Las empresas especializadas en alquilar capacidad informática para inteligencia artificial enfrentan un creciente escepticismo de los inversores. La surcoreana Elice cayó 32% en su debut bursátil, mientras que CoreWeave perdió 20% en una semana y sus bonos alcanzaron niveles asociados a deuda en dificultades. El mercado empieza a diferenciar entre los fabricantes de chips, que siguen mostrando resultados sólidos, y las compañías de infraestructura presionadas por su endeudamiento y sus necesidades de inversión.
La deuda tecnológica preocupa a Wall Street:
El costo de asegurar contra incumplimientos la deuda de compañías como Microsoft, Nvidia, Meta y Amazon aumentó considerablemente desde fines de 2025. La suba de los credit default swaps (CDS) es todavía más marcada en Oracle y Broadcom. La señal refleja una preocupación creciente: si las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial generarán suficientes ingresos para justificar el endeudamiento asumido por las grandes tecnológicas.
Los obstáculos a los centros de datos:
La expansión de infraestructura de inteligencia artificial enfrenta nuevos desafíos regulatorios y ambientales en Estados Unidos. Oracle sufrió retrasos en proyectos de centros de datos en Nuevo México por disputas relacionadas con permisos de agua, emisiones y suministro energético. Los grupos ambientalistas buscan replicar estas acciones en otros estados, mientras que los costos asociados a posibles demoras ya provocaron inquietud entre los inversores de las grandes compañías tecnológicas.



