Trasplantan por 1ª vez un hígado y riñones de cerdo a una persona

Un hombre de 53 años declarado clínicamente muerto se ha convertido en la primera persona en recibir dos riñones y un hígado completo de un cerdo genéticamente modificado. La función de los órganos del hombre se mantuvo durante casi cinco días con el consentimiento de su familia, y no hubo signos de rechazo de los órganos en las primeras 24 horas, según un estudio publicado hoy en Med.

La mayoría de los procedimientos en los que se trasplanta un órgano de cerdo a una persona —conocidos como xenotrasplante— implican un único órgano. Un pequeño número de personas ha recibido órganos de cerdo —incluidos corazones, riñones, fragmentos de hígado y pulmones— y se están llevando a cabo ensayos clínicos en personas vivas en Estados Unidos y China. Hasta ahora, solo se habían trasplantado partes de un hígado de cerdo a una persona, afirma Xuyong Sun, médico investigador que dirigió el procedimiento más reciente en el Segundo Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Guangxi, en Nanning (China).

Trasplantar riñones de cerdo y un hígado en el mismo procedimiento también es algo único, afirma Leonardo Riella, médico e investigador del Hospital General de Massachusetts en Boston, quien en 2024 lideró el equipo que realizó el primer trasplante de un riñón de cerdo a una persona viva. Trasladar varios órganos es más complejo que trasladar uno solo; los procedimientos llevan más tiempo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, y las personas que necesitan múltiples trasplantes suelen estar más gravemente enfermas, añade.

El estudio demuestra que los xenotrasplantes multiorgánicos son posibles, afirma Wayne Hawthorne, cirujano e investigador en trasplantes de la Universidad de Sídney, en Australia.

Ya se realizan trasplantes multiorgánicos con órganos humanos, pero existe escasez de órganos de donantes, motivo por el cual equipos de investigación están estudiando el uso de riñones de cerdo.

Operación complicada

El hombre que recibió los órganos de cerdo padecía una enfermedad renal crónica grave y presentaba una hemorragia cerebral antes de que los médicos confirmaran su muerte cerebral. Su hígado estaba sano, por lo que fue trasplantado a una persona viva, dice Sun.

El hombre recibió órganos de un cerdo cuyo genoma había sido objeto de seis modificaciones. Se añadieron tres genes humanos para reducir el riesgo de problemas de coagulación sanguínea y se eliminaron tres genes de cerdo para evitar el rechazo de los órganos.

En un plazo de 19 horas tras el trasplante, el hígado de cerdo comenzó a secretar bilis y mostró signos de funcionamiento normal, según informa el equipo. Los niveles de los productos de desecho creatinina y urea del hombre —que habían estado elevados debido a su enfermedad renal— volvieron a la normalidad tras recibir los riñones de cerdo, lo que sugiere que estos también estaban funcionando.

Sin embargo, 36 horas después de la operación, el equipo observó signos tempranos de que los órganos de cerdo estaban siendo rechazados. Por ejemplo, las células de cerdo en el hígado y los riñones estaban siendo reemplazadas gradualmente por células humanas, lo que sugería que el sistema inmunitario del hombre había detectado que los órganos eran ajenos. También había pequeñas áreas de muerte tisular y coagulación sanguínea en el hígado del cerdo.

Los autores observaron que los órganos trasplantados presentaban niveles elevados de un tipo de célula inmunitaria denominada S100A12+, que interviene en la inflamación. Sugieren que estas células podrían ser el objetivo de fármacos para reducir el riesgo de rechazo de órganos a largo plazo.

¿Tratamiento futuro?

Riella afirma que es poco probable que los xenotrasplantes multiorgánicos se vuelvan habituales en el futuro inmediato, ya que los trasplantes de múltiples órganos humanos son de por sí complejos y de alto riesgo.

Pero el procedimiento podría beneficiar a las personas con insuficiencia hepática, la cual también puede provocar que los riñones dejen de funcionar, afirma.

Sun afirma que él y su equipo realizarán más procedimientos en personas clínicamente muertas y en monos vivos antes de poder operar a personas vivas. También deben confirmar que no existe riesgo de que las personas se infecten con virus o bacterias procedentes de los órganos de cerdo, añade.

Rachel Fieldhouse

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