Cada vez más estudiantes de países de ingresos bajos y medios eligen China para hacer su doctorado. Así lo relata un informe de la revista Nature publicado el 6 de octubre.
Según cifras oficiales, en el ciclo 2024-25 estudiaban en China 380.000 universitarios extranjeros, un 15% más que el año anterior. Unos 71.750 cursan maestrías o doctorados. El 61% llega de Asia y el 16% de África. Aun así, son menos del 1% de los 48,5 millones de estudiantes del sistema chino, contra el 6% en Estados Unidos y el 24% en el Reino Unido.
El mapa de origen cambió. En 2018 encabezaban Corea del Sur y Estados Unidos. En 2024, Tailandia, Pakistán, Vietnam, Rusia e Indonesia. Los estudiantes estadounidenses cayeron de unos 24.000 en 2017 a apenas 400 en 2023.
¿Qué los atrae? Becas que cubren matrícula, vivienda y un estipendio de unos 520 dólares mensuales, la chance de aprender mandarín y el avance chino en inteligencia artificial y análisis de datos. Detrás hay una política de Estado: desde 2016, la estrategia universitaria forma parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Los obstáculos persisten: el idioma, pocas opciones para quedarse al terminar y títulos que algunos países todavía valoran menos.



