A pesar de que el presupuesto 2026 asignó $20.000 millones para la modernización tecnológica de las instalaciones, fuentes castrenses señalaron que la mayor parte de los recursos se destinó al Área Material Río Cuarto, en Córdoba, donde ya permanecen los primeros aviones llegados en diciembre pasado.
Las obras pendientes en Tandil incluyen una pista central, nuevos hangares, polvorines, sistemas de frenado y la readecuación de redes eléctricas, sin plazos certeros de finalización.
Ante este escenario, la Fuerza Aérea ya evalúa un «plan B»: si la brigada bonaerense no está lista para operar bajo los estándares de seguridad supervisados por Estados Unidos, los F-16 —incluidos los seis que arribarán próximamente— continuarán su estadía en Río Cuarto. El Gobierno mantiene reserva sobre el avance de las obras, amparándose en el secreto militar, aunque el ex jefe de Gabinete Manuel Adorni había confirmado que el acuerdo no limita el despliegue geográfico ni el uso del armamento.
Entrenamiento
Mientras tanto, pilotos y técnicos se entrenan en la Guardia Aérea Nacional de Arizona, y en marzo se inauguró en Tandil un Centro de Instrucción y Capacitación con un avión escuela para familiarizar al personal con el sistema.
Esperanza
Se espera que antes de fin de año, una vez que los pilotos regresen de su formación, se realice el vuelo de bautismo de las aeronaves en cielos argentinos, un hito que, por ahora, parece tener su base más firme en Córdoba que en Tandil.


