Lula Presidente. Qué no va a cambiar en Brasil

Reflexiones del Editor:

Estas reflexiones fueron publicadas en el blog personal de este editor el sábado 24, un día ANTES del balotaje. Sin embargo, sostengo lo dicho:

El resultado del balotaje este domingo es uno de los hechos políticos más importantes que viviremos este año y el que viene. Seguro, tengo presente que en una semana y 2 días, el martes 3 son las elecciones de medio término en EE.UU. Pero mañana se decide quién gobernará el país, que es la mitad de la América del Sur, en población, territorio, base industrial, poder militar… Y nuestro vecino y primer mercado de manufacturas.

Además, no hay dos candidatos más distintos en política, historia, alianzas y hasta en edad que Lula y Flavio Bolsonaro. Entonces ¿por qué me propongo hablar aquí de lo que no cambiará sea cual sea el resultado?

1ro., porque no sé el resultado. La vida te da sorpresas. Y, distintas como serían esas dos presidencias posibles, la mayor parte de la realidad no cambiará. Lula ya gobernó 8 años Brasil, y después fue preso. 4 años más tarde, llegó Jair Bolsonaro.

Al Bolso le decían el Trump tropical, y su gestión tuvo algunas similitudes con el primer mandato del Donald. Pero después de él… volvió Lula al Planalto.

¿Esto nos dice algo de la política en esta Era del Descontento? Seguro, pero creo que el mensaje más importante, las sociedades modernas. Especialmente, las de nuestra América del Sur. Porque, gente ¿no les suenan algunos parecidos con lo que nos pasa a nosotros?

Porque hoy la sociedad es más heterogénea y segmentada en multitud de formas de vida, intereses, pasiones, hasta religiones y preferencias sexuales. abiertamente asumidas, que en cualquier momento de los últimos cinco siglos.

Este no es un tema de sociólogos, solamente. Debe interesar mucho a los políticos, y también a los ciudadanos politizados. Es decir, a los que nos interesamos en el destino de nuestros países. Porque en el plano de la política real, esas múltiples identidades tienden a sumarse en dos minorías intensas importantes, y, finalmente, en dos grandes mayorías que se definen electoralmente por el rechazo a los líderes de la otra.

¿Les suenan dogmático y simplificado? Si es así, tienen razón. Lo es. Pero… también es una descripción del escenario político en Brasil, en Argentina,… Y también en EE.UU., con Trump y el fenómeno M.A.G.A.

En Argentina, esta forma de polarización tiene raíces antiguas. Y en Brasil… tampoco es nueva. En 2013 hubo grandes manifestaciones de protesta contra Dilma Rousseff, la sucesora de Lula. Hay muchos análisis en Internet, y si quieren miradas blogueras, busquen el post «Meu Brasil» en este blog de Abel.

En esas manifestaciones de protesta por el costo del transporte, la  gran mayoría eran jóvenes. Muchos de ellos, sus padres habían accedido a una modesta clase media con las reformas de Lula, y el boom de las materias primas que provocó la irrupción de China como gran mercado a principios de este siglo.

Así que ya sabemos de algo que no cambiará. Además de la demografía, extensión, producción, poder militar brasileños, que cualquier IA les puede detallar.

A más tardar pasado mañana, sabremos si el presidente de nuestro vecino será Lula o Bolsonaro jr. Diferencia clave, por cierto. Pero el que sea, tendrá que gobernar una sociedad dividida aproximadamente en dos mitades.  Con los mismos grupos industriales, agrarios, sindicatos, católicos, evangélicos, izquierdistas y comezurdos que existen hoy.

«Su destino sudamericano», diría el viejo maestro ciego.

Abel B. Fernández

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