naftas y especialmente del diésel (gasoil) batiendo récords. La continuidad de la guerra en Medio Oriente materializó el escenario más temido por el presidente republicano, que en las últimas semanas instaló la posibilidad de prohibir las exportaciones de diésel, en un intento por moderar los precios internos. Trump finalmente lo descartó ante la fuerte oposición de petroleras y refinadoras, aunque consiguió un compromiso de los países del Grupo de los Siete (G7) de liberar inventarios.

Los países del G7 acordaron el viernes liberar 100 millones de barriles de sus reservas para hacer frente al fuerte aumento de los precios del diésel. La liberación comenzará de inmediato y se prolongará durante cuatro meses, con una liberación sustancial y concentrada de stocks de diésel en los primeros 20 días y coordinada a través de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Los miembros del G7 son Francia, Canadá, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos.

El gobierno estadounidense ha estado presionando a Alemania y Francia para que liberen stocks de diésel de sus inventarios de emergencia, bajo la amenaza de prohibir las exportaciones del combustible por 90 días. Una prohibición formal en EE.UU. provocaría un fuerte aumento de los precios del diésel en Europa y América Latina, según los relevamientos de mercado de Rystad Energy y de Argus.

Si bien la presión sobre Europa surtió efecto, Trump quedó envuelto con las petroleras y refinadoras en una discusión pública sobre los beneficios y costos de prohibir las exportaciones del combustible, con diferencias expuestas inclusive con su secretario de Energía, Chris Wright.

El presidente instaló el tema bajo la presión de congresistas del Partido Republicano que temen el impacto electoral de los precios de los combustibles en las elecciones legislativas de noviembre. Los precios del diésel en EE.UU. alcanzaron máximos históricos en septiembre, con valores que superan los US$ 6 por galón.

Los límites de EE.UU. para gestionar la crisis del diésel

Estos movimientos en Washington reflejan los límites propios de la «dominancia energética» estadounidense que Trump pregona en la competencia con China, evaluó el consultor internacional en energía, Roberto Brandt.

«Estados Unidos hoy es un petroestado, está blindado con los problemas que puede haber en el petróleo crudo o en el gas. Pero en los derivados tiene (precios a) paridad de exportación, si genera problemas en el mercado mundial termina recibiendo el impacto», analizó Brandt en la nueva emisión de Dínamo, por el canal de EconoJournal.

Washington goza de los dividendos geopolíticos generados por la exportación de los hidrocarburos no convencionales a los países con los que teje alianzas dentro de su competencia estratégica con China, aunque no tiene un pleno control sobre los variables energéticas domésticas.

La industria petrolera y refinadora le comunicó a la administración Trump las consecuencias domésticas de una eventual prohibición de las exportaciones. «Las refinerías de la Costa del Golfo producen más diésel del que consume la región, mientras que las limitaciones geográficas y de infraestructura impiden que ese excedente se redirija simplemente a todos los mercados estadounidenses que lo necesitan. Las exportaciones constituyen una vía de salida fundamental que permite a dichas refinerías mantener niveles elevados de actividad», comunicó el American Petroleum Institute (API), la principal asociación que nuclear a la industria.

Brandt señaló la falta en el gobierno de una estrategia integral que contemple los límites de la «dominancia energética» pregonada por Trump. “Es muy probable que una prohibición genere más problemas, tendrían que bajar la carga en las refinerías. Van a tener menos producto y probablemente el (precio del) WTI superará al Brent. Da la sensación de que es por falta de una mirada integral o de estrategia», concluyó.

Una prohibición también envía una mala señal a los socios de EE.UU. «Washington firma simultáneamente contratos de exportación de GNL a largo plazo con compradores europeos, financia infraestructura de GNL en Argentina y promueve su agenda de exportación de «dominio energético», al tiempo que contempla restricciones a corto plazo a la exportación de productos refinados. Los contratos de exportación a largo plazo generan una dependencia estructural que otorga a Washington una ventaja estratégica durante décadas. Las restricciones temporales a la exportación permiten afrontar emergencias internas en cuestión de meses, pero ponen potencialmente en riesgo esa relación a largo plazo«, apuntó Rystad en una nota reciente.

Nicolás Deza

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