Entre despidos turbios de expertos fogueados que chillan por contrataciones de desfalco al estado y personal que renuncia por causas salariales, en estos dos años de administración mileísta, el directorio de NA-SA logró eliminar a 700 personas de la planta de la 2da empresa nacional que más ganancias le da al estado y que viene de 20 años de funcionar BIEN.
Y qué años: se construyó y puso en línea Atucha 2, se le eliminaron dos errores graves de diseño del proveedor original (Siemens).
Éstas impedían la operación normal y a la larga, habrían comprometido la seguridad. Esto NA-SA lo hizo con RRHH y económicos propios. Había 2 propuestas de Siemens que sumadas daban la mitad del costo de una central nueva.
Se le hizo extensión de vida útil para 30 años más la central de Embalse, Córdoba. Fue como comprarse una Embalse nueva y más potente por un tercio del precio.
También se contrató con la CNNC de China, y por ley refrendada por el Parlamento la construcción de otras dos centrales más. Entre ambas, duplicaban la potencia instalada nuclear actual del país. Ésta ley fue bajada por decreto por el presidente Macri.
Como no hay gato que dure 100 años, mientras tanto la obstinada NA-SA diseñó con recursos propios la ingeniería general y de detalle de Atucha 3, y empezó el proceso de compra de componentes a proveedores nacionales, cada uno bajo aprobación de la ARN, la Autoridad Regulatoria Nuclear.
El resultado habría sido el equivalente de una Embalse, qu es la mejor central de potencia de la minúscula flota argentina, pero nueva y actualizada en seguridad y disponibilidad a estándares de 2014. Al ser tan hecha en Argentina, esta máquina se iba a llamar «Proyecto Nacional» y se estaba preparando el predio de las Auchas 1 y 2, ya licenciado, para empezar a cavar cimientos.
La ley fue volteada por un decreto de Macri. La segunda central en aquella ley, una Hwalong-1, se dio de baja sin decreto, simplemente ignorando un acuerdo binacional. Y así sigue.
Antes de renunciar para que asumiera la cleptocracia actual, el directorio anterior de NA-SA empezó la extensión de vida por 20 años más de nuestra primer central, Atucha 1, chiquita y vieja pero a prueba de todo, al menos tras sacarle problemas discapacitantes de diseño con los que vino de origen, siempre Siemens.
Esa central debió haber cerrado entre 2004 y 2005, pero a fuerza de reduseños, mejoras y su primera extensión de vida útil, llegó hasta el año 2023, cuando paró para una nueva extensión de vida y nuevas reformas. Inaugurada en 1974 por Perón, no es imposible que a fuerza de mejoras sucesivas siga en línea todo este siglo.
Su potencia instalada original era de 320 MWe, y hoy es de 364. El «quemado» del combustible mejoró un 80%.
El clima en NA-SA es de terror policial. Si NA-SA se privatiza o si sigue en desmantelamiento bajo esta caterva de saqueadores, a olvidarse de que Atucha 1 termine su «revamping» en tiempo y forma. Hay que ver lo que puede afanar sólo en compra de fierros y servicios un directorio de nabos técnicos pero muy caranchos, capaces de multiplicar por 10 un simple contrato de limpieza.
Y de Atucha 3 y de la Hwalong, olvídate cariño. El nuevo dueño de NA-SA, como pinta la cosa, será muy de los pagos del presidente Donald Trump.
Esos cosos que se autotitulan «los americanos»,a fuerza de complicaciones técnicas, sobrecostos y desbande de RRHH, no le venden una central a nadie desde los años ’80.
Estos cosos en el mejor de los casos nos endilgarán una Westinghouse, que quedará sin terminar.
Y en el peor de los casos, desmantelarán tanto el elenco de operación de centrales, que empezarán a multiplicarse los incidentes, digamos un caño del sistema de refrigeración que pierde agua pesada a chorros, pero se repara. Y si se sigue operando las centrales con nabos puestos a dedo, luego vendrán los accidentes.
Si se quiere una NA-SA segura, algunos chorros no se reparan.
Se echan y van en cana.
Daniel E. Arias


